Este año la pesca ribereña de la región ha registrado altibajos normales propios de cada temporada, sin embargo, el fenómeno El Niño que de acuerdo a especialistas se desarrollará este año, tendrán un impacto negativo muy importante, informó Antonio Güereña Garibaldo, representante de cooperativas pesqueras en la región.
En lo que va del año las condiciones en el mar han variado bastante y eso ha repercutido en los resultados de la captura, por ejemplo, en el primer bimestre del año (enero y febrero) fue bastante abundante, en tanto que en marzo y abril hubo una disminución considerable.
“Nosotros también lo notamos por el tipo de pescado que sacamos y por la abundancia de ciertos organismos. Cuando el agua está fría sacamos más guachinango, en cambio cuando la temperatura del agua del mar aumenta sacamos mojarra, flamenco, que se parece un poco al guachinango. Esto es, hay especies características de agua fría y otras de agua caliente. En términos generales, la captura ha estado dentro de lo normal”.
Sin embargo, las expectativas para los meses venideros, sobre todo durante el segundo semestre del año, no son alentadoras.
“Viene un cambio importante por el fenómeno El Niño, incluso se habla de que podrían ser dos grados centígrados por arriba de otros años (en el agua superficial del mar), y generalmente eso nos afecta bastante”.
Sucede que al aumentar la temperatura del agua marina (materia orgánica de origen vegetal o animal), el oxígeno disponible disminuye, entonces la biomasa tiende a irse a lugares más fríos. Hay especies que no soportan descender a profundidades y entonces mueren.
Especies que son más resistentes a los cambios bruscos de temperatura son las que pueden sobrevivir y este año en particular se espera que sea más crítico en ese sentido.

Al respecto, Toño Güereña dijo tener conocimiento de un proyecto que se conoce técnicamente como Surgencia Artificial o Upwelling Artificial, que consiste en utilizar energía renovable (solar o de olas) para bombear agua fría y cargada de nutrientes (nitrógeno, fósforo, hierro) desde las profundidades del océano (donde es oscura y fría) hacia la superficie (zona fótica o somera), donde la luz solar permite la fotosíntesis.
El objetivo precisamente es impulsar la cadena alimenticia, llevando nutrientes a aguas superficiales deficientes en ellos, se estimula el crecimiento de fitoplancton, que es la base de la dieta para zooplancton, peces y mariscos, aumentando la productividad marina local.
Estos proyectos que surgen en países de primer mundo eventualmente podrían beneficiar a la pesca comercial. “Tenemos que buscar las formas de mejorar nuestro propio ambiente porque van a cambiar mucho las condiciones climáticas”, concluyó.





