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Gerardo Sandoval Ortiz |

No hay sana distancia entre las pifias con zalamerías y rijosos

CONTEXTOS

Gerardo Sandoval Ortiz

Zalameros y rijosos en el fin del aislamiento

y el inicio de “la nueva normalidad”

 

Cuando el gobernador Enrique Alfaró, el viernes, llamó cínico al médico Hugo López-Gatell por pintar de rojo el mapa nacional, -a excepción de Zacatecas-, es probable haya entendido que tanta zalamería y servilismo en el laureado epidemiólogo a Andrés Manuel López Obrador, no puede responder a otra cosa que no sea culparlo a él, a todos los gobernadores y alcaldes, de las fallida estrategia contra el Covid-19.

Si en el servicio público un subordinado se convierte en un súbdito y servil cancerbero, detrás de todo eso tiene que haber un pozo de hipocresía.

Luego de dos meses de aislamiento social y encierro en casa, al que se le pone punto final este lunes primero de junio, la figura del médico López-Gatell ha engrandecido en el círculo de fans de López Obrador. Pero en la misma proporción y del otro lado, entre los opositores del presidente de la república, ha empequeñecido.

Alfaro Ramírez es parte del último círculo, al igual que otros seis gobernadores que se reunieron en el vecino Colima para discutir y afinar una posición frente al gobierno federal. La estrategia del gobierno federal “se realiza de manera unilateral, al margen de los estados y los municipios, sin tomar la realidad de cada uno de ellos. El gobierno federal) no ha tomado en cuenta a las entidades en toda la estrategia y al mismo tiempo busca responsabilizar a estados y municipios de los números de contagios y defunciones”, acusaron los gobernadores Coahuila, Tamaulipas, Michoacán, Durango, Colima y Jalisco.

En esas tres entidades rechazan la estrategia federal porque con su semaforización, el gobierno federal muestra un propósito político. Acordaron ser ellos quienes decidan cuándo encender los semáforos y cuando apagarlos, decidir cuando y qué negocios abren o cierran a partir de este lunes 1 de junio.

Carlos Fuentes escribió en uno de sus libros que el poderoso, malicioso o ingenuo, maquiavélico o utópico, siempre creerá que tiene la razón y el que se opone a él es un traidor, un enemigo.

Desde el gobierno federal se bajó a los estados una estrategia de combate al virus chino salpicada de negros matices políticos. A eso se redujo la política de López Obrador, quien empeño y acabó pisoteando compromiso y palabra, de guiarse y tomar decisiones por recomendaciones de los científicos, prescripciones médicas de su epidemiólogo.

Sin embargo López Obrador acabó por transmutar a López-Gatell a una figurilla de novela que hace recordar a Tácito de la Canal en la novela La Silla del Águila. Fue tanto descaro que el médico del Palacio Nacional, yendo contra la ciencia, dijo que a López Obrador le era suficiente su fuerza moral y le extendió su “receta” de ser inmune al Covid-19.

El médico y asesor de cabecera de Amlo antepuso a la ciencia, razón está en esa responsabilidad, la figura de un fantasmal poder moral, que no es otra cosa que la fuerza del poder ciudadano que todo político acumula y posee.

Lo último no es contenido de algún libro ni obtenido de lectura alguna. Es la definición adoptada e incorporada en la Constitución de las República Bolivariana de Venezuela promulgada en 1999, apenas un año después que Hugo  Chávez asumió el gobierno de Venezuela. Poder Moral y Poder Ciudadano son lo mismo, un órgano compuesto por el Contralor General, Fiscal General y el Defensor del Pueblo.

El fin de semana, López-Gatell pareció ser más sensato y acorralado por su jefe terminó por agarrarse de la no menos zalamera frase de “autorizarle” su gira de una semana por el sureste “porque son (las giras presidenciales) una actividad esencial”.

Más allá de haber dado una pésima lectura al término venezolano, o de y exponer a Amlo a contraer el coronavirus, son las mayúsculas pifias del médico lo que ha convertido el mapa nacional en una gran arena de rijosos políticos.

El fin del aislamiento llega mes después de que los científicos médicos de López Obrador, liderados López-Gatell, anunciaron que el pico de los contagios y muertes sería el 6 de mayo. Corrigieron en dos días la cifra, al 8; la movieron luego al 10 de mayo. Fallidos sus cálculos, se dedicaron todo mayo a manipular cifras, ajustar sus historias y dedicar el tiempo de sus informes diarios a descalificar versiones “alarmistas”.

Poco más de dos meses de restricciones totales no ha sido suficiente para “domar” al coronavirus. Esa mentira la dijo y repitió el otro López, el Obrador.

Son las cifras las que advierten de los peligros de vivir con el virus en la cama de al lado. No solo no se le ha domado sino que el monstruo de mil cabezas se multiplica. Cínico o no Gatell, o el gobernador Alfaro Ramírez, cierto es que se liberan las restricciones, se reabren negocios esenciales, y ya todos, juntos o por separados, están resignados a reactivar la destrozada economía.

