El fenómeno de El Niño provocaría en México ondas de calor más largas e intensas en 2027, menos lluvias y una mayor probabilidad de huracanes de categoría mayor durante los próximos meses.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) informó que El Niño tiene una probabilidad de 96% de presentar efectos fuertes a partir de septiembre.
Jorge Zavala Hidalgo, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que el fenómeno consiste en un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, central y oriental.
De acuerdo con el especialista, este cambio puede disminuir las lluvias, aumentar las temperaturas y favorecer periodos de sequía. Los efectos podrían prolongarse hasta la primavera de 2027, principalmente en el centro y sur del país, así como en la península de Yucatán.
La reducción de precipitaciones y el incremento de temperatura también podrían elevar el riesgo de incendios forestales durante febrero, marzo, abril y mayo de 2027. Por ello, el investigador llamó a las autoridades a reforzar la vigilancia y las medidas de prevención.
Entre otras consecuencias se encuentran el deterioro de la calidad del aire y una mayor exposición a la radiación solar debido a la disminución de la nubosidad.
Pero a la vez, el aumento en la temperatura anómalo de las aguas en las capas superficiales del océano Pacífico ecuatorial podría facilitar el desarrollo de sistemas ciclónicos para convertirse en poderosos huracanes de categoría 3,4 o hasta 5.
Según el doctor en Oceanografía Física, se espera que en las próximas semanas disminuyan las lluvias y dicha situación se prolongará hasta la primavera del 2027, provocando un aumento considerable de temperatura en la zona centro y sur del país, así como en la península de Yucatán.





