En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialista señaló que debe atenderse como una emergencia de salud pública
En Jalisco, las personas de 15 a 29 años constituyen el grupo prioritario para la prevención del suicidio, al concentrar hasta 52 por ciento de los casos consumados en la entidad, advirtió Francisco José Gutiérrez Rodríguez, profesor titular del Departamento de Psicología Básica del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el especialista señaló que esta problemática debe atenderse como una emergencia de salud pública, debido a sus consecuencias familiares y sociales. La Organización Mundial de la Salud estima que cada año más de 700 mil personas mueren por esta causa en el mundo.
“Lamentablemente, el problema del suicidio se ha convertido en un problema importante en el campo de la salud pública, que afecta no solamente a la persona que lo vive, sino al grupo social al cual pertenece”.
Las estadísticas, expuso el especialista, muestran diferencias por género. En la entidad, por cada mujer que muere por suicidio se registran cuatro hombres; sin embargo, en los intentos la relación se invierte, con aproximadamente cinco mujeres por cada hombre.
Esta diferencia se relaciona, entre otros factores, con la letalidad de los métodos utilizados.
Se debe a la letalidad de los métodos. El hombre utiliza disparo por arma de fuego, asfixia por ahorcamiento. La mujer, herida por arma blanca y consumo de tóxicos
Gutiérrez Rodríguez explicó que también influyen patrones culturales vinculados con la expresión de las emociones: las mujeres suelen comunicar con mayor frecuencia su malestar y pedir ayuda, mientras que los hombres tienden a callarlo, internalizarlo o manifestarlo mediante problemas físicos.
Entre las señales y elementos que deben considerarse se encuentra el contexto familiar, afectivo y social de cada persona.
Gutiérrez Rodríguez señaló que cerca de 22 de cada 100 personas que mueren por suicidio dejan una nota póstuma con mensajes afectivos o información que permite analizar el origen de la ideación suicida.
“La nota póstuma incluye mensajes afectivos con recomendaciones, con promesas que se hicieron en vida y que contienen diferente información para poder valorar cómo es que llegó la idea suicida”.
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Los factores de riesgo cambian según la etapa de vida, detalló el académico de la UdeG: en niñas y niños pueden estar relacionados con violencia familiar, abuso, acoso escolar, fracaso académico o la separación conflictiva de los padres.
En adolescentes destacan las decepciones afectivas, los problemas escolares, la falta de aceptación y la sensación de no pertenecer a un grupo.
En las personas adultas influyen las dificultades económicas y familiares, mientras que entre los adultos mayores pueden presentarse sentimientos de abandono y desamparo relacionados con la jubilación, la pérdida de la pareja o la salida de los hijos del hogar.
El académico advirtió que, pese a la magnitud del problema, persiste la falta de políticas públicas integrales que garanticen prevención, detección temprana, atención psicológica oportuna y seguimiento para las personas que han presentado ideación o intentos de suicidio.
La prevención, subrayó, requiere acciones permanentes en escuelas, centros de trabajo, servicios de salud y comunidades, además de capacitación para identificar señales de alerta y facilitar el acceso a atención profesional, particularmente entre adolescentes y jóvenes.
(EL OCCIDENTAL)





