Con paulatino restablecimiento del transporte público reabren algunos establecimientos y la gente sale a las calles
A la media tarde de un día después de los disturbios que convulsionaron a Puerto Vallarta con el gradual restablecimiento del transporte público y la apertura de diversos establecimientos comerciales. Vuelve una aparente calma a la ciudad que se mantuvo bajo humo y fuego por alrededor de dos centenares de vehículos quemados y unas 70 tiendas de conveniencia y más de una treintena de camiones incendiados.
En un lunes peculiar con la suspensión de clases y oficinas públicas cerradas, debido a que se mantiene activo el Código Rojo que desactivo hasta los módulos de vacunación en espacios públicos y diversidad de tramites en dependencias de los tres ordenas de gobierno.
Después de la zozobra generalizada y el temor generado por la reacción del crimen organizado por el abatimiento del Mencho en un operativo de fuerzas federales que se replicó no solo en este municipio, sino en la entidad y varias entidades federativas.
Al transcurrir el día tras despuntar el sol gradualmente la gente que se mantuvo atrinchera desde el domingo por la mañana, se iba animando a salir a las calles que aunque anoche no hubo servicio de recolección, estaban en su mayoría sin basura acumulada, este lunes lo que amanecieron en la vía pública, eran decenas de vehículos quemados.
Mientras por un lado se veía a personas jalando maletas para dirigirse al aeropuerto y tener mejor suerte que el día previo por la cancelación de vuelos.
Por otros rumbos de la ciudad, aunque sin número de centros laborales les dieron el día a sus colaboradores, además de la tramitología en dependencias oficiales, aunado al cierre de prácticamente todas las sucursales de instituciones bancarias, unos automovilistas se animaban a encender sus automotores para circular por las vialidades en su mayoría aun con obstrucción de autos quemados.
En un símil de un desastre natural o el confinamiento por una pandemia, así como en la noche anterior se dio la rapiña de más de 70 tiendas de conveniencia o dos de las sucursales de las conocidas Farmacias Guadalajara.
En calles semivacías desde temprano se vio a vallartenses y visitantes nacionales e igualmente a extranjeros en búsqueda de algún lugar para abastecer de víveres. En los pocos que encontraban abiertos se formaron largas filas.
En grupos de redes sociales se daban consejos sobre los comercios y otro establecimiento que iban levantando las cortinas para atender al público. O aquellos supermercados que estaban abiertos, pero con control al ingreso para lo que también se hicieron las largas filas. Y previendo que no les vaya a sorprender otra situación como la que se dio ayer, se dieron las compras de pánico.
Más confiados los turistas extranjeros también salían a la calle no solo para comprar víveres, otros lo hacían para ir a la playa a asolearse tras el encierro obligado del domingo.
En lo que fue una experiencia Sui generises de su estancia en este destino, se les vio captando con celular el mano las imagines de autos quemados u Oxxo destruidos.
Poco a poco esta ciudad pareciera que regresa a la vida cotidiana en estas circunstancias inéditas en su historia, con una aparente calma que siempre llega tras la tempestad que en esta ocasión fue tras un domingo de disturbios no vividos a esa magnitud.





