En tanto el gobierno federal recién reconoce de manera oficial que México enfrenta una de las mayores presiones hídricas de su historia moderna, las presas en el estado de Jalisco están llegando a niveles críticos al promediar el mes de mayo de 2026, afectación que también incluye a la región de la Sierra Occidental Costa Norte.
Este lunes, el Diario Oficial de la Federación publicó el Programa Nacional Hídrico 2026-2030, donde el Estado mexicano prácticamente advierte que el agua comienza a convertirse en uno de los principales riesgos económicos, sociales y territoriales del país, ya que la disponibilidad de agua disminuye, aumenta el estrés hídrico, crece la sobreexplotación de acuíferos y la presión urbana e industrial amenaza el equilibrio hídrico nacional.
Y es que actualmente México enfrenta simultáneamente una de las sequías más severas, crecimiento poblacional, expansión urbana, contaminación, cambio climático y deterioro de infraestructura hidráulica.
De acuerdo al documento, amplias regiones del país ya enfrentan altos niveles de estrés hídrico y vulnerabilidad climática, lo que repercute en el tema ambiental, económico y hasta político porque el agua es indispensable para las ciudades, industria, agricultura, turismo, energía, alimentos y el crecimiento económico.
La presión sobre el sistema hídrico mexicano se refleja en cortes de agua, conflictos regionales, reducción de presas, sobreexplotación de acuíferos y tensiones entre consumo urbano y producción agrícola.
El acceso al agua se encamina a ser uno de los principales detonantes de desigualdad y conflicto social y por fin el gobierno lo reconoce oficialmente, de hecho, el Programa Nacional Hídrico plantea la necesidad de la modernización de infraestructura, eficiencia en uso del agua, saneamiento, recuperación de cuencas y fortalecimiento de seguridad hídrica nacional, lo cual se debería haber planteado mucho antes.
México pierde enormes volúmenes de agua por fugas, redes obsoletas, desperdicio, contaminación, temas que a diario escuchamos en Puerto Vallarta, y también falta de tratamiento.
Las sequías son cada vez más frecuentes y severas, lo cual se acentúa en el norte del país, grandes zonas metropolitanas, corredores industriales y regiones turísticas con crecimiento acelerado.
México está entrando en una etapa donde habrá menos agua disponible, pero más demanda poblacional e industrial, y eso redefinirá el desarrollo urbano, inversión, agricultura, precios, migración y estabilidad regional.
Al corto plazo, aumentarán las inversiones hidráulicas, crecerán alertas por sequía y continuará la presión sobre ciudades y presas.
A mediano plazo podrían intensificarse las restricciones, los conflictos regionales y las disputas por la distribución de agua.
Y a largo plazo, el agua podría convertirse en uno de los recursos estratégicos más importantes y sensibles para la estabilidad nacional.
PRESAS A LA BAJA
Entre tanto, las presas en Jalisco los últimos dos meses han registrado descensos muy importantes, muchos embalses ya están en niveles críticos y eso incluye a nuestra región. La falta de lluvias ya impacta las actividades agrícolas, ganaderas y el abastecimiento humano.
La presa de Corrinchis el pasado fin de semana tenía un almacenamiento de 5.933 hectómetros cúbicos, esto es, apenas al 29.67% de su NAMO (Nivel de Aguas Máximas Ordinarias). Se considera que ya afecta el ganado y el consumo rural.
La presa de Cajón de Peña, en el municipio de Tomatlán, sigue disminuyendo su almacenamiento y el más reciente reporte señala que se ubicaba en 56.45%, con un almacenamiento de 277.55 hm³, abajo del NAMO, con una extracción total de 21.079 m³/s.
La presa “Ing. Santiago Camarena”, en el municipio de Teuchitlán (conocida popularmente como La Vega), se encontraba al 62.51% de su capacidad, con un almacenamiento de 27.526 hm³, abajo del NAMO, con una extracción total de 5.09 m³/s, alimentando al río Ameca.





