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Guillermo Gómez Pastén |

Se estaría gestando episodio de “El Niño” de gran intensidad

Los modelos climáticos internacionales pronostican el brote de un episodio del fenómeno “El Niño” de considerable magnitud, el cual iniciaría antes de que se termine la temporada de lluvias del presente año y podría repercutir –sobre todo en la trayectoria- en los ciclones tropicales del mes de octubre.

Este fenómeno se caracteriza por un calentamiento inusual de las aguas del Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones climáticos a escala global.

Diferentes instituciones advierten que este fenómeno climático estaría gestándose y tendría efectos prolongados en el clima del planeta hasta el año 2027, y de hecho los modelos climáticos más recientes apuntan hacia un escenario de alto impacto.

Este “Super Niño” se desarrollaría hacia septiembre y octubre, con alta intensidad, y para algunos científicos con potencial de convertirse en uno de los más fuertes en más de un siglo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica otorga un 62% de probabilidad de desarrollo entre junio y agosto de 2026, y un 33 % de que evolucione a una fase fuerte o “súper” hacia finales del año. Podría contribuir a romper récords históricos de temperatura global, superando incluso los niveles observados entre 2023 y 2024.

En el caso de México, podría traducirse en más calor en el norte y occidente, cambios en el patrón de lluvias, con déficit en algunas zonas y exceso en otras y temporadas de huracanes irregulares. Esto es, un escenario de mayor variabilidad climática, con riesgos tanto por sequía como por lluvias intensas.

El meteorólogo Víctor Manuel Cornejo López indicó que “El Niño” no influye en la cantidad de ciclones tropicales que se producen en el Pacífico. Mientras en el Atlántico se reduce por debajo del promedio, en el Pacífico se conserva el promedio de 16, pero sí influye en que se forman más alejados de la costa y la mayoría no se aproximan a ésta, pero en el mes de octubre suelen tomar recorridos de alto riesgo, pues recurvan hacia la costa y eso genera alertas en poblaciones costeras.

Además, las lluvias podrían continuar durante todo el mes de noviembre, incluso en diciembre y hasta presentarse algunas en enero y febrero.

Añadió que en Puerto Vallarta “El Niño” también es importante porque repercute negativamente en la pesca comercial y también puede influir en el avistamiento de ballenas porque eleva la temperatura superficial del agua.

Refirió que normalmente en el periodo vacacional de Semana Santa y Pascua el agua todavía se encuentra un tanto fría y este año ya se encontraba templada.

Expertos del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no es posible asegurar la fuerza en que este fenómeno podría impactar a las aguas y costas mexicanas, aunque al aumentar la temperatura en las aguas del Pacífico, favorece la formación de huracanes más intensos.

En 2015, el huracán Patricia impactó a Jalisco, mientras que en 2023, Otis causó daños en Guerrero; ambos huracanes de categoría 5 se formaron durante años con presencia de El Niño.

“Uno de los efectos que tiene la crisis climática es hacer cada vez más extremo lo extremo. Si con El Niño se sabe que se forman huracanes más intensos, pues entonces estos van a ser todavía más intensos de lo que hubo en otras décadas”, dijeron los especialistas.