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Guillermo Gómez Pastén |

Carnival y Norwegian reiteran amenazas con reducción de arribos a puertos mexicanos

 

las tensiones entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y las principales navieras, Carnival y Norwegian, han alcanzado un punto crítico debido al nuevo impuesto al derecho marítimo (DM) de 21 dólares por crucerista. Este gravamen, que se implementará a partir de julio, ha suscitado preocupaciones en la industria de cruceros, que podría verse obligada a reducir frecuencias e incluso a desistirse de sus viajes a los puertos mexicanos. Esta situación plantea un panorama complejo para el turismo en el país, un sector vital para la economía nacional.

Josh Weinstein, CEO de Carnival, ha expresado su oposición a esta medida en una carta destinada a la secretaria de Turismo Federal, Josefina Rodríguez. Weinstein argumenta que este impuesto incrementará los costos para los pasajeros, lo que podría hacer que los destinos mexicanos sean menos atractivos en comparación con otros puertos en el Caribe. Además, añadió que el impuesto no estaba considerado en la tarifa, dado que la Ley de Ingresos fue aprobada en diciembre del año pasado y que más del 80% de las reservas para 2025 ya habían sido realizadas antes de la notificación del DM.

Por su parte, Harry Sommer, CEO de Norwegian Cruise Line, también ha dejado claro su descontento. En su misiva a Rodríguez, advirtió que la naviera modificaría sus itinerarios y cancelaría la expansión planeada hacia México si el impuesto se impone. Esto incluye la decisión de no atracar en Acapulco, lo que representa un revés para la proyección de turismo en este importante destino, especialmente ante la inminente llegada del mes de mayo.

La situación se complica aún más con el anuncio reciente de Princess Cruises, que ha decidido eliminar 18 frecuencias a México entre 2026 y 2027 debido al mismo impuesto. El barco Majestic, por ejemplo, reducirá 33 llegadas a los puertos de Cozumel y Mahahual, lo que sin duda tendrá repercusiones en el flujo de turistas y en la economía local. La industria de cruceros se enfrenta a una posible reducción significativa de tráfico, afectando no solo a las empresas, sino también a los comercios y servicios dependientes del turismo.

La incertidumbre en el sector no solo proviene del impuesto mexicano, sino también de las medidas que se prevén tomadas por la administración de Donald Trump en Estados Unidos, como el establecimiento de nuevos impuestos federales para las navieras. Carnival, que recientemente reportó resultados sólidos en el tercer trimestre, se encuentra ahora bajo una nueva amenaza que podría transformar su estrategia comercial y su relación con el mercado mexicano, generando nerviosismo en toda la industria.