Ante esos riesgos a la salud y ambientales se activó la emergencia atmosférica
Pese a que se declaró controlado al cien por ciento el fuego en la zona de llantas desechadas en el relleno sanitario de “El Gavilán” en la agencia municipal El Colorada, el humo generado que aun sus partículas flotarían en el ambiente de Puerto Vallarta es muy tóxico.
Debido a que contiene una mezcla peligrosa de gases -como monóxido de carbono- y partículas finas tóxicas. Aunque para entender los efectos exactos en la salud, es fundamental conocer la distancia al incendio, la dirección del viento y las condiciones médicas previas de los habitantes de la zona.
De ahí a que se activara desde el pasado jueves la Emergencia Atmosférica por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET) sin que fluya información sí ya se desactivo al declararse controlado el incendio en la zona en que se quemaron los neumáticos almacenados en el vertedero.
Jaime Álvarez Zayas, director de la Octava Región Sanitaria, explicó que este tipo de incendios libera sustancias altamente tóxicas que pueden provocar afectaciones inmediatas y también daños a largo plazo en la salud de las personas.
“Pues claro que hay una afectación a la salud, por supuesto. El inhalar este tipo de humo, producto de la combustión de las llantas, pues obviamente afecta a la salud principalmente en el sistema respiratorio”, puntualizó.
Explicó que los sectores más vulnerables son niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias preexistentes, debido a la exposición a compuestos químicos liberados durante la combustión.
“Es delicado en cuanto a la salud porque pues es altamente tóxica. Libera compuestos derivados del petróleo y metales pesados. Primero pueden causar, por ejemplo, irritación inmediata, como tos, dolor de garganta, dificultad para respirar en personas incluso, ardor en los ojos y hasta problemas en la piel”, detalló.
El funcionario indicó que entre las sustancias presentes en este tipo de humo se encuentran benceno, monóxido de carbono, arsénico, cadmio, mercurio y otros componentes considerados peligrosos para el organismo.
Además, advirtió que algunos de estos elementos son clasificados como agentes que alteran el ADN celular y pueden ocasionar intoxicaciones neurológicas o daños severos al sistema respiratorio y cardiovascular.
(Con información de Jafrico)