¿Somos víctimas de la maquinación de una gran conspiración, como muchos pregonan? Por cómo se conduce nuestros gobernantes, pareciera darles la razón por anteponer su espíritu bandolero a la salud y economía de sus gobernados.

En Mayo se domaría y aplanaría la curva. Ocurrió lo contrario. México se colocó entre los países “líderes” en contagios y muertes al acumularse más de 90 mil contagios y casi diez mil fallecidos, más que China. Las cifras se triplicaron respecto a abril y en fallecidos fueron 341% más. Y día a día las cifras se elevan. Hay cálculos que llegará a 132 mil muertes al final de agosto.

La Ciudad de México, gobernada por el partido de Amlo, nunca ha perdido el liderazgo de contagios y muertes. Tabasco, Baja California, Puebla y Veracruz, agonizan. Lamentan que hasta en marzo, ya con las alertas, Amlo llamara a no quedarse en casa. (Sinaloa, Estado de México, de gobierno priista, Quintana Roo, y por breve tiempo Jalisco, son estados tops en la lista roja).

Si al principio se negó aislarse en casa y llamó a salir a la calle, ahora Amlo rompe con las restricciones y sale a recorrer el sureste del país. Le basta que su lisonjero médico le diga que sus giras son esenciales para con su decisión llamar a tomar las calles.

El regreso a “la nueva  normalidad” es altamente riesgoso. Hasta el domingo el registro rondaba los tres mil nuevos contagios por día. Es un mal ejemplo y aquí es fácil palparlo con tan solo subir a un camión urbano y notar que ya no es obligatorio el tapabocas al usuario. El relajamiento es total en la calle. Los negocios reabren y quienes vendieron para llevar, instalan mesas y sillas. Quizá ya es tiempo de morir en la calle a morir por inanición, de hambre, en casa.

Revolcadero

En su encierro, Andrés Manuel López Obrador parecía irritado, abrumado. Hombre de profundos egoísmos, debió de moverse advertido del desplome de su popularidad. México Elige difundió un estudio el cual auguró que si hoy  se sometería a una revocación de mandato podría llevarse un susto. Entre el «sí» y el “no” por la revocación, con un puntito porcentual  ganaría el primero. Recordemos que la enmienda constitucional estableció que la elección por la revocación de mandato se hará a fines de 2022, casi seis meses después de la elección intermedia. Que el 48.5% botaría por su retiro del Palacio Nacional y el 47.4 pedirá su continuación. Tal vez se trata de una encuesta cuchareada, como suele descalificar nuestro tropical presidente opero sin duda es motivo suficiente para salir a la calle. Sabe él que la emergencia sanitaria, la pandemia del coronavirus, la aguda crisis económica, la inseguridad, está matando su popularidad y le urgía salir a la calle. Es ahí donde se mueve como pez en el agua. Y allá amaneció, en su rancho La Chingada, de Palenque Chiapas, desde donde nos difundió su nuevo video, un saludo al estilo de aquellos nocturnos cañonazos de la fronteriza Radio Cañón.****** Por cierto, después de dos meses de “descanso” en casa, los empleados municipales regresaron a sus oficinas a trabajar. Al final de la jornada se reportó baja actividad. Se registró baja asistencia de ciudadanos para trámite, pagos y otros servicios. En algunas dependencias se considera proponer opciones para reducir exposiciones riesgosas al personal. Uno es alternar al personal por días o semanas. No será fácil entender la nueva normalidad ni tampoco será fácil para los vallartenses retomar actividades cotidianas de la vieja normalidad.******* Por cierto, poco antes de la cuarentena sanitaria, el diputado Luis Ernesto Munguía González fue a Las Palmas y se reunió con un grupo de mujeres deportistas de la comunidad para hacerles una promesa: Les voy a remodelar la cancha de usos múltiples. Se las voy a dejar de primer mundo. Los deportistas se acuerdan que prometió un cuarto adicional, vestidores y hasta un  domo. Ese día, Munguía estaba acompañado de damas deportistas que en Las Palmas las asocian como allegadas al ex regidor Oscar Avalos Bernal. Los ex delegados municipales, Alfredo Uribe y Erick Peña, éste último trabajador municipal en el área de servicios Públicos, fueron quienes lo llevaron a esa reunión. Después de eso, regresó para  regalar algunos pollos, por cierto con pellejos quemados diría la no menos famosa Gilbertona de Sinaloa. Que en aquella gira de marzo, Munguía también envolvió a unos comerciantes jurándoles les ayudaría en ciertos pagos. Ahora nos dicen que todo aquello fue puro choro, que ni siquiera le creyeron. Todo es cierto, con palabras propias de una plática con un amigo palmeño.