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Pese a rechazo de sociedad a los partidos, no hay otra alternativa para el 2018

Publicado: Domingo, 08 Octubre 2017

* Lorenzo Meyer, asegura que el PRI, PAN, PRD y MC “lo que quieren es bloquear” a López Obrador, quien está “lejísimos de ser un revolucionario” * Candidatos independientes tampoco son opción viable ** No existe pauta histórica para una reforma política

Martha Ramírez Ruiz

Desde la perspectiva del historiador, académico y analista político, Lorenzo Meyer, pese el rechazo de la sociedad a los partido políticos, en el proceso electoral rumbo a las elecciones del primero de julio del 2018, no hay otra alternativa que elegir entre los presidenciables que postularán los partidos, ya que tampoco una candidatura independiente tampoco es viable en el actual sistema político mexicano.

El también profesor emérito del Colegio de México, explicó que “entre el antiguo sistema autoritario del PRI y esa democracia prometida. Hay algo que está fluctuando entre esos dos extremos y no se ha definido”.

En entrevista que concedió al finalizar la conferencia que impartió con el tema “Los grandes problemas de México en el Siglo XXI”, en cuya exposición de más de una hora con secuencia graficas de estadísticas, entre las que arrojan la desconfianza y rechazo de la sociedad hacia los partidos políticos.

Meyer, dijo que en ese escenario de un sistema autoritario y la prometida democracia “así vamos a entrar al 2018”.

“Con un PRI que quiere quedarse otros seis años en Los Pinos, y con esa tercia de partidos que han hecho un frente, y en cualquiera de los dos casos, lo que quieren es bloquear a Andrés Manuel”, afirmó el prestigiado politólogo.

E insistió “el proyecto de los cuatro, del PRI por un lado, y por el otro el PAN, PRD y MC es bloquear a López Obrador. No es un proyecto que despierte la imaginación, ni el entusiasmo, es simplemente impedir que llegue quien tiene más o menos ciertas ideas de cómo cambiar”.

Sin embargo, acotó sobre López Obrador que no es para cambios radicales “porque Andrés Manuel no es radical, está lejísimos de ser un revolucionario, pero quiere cambiar las cosas”.

Mientras que sobre el denominado Frente Ciudadano por México, conformado por el PAN, PRD y MC, indicó que tanto “esa coalición de los tres partidos, como el PRI y las rémoras del Verde y el Panal, aunque el Panal ya no sabe ni a dónde ir, tienen como proyecto básicamente el que no sea un Andrés Manuel, y eso es un proyecto negativo”, puntualizó.

DE LOS INDEPENDIENTES

En la primera elección presidencial en México en que la legislación electoral abre la pauta para candidatos independientes a la presidencia de la República, desde el análisis de Lorenzo Meyer, “no creo que jueguen un gran papel”.

“Es muy difícil las candidaturas independientes, pero puede ser para diputados sobre todo en lo local”, comentó para hacer referencia al gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, “el Bronco, no era realmente independiente, pero creó que hasta ahí llegó. Y no lo ha hecho bien”.

El historiador e investigador, sustentó que “una presidencia ocupa una presidencia ocupa una organización detrás porque es complejísimo, imagínense sí llega un independiente a la presidencia; ¿con qué gobierna?”.

A pregunta expresa, en vísperas de que Margarita Zavala anunciara su renuncia al PAN en búsqueda de ir por la candidatura independiente a la presidencia.

“Que se vaya por la independencia”, dijo un irónico Lorenzo Meyer para continuar sobre el tema “imagínense sí gana un Pedro Ferriz, que no va a ganar, pero imagínense, es una maquinaria muy compleja, con un sistema político. No puede ser sin partido. Sin una organización muy, muy compleja para apoyarse, y aun así, quién sabe si salga adelante”.

NO VISLUMBRAN CAMBIOS A CORTO PLAZO DEL SISTEMA POLITICO

En medio de la secuencia de acontecimientos políticos a partir de lo sismo del 19 de septiembre, sí estos darían una pauta para una reforma o cambios en la política nacional, desde la óptica de un académico, historiador y analista político.

Lorenzo Meyer, sostuvo que “va a quedar ahí”, porque “aunque es muy claro en rechazo a sus partidos, pero no hay alternativa, ¿Cuál alternativa?”.

También columnista del Reforma y en el programa de televisión Primer plano en Once TV, del Instituto Politécnico Nacional y colaborador en   la mesa de análisis político con Carