El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, presentó al Congreso del Estado su segundo informe de Gobierno, el cual estuvo centrado en la atención a la pandemia, la inversión en infraestructura, pero también abordo en su discurso el tema del presupuesto federal.
Alfaro Ramírez llegó a pie al Congreso del Estado para rendir su informe, señaló que para Jalisco le significó un boquete financiero de cinco mil 500 millones de pesos, afectando sobre todo a obra pública, de la que se tuvo que reasignar tres mil 500 mdp, afectando directamente a planes carreteros, entre otros.
Este recurso sirvió para efectuar, entre otras cuestiones, la remodelación del hospital Ángel Leaño, del que dijo se invirtieron 19.5 millones de pesos, y ha servido para atender a 708 personas, en respuesta a una de las críticas que recibió por parte de la dirigente de la fracción de Morena, Erika Pérez.
Resaltó el trabajo del Plan Jalisco COVID-19, en el que se incluyó la reconversión hospitalaria, así como la adquisición del crédito de seis mil 200 mdp para reactivar la economía mediante la inversión en obra pública.
También de nueva cuenta arremetió contra el gobierno federal amenazando con abandonar el pacto fiscal e hizo comparativos entre la Ciudad de México y Jalisco respecto a los resultados en el control de la pandemia por Covid-19.
Presumió que en Jalisco se tiene la tercera tasa más baja en incidencia del país por casos acumulados de contagios y la quinta tasa más baja de mortalidad, mientras en la Ciudad de México “es tres veces más grande” y eso según afirmó es una “muestra contundente de que hicimos lo correcto”.
Elogió su decisión de no haber entregado “nuestra infraestructura, recursos humanos, materiales y financieros al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi)”, porque “imagínense si hubiéramos entregado nuestro sistema de salud lo que hubiera sido bajo las órdenes del gobierno federal”.
En materia económica también hizo comparativos al señalar que en los meses recientes Jalisco es el segundo generador de empleos en el país con al menos 27 mil puestos de trabajo, mientras la Ciudad de México perdió 8 mil.