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Gerardo Sandoval Ortiz |

Reaviva el debate sobre la censura con iniciativa de “Ley Antimemes”

 

CONTEXTOS

 

 

 

En agosto de 1900, en los estertores de la dictadora porfirista, los tres hermanos Flores Magón, fundaron el periódico Regeneración, cuya línea crítica de profunda justicia social los hizo ser perseguidos y encarcelados México y en Estados Unidos. Ricardo, el más célebre, murió en una cárcel de Kansas en 1922, a quien, junto con Enrique, la historia los define como periodistas e intelectuales, ideólogos y precursores de la Revolución Mexicana.

Ricardo, liberal, sin renunciar al periodismo, exploró en la incipiente lucha para derrocar a Porfirio Díaz. En octubre de 1901 cerraron Regeneración y Enrique y Jesús se sumaron a El Hijo del Ahuizote, uniéndose a Juan Sarabia, Librado Rivera y Camilo Arriaga. Ejercieron el periodismo sin concesiones y pagaron las consecuencias de ser perseguidos por la dictadura.

Los hermanos Flores Magón jamás participaron en la lucha armada pero su crítico periodismo fue tomado por activismo político, suficiente para ser expatriados.

México tiene una rica herencia en periodismo, herencia bicentenaria, que viene muchos años antes que el legado de los Flores Magón. En el último cuarto del siglo XIX las publicaciones del periódico El Jicote del caricaturista, ilustrador y grabador José Guadalupe Posada, trascendía en su natal Aguascalientes. Censurado y perseguido por el gobierno local, intolerante a las calaveras dedicadas a los gobernantes, fue obligado a mudarse a León y luego a la capital del país. Los libros de texto oficiales lo definían como un costumbrista del campo mexicano, pero fue un mordaz caricaturista que irritaba a los funcionarios.

Hubo otros periodistas del siglo XIX perseguidos por el gobierno, entre los más célebres, el fundador de El Hijo del Ahuizote, Daniel Cabrera y Constantino Escalante, sin duda, el mejor de la caricatura política de su tiempo en la época de la Reforma. No nacía la dictadora porfirista cuando estos señores ejercían el periodista cuidándose de la ley del garrote, encarcelados muchas veces.

El breve repaso a la historia de periódicos y moneros viene al caso por las tentaciones del régimen de la 4t de imponer controles, si no es que prohibiciones, a la prensa mexicana tan celosamente defendida por los pioneros de la caricatura política desde mediados del antepasado siglo.

Los monos y memes son una estupenda herencia de periodistas que desde el antepasado siglo, en las peores adversidades, arriesgaban vida, patria y patrimonio para difundir un mono que ilustraba la tiranía de un gobernante, de aquel déspota funcionario como la casta dominante del México postcolonial.

Con un alud de iniciativa de ley impulsadas por el gobierno morenista, algunas ya aprobadas, se proponen destruir a rica historia del periodismo crítico del que ellos mismos fueron beneficiarios. Cómodamente en el poder, periódicos y periodistas críticos, y las benditas redes sociales, deben ser eliminados, destruidos o capturados, como ya lo hicieron con el Poder Judicial y otros organismos autónomos.

Este pasado miércoles 23 de septiembre, las comisiones unidas de Justicia, Economía y de Estudios Legislativos del Senado, la planadora de Morena aprobó con su mayoría el dictamen de la llamada “Ley Antimemes”, reformas a Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. Y con ello, un nuevo debate nacional se abre, unos en defensa de las libertades de publicar y de expresarse, otros a defender las necedades del régimen por frenar a la prensa independiente.

Suena a una ley tramposa porque se propone castigar con un o hasta cinco años de prisión (o una multa de mil  a 10 mil Unidades de Medida y Actualización) “a quien utilice, reproduzca, imite o incorpore, a escala comercial, la identidad gráfica institucional, dominios electrónicos o cualquier documento de carácter oficial perteneciente a cualquier institución pública de los tres órdenes de gobierno, para inducir al error o engaño, con la intención de cometer un ilícito sobre el origen oficial de una comunicación, documento, plataforma, servicio, sistema informático o cualquier otra actuación atribuible a una institución pública, a través de cualquier medio”.

La “Ley Antimemes” no está aprobada, pero ya caminó en tres comisiones del Senado. En el contenido original hasta antes del miércoles, sancionaba a quienes usen la identidad gráfica “con ánimo de lucro”. Basta el ánimo, no intenciones. El anterior entrecomillado se sustituyó por “escala comercial” y así se aprobó el miércoles. Con ello, a juicio de los impartidores de justicia se puede tipificar posibles delitos. Y si los del gobierno te acusan, ni habrá forma de ganarle a uno de esos jueces de acordeón, adoctrinadamente alineados a la 4T.

Se advierte a tramposa porque la Ley no especifica sanción o castigo directamente al crear de un meme de un partido político o del gobierno. Pero sí contiene una sanción a quienes usen la imagen del gobierno con fines comerciales, de engaño o de fraude. Está frase suena más que una barrabasada. Un meme, un mono, una caricatura, una foto que incómode a cualquier representante del gobierno, bien puede tomarse como un atentado a la imagen constitucional, hecho con fines de lucro, comercial y político, y bastará que el aludido acuse al medio de procurar ganancias sumando lectores. Ahí está la frase “no es falso, pero se exagera”.

En los últimos años nos hemos regocijado con memes y monos, con extraordinarias tomas fotográficas, muchas veces comercializadas por sus autores. Hay algunas celebridades que han trascendido en las redes sociales, influencers y generadores de contenido. En la prensa escrita local, atestiguamos el extraordinario talento de moneros que construyeron una escuela y dieron vida una época de su género de la sátira en trazos, animando la sátira política con sus punzantes monos.

Bueno que Cyrano, Pillo Curiel, Ramón “el monero” Casillas, “El Grajo” Grajales, Ricardo “Vallartín” Saucedo, y otros, se adelantaron a estos sombríos tiempos por venirse. Monos y memes, ya no gustan a la nueva casta política. La risa que solían arrancar muy de mañana al abrir la edición del día es amenazada por la censura.

 

Revolcadero

 

No todas han sido malas noticias las de media semana. También el miércoles, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el TEPJF, le otorgó un revés al INE al revocar parcialmente su acuerdo que permitía a los “servidores de la nación” ser observadores electorales. Mañosamente, el INE de Guadalupe Taddei, al emitir convocatorias y lineamientos para interesados en registrarse como observador electoral, conservó la prohibición para servidores públicos relacionadas con programas sociales, pero eliminó el cruce de datos con gobiernos estatales y municipales. El INE, como de buena fe, solo exigía a los solicitantes declarar si eran o no servidores de la nación o empleados de gobierno. En el proceso electoral de 2024, este método de corroborar información, permitió pillar a 24 personas y una compulsa simular, pudo impedir que más de 200 “siervos de la nación” se activaran en la jornada electoral con gafete de observadores ciudadanos.

Los artículos de opinión e información son responsabilidad del autor y no reflejan la línea editorial de contralínea.net

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