La reubicación solo es posible cuando algún ejemplar representan riesgos y está fuera de su hábitat
La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco ( Semadet) descartó la posibilidad de realizar una reubicación masiva de cocodrilos en Puerto Vallarta y la región de la Bahía de Banderas, al considerar que el traslado indiscriminado de estos reptiles puede generar mayores problemas a su hábitat natural.
La titular de la Semadet, Paola Bauche Petersen, señaló que la postura del Gobierno de Jalisco es evitar la reubicación de ejemplares siempre que sea posible y realizarla únicamente en casos específicos de animales que representen un riesgo recurrente para la población.
Las declaraciones surgen luego de que Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), mencionara durante una visita a Jalisco que se analiza la posibilidad de establecer un programa para reubicar ejemplares en santuarios, cocodrilarios y otros espacios destinados a su conservación.
El tema ha cobrado relevancia en Puerto Vallarta después de la muerte de más de una decena de cocodrilos y la creciente polémica en redes sociales contra estos reptiles, particularmente tras el fallecimiento de un turista que fue arrastrado al mar por un cocodrilo.
“Entre menos reubiquemos sería mejor. Entendemos que si hay un cocodrilo que reincide y reincide y reincide, lo vamos a tener que mover”, explicó la titular de Semadet.
Bauche Petersen precisó que, en caso de ser necesario trasladar algún ejemplar, la intención es llevarlo a espacios naturales que cuenten con las condiciones adecuadas para su desarrollo y conservación.
Reconoció que durante los últimos meses se han realizado diversos movimientos de cocodrilos en Puerto Vallarta, principalmente de ejemplares que han sido avistados en zonas habitacionales o en áreas cercanas a las playas.
Sin embargo, advirtió que la reubicación no siempre representa una solución definitiva debido al comportamiento territorial de esta especie.
Explicó que los cocodrilos tienden a regresar al territorio que consideran suyo y, en caso de impedirles volver, otros ejemplares pueden ocupar ese espacio.
“Si no regresa porque se le impide que regrese, otros dos machos jóvenes van a ocupar ese lugar, lo que será más peligroso, porque son dos machos jóvenes que van a estar peleándose por el territorio”, señaló.
Por esta razón, la funcionaria estatal consideró necesario analizar cuidadosamente cada caso antes de determinar la captura y traslado de un cocodrilo.
De acuerdo con datos de investigadores y especialistas en la materia, en toda la Bahía de Banderas existe una población estimada de alrededor de 300 cocodrilos.
De este total, únicamente cerca de 40 ejemplares superan los dos metros de longitud y se encuentran en una etapa joven-adulta.
Los especialistas señalan además que, debido a su comportamiento territorial, los cocodrilos mantienen mecanismos naturales de autorregulación, por lo que se descarta que actualmente exista una sobrepoblación de estos reptiles en la región.
La Semadet reiteró que la estrategia debe centrarse en la prevención, el manejo responsable de los ejemplares que representen un riesgo y la conservación de sus hábitats naturales, antes que en implementar un programa de reubicación masiva.
(Jafrico)





