Tamaño de texto


Gerardo Sandoval Ortiz |

Misterios en auditoria a un Fidetur con sello de opacidad, manipuleo y control de hoteleros

CONTEXTOS

 

No hay forma para determinar la real intención del gobernador Enrique Alfaro Ramírez de asumir las riendas del Fideicomiso de Turismo, que anunció auditorías de los últimos 5 años al manejo del Impuesto del 3 % al Hospedaje, por su manejo opaco y caprichoso, siempre controlado por un grupo de hoteleros.

En su momento, allá a finales de 1995, Puerto Vallarta marcó la pauta al a ser el pionero y fundador del primer Fideicomiso de Turismo creado para la promoción turística del destino. Ya después vinieron órganos para discernir el gasto de impuestos similares en Los Cabos, Quintana Roo y en Los Cabos, Baja California Sur.

Sin embargo, nada tontos, los hoteleros dejaron caer su influencia al momento de reglamentar el gasto. Exigieron y lograron mayoría entre los miembros del Comité Técnico. Existía el Subcomité de Mercadotecnia que recibía, discutía y aprobada licitaciones y campañas promocionales, todo el gasto, pero era el Comité Técnico el que tenía la última palabra.

En Puerto Vallarta existió antes de 1995 el llamado Consejo Tripartita de Promoción, y fue el antecesor del Fidetur. Las aportaciones eran voluntarias y el resultado fue un fracasó. Más allá de algunos restaurantes, los hoteleros presumían ser únicos en aportar al fondo tripartita. Comerciantes en artesanías, guías de turistas, dueños de agencias de viajes, comerciantes en general, no respondieron al llamado de sumarse al esfuerzo para promover al destino.

En febrero de 1995 Fernando González Corona ganó la presidencia municipal por el PAN y apenas un mes después protestó como alcalde hizo suya la iniciativa de los hoteleros de crear un impuesto a la ocupación hotelera. La propuesta fue bien recibida por el nuevo gobernador, también panista, Alberto Cárdenas Jiménez y no llevó muchos meses en elaborar la iniciativa y lograr la aprobación del Congreso del Estado. Un año después, ya se estaba cobrando un 2% al facturaje por cada cuarto de hotel.

El impuesto estatal lo cobró el gobierno municipal y sin más, se enteraba al Fideicomiso de Turismo, cuyo Comité Técnico decidía en qué y cuanto se gastaba a tal o cual promoción. El gobierno del estado y el Congreso solamente era notificado al momento de rendir los informes de gastos, ya sea a través de las cuentas públicas del municipio o del Fidetur.

Desde el principio los hoteleros se hicieron del control de los órganos responsables de administrar los recursos recaudados vía dicho impuesto. Impusieron su influencia para apoderase de la mayoría de los asientos en el Comité Técnico. El gobernador y el alcalde tenían una posición pero raramente asistían a las reuniones: regularmente iban en representación de ellos el titular de la Setujal, José Ludwig Estrada Virgen, y su homólogo local o el regidor de turismo. La Canaco, Canirac, guías de turismo, otras cámaras u organizaciones empresariales no se incluyeron.

El control del Impuesto hotelero lo tomaron, y no lo han soltado hasta hoy los hoteleros Fernando González Corona y su grupo, aliado con los hermanos Juan y Eduardo Vela Ruiz. Otros hoteleros, como Ignacio Cadena Beraud, han probado por momentos el sabor de manejar a discreción ese recurso público. Citamos al dueño del restaurante La Leche por haber sido uno de los más cuestionados por convertir su restaurante en sede oficial para atender a periodistas especializados en viajes e influencers invitados con cargo a las cuentas del Fidetur a conocer las bondades de Puerto Vallarta. El diario Vallarta Opina de Luis Reyes Brambila y uno que otro periodista local tuvieron acceso a las partidas que por ley deberían destinarse a la promoción del destino.

Solamente una vez se han hecho ajustes a las reglas del manejo de ese impuesto. Robert Kistner, un socio de González Corona y vicepresidente del Grupo Villa presentó una iniciativa de la cual destacamos proponer que el presidente de la Asociación de Hoteles se erigiera automáticamente en presidente del Comité Técnico. En general, todo siguió igual pues solo se reforzó el control reglamentario del gasto del dinero. El impuesto también se incrementó al 3%.

En el gobierno de Francisco Javier Bravo Carbajal 2006-2009, brotó el escándalo cuando su director de Turismo, Marcelo Alcaraz Guereña renunció a ser parte del Comité Técnico. Acusó a un grupo de controlar el gasto y aprobar gastos a capricho. Y tenía razón.

Luis Ángel Cantú Treviño ha sido clave en el control a perpetuidad ejercido por los hoteleros. Llegó a Puerto Vallarta hace cuatro décadas en calidad de delegado federal de Turismo. En la época del boom del tiempo compartido, Miguel Ángel Lemus Mateos, como González Corona, también pionero en la hotelería del Tiempo Compartido lo reclutó para la comercialización de sus compañías. De ahí saltó a la gerencia o dirección de la Adeprotur, la Asociación de Desarrolladores de Tiempo Compartido, de la misma que González Corona fue uno de sus primeros presidentes nacionales. 30 años después, Cantú Treviño maneja la Adeprotur y tiene los hilos del Comité Técnico del Fidetur.

