* Menores buscan llevar dinero a su familia y algunos son reclutados para vender drogas, de acuerdo a estudio

José Fernando Ortega

Un estudio realizado en México por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) arrojó la necesidad de que el sector turístico incremente salarios entre sus empleados que ganan menos porque se dan casos en que menores son reclutados para vender drogas a los turistas y acceden a ello para completar el ingreso familiar, lo cual sucede entre otros destinos en Puerto Vallarta.

No se trata de la única opción que tienen para que los menores obtengan recursos, pero es una latente posibilidad por la condición económica de la familia, de ahí la recomendación de que las empresas hoteleras evalúen un ajuste al alza de los salarios para atenuar el trabajo infantil.

Refiere el estudio “La niñez y la industria hotelera en México” que una gran cantidad de trabajadores en la actividad hotelera, como camaristas, meseros y botones, gana el salario mínimo o un sueldo reducido, y hay que recordar que en México aquél está por debajo de la línea de la pobreza, entonces es un ingreso suficiente para cubrir las necesidades básicas y por ser trabajo de tiempo completo difícilmente pueden tener otro trabajo para compensar.

Es así que los hijos se convierten en una alternativa para llevar más dinero al hogar pues en muchos casos se les dificulta acceder a una educación adecuada, a una vivienda segura y decente, a atención y tratamiento médico, y una correcta y sana nutrición.

“El factor del bajo sueldo puede contribuir, en algunos casos, a que niños y adolescentes tengan que contemplar la necesidad de trabajar para complementar el ingreso familiar”.

Para realizar el estudio se realizaron entrevistas a participantes del turismo, padres y madres que laboran en la industria, y los mismos niños afectados, en total 300 empleados de hoteles de la Ciudad de México, Cancún y Puerto Vallarta. Fueron entrevistados 50 niños cuyos padres trabajan en hoteles o simplemente viven en destinos turísticos.

UNICEF detectó tres categorías de impactos: trabajo digno para padres, madres y tutores; labor y explotación sexual infantil, y comunidad y medio ambiente.

Según el INEGI, cifras del 2013 señalan que en Jalisco, más de 195 mil menores realizan algún tipo de trabajo.

Aunque no todos los menores estaban vinculados con la actividad turística, el estudio reporta que de manera frecuente se ve a niños con trabajo en el centro de las ciudades y en las playas vendiendo productos de poco valor, como artículos de bajo costo y chicles a turistas.

Es normal que las familias vean a los turistas como oportunidad para complementar el ingreso familiar y orillan a los menores a trabajar en ese tipo de actividades. “En algunos casos, los niños son reclutados por cárteles locales para vender drogas a los turistas”, menciona en forma contundente el estudio.