La recaudación anual no es una cifra menor. Desconocemos la cifra precisa del año pasado pero fácilmente pudo superar los 130 millones de pesos. Un año antes, en 2018, la Tesorería municipal reporto poco más de 121 millones, total que se enteró integro al Fidetur para su gasto. Suena raro pero en el 2017 lo recaudado alcanzó los 128 millones de pesos aunque dos años atrás, en el 2015 a duras penas superó los 81 millones. Fue la última vez que Ramón Guerrero pudo influir, y para mal, en la recaudación.

No siempre le aplaudimos al gobernador pero sus intenciones de hoy puede ser un instrumento para superar la eterna opacidad en el manejo de un dinero del pueblo y no como los hoteleros siempre lo han afirmado, que es dinero de ellos.

Ha sido un gasto caprichoso porque no hay forma de entender, ni ellos lo pueden justificar, que por ejemplo aprueben gastar en un viaje promocional a Chile y que una semana después ese país sudamericano estalló una revuelta nacional, problema social todavía sin resolverse. Imposible justificar gastos en Irlanda, desde donde viene uno o dos vuelos semanales pero solo en el invierno de aquel país. El turismo de América del Sur, Chile, Colombia, Argentina, Brasil. No viene a Puerto Vallarta, Va a Cancún y por razones de vuelos.

México tiene la fortuna de compartir la frontera con el mercado más grande del mundo en el negocio del turismo, Estados Unidos y Canadá. México atrae poco menos del 7 por ciento de los viajeros de los países del norte y los especialistas creen que con un poco de promoción se puede esa cifra.

Una auditoria concienzuda no necesita manipularse para concluir que por años lo hoteleros han manipulado sus informes de ocupación de cuartos para enterar menos del total facturado. Los hoteles “todo incluido” descuentan hasta dos terceras partes aprovechando lagunas jurídicas que les permite un tramposo desglose del costo de su tarifa a través de conceptos contables desviando dinero a gastos de alimentos y bebidas. Hoteles de tiempo compartido, dividen por lo menos en dos sus ingresos, bajo gastos de mantenimiento.

Quizá una auditoria revele más de lo que sabemos. Si el gobernador hace de ello un instrumento, tal vez nos asombre con sus hallazgos. Puede hallar armas poderosas para uso con fines políticos. Si solamente está ávido de dinero y se ha propuesto resarcir eventuales pérdidas por la pérdida del Seapal, si esta cebado, también puede darle sus pellizcadas a unos 150 millones de pesos.

Revolcadero

Del mismo tema podemos añadir que desde hace ya varios años, más de un gobernante ha sido tentado por el interés de meter mano al impuesto hotelero para de ahí tomar recursos y destinarlos a otros fines que no sean solo la promoción del destino. Con regularidad se han escuchado propuestos de tomar dinero para gastarlo en infraestructura urbana, en equipamiento urbano de la ciudad. Quién sabe si el gober Alfaro consideró que es el momento para desmontar la maraña de intereses de un grupo de hoteleros y arrebatarles el control de impuesto que como toda contribución, debe regresarse íntegro al pueblo en obras y servicios que beneficien a todos en su conjunto y no a unos cuántos, en este caso a los hoteleros. Así es que preparémonos a escuchar en breve alguna iniciativa que pegue al Fideicomiso y avise de su extinción. Si el gobierno le perdió confianza al Fidetur, la motivación madre para a creación, vendrá el siguiente paso. Aunque el Ayuntamiento es el Fideicomitente, y también fideicomisario, por representar los intereses de los vallartenses, no administra, no controla, ni decide ni ejecuta el gasto. Si al Alfaro trata de dar un golpe político y minar fuerza a Dávalos, da golpes de ciego y solo se echará encima a los hoteleros.****** El empresario y político Agustín Álvarez Valdivia, dueño de las Ópticas Álvarez”, bien puede considerarse como miembro de la elite que en los últimos seis años han “administrado” el dinero producto de la recaudación del impuesto a la ocupación hotelera. No sabía nada de hotelería, del merkating promocional de la industria sin chimeneas cuando extrañamente saltó de ser regidor a director del Fideicomiso de Turismo. Hemos preguntado pero nadie atina a decirnos de dónde diablos le aparecieron poderosos vínculos capaz de ocupar un espacio para personas altamente preparadas en la materia. El sueldo para ese director es por decenas de miles de pesos mensuales y si no dan resultados se van. Sin saber nada, lo invitaron de director y se adaptó tanto que ahora hace trío con Luis Ángel Cantú y Bob Kistner, y juntos desterraron a Miguel González González, quien por su lado y en su tiempo, halló acomodo en la Setujal.****** En esta vista el gober Alfaro también deslizó el rumor de vender el Centro Internacional de Convenciones. Que por ser un elefante blanco que no genera ingresos pero si representa una carga para el gobierno del estado. Casi casi acusan a la administradora Magaly Ortiz Fregoso de no hacer nada y tener en la quiebra al Centro de Convenciones. Pero pues, Alfaro sabe que la ex regidora cobra por ser directoras del CIC sin saber nada de manejar un inmueble de ese tipo. No le puede exigir resultados porque la nombró directora para tenerla de su lado, bien contenta y cobrando.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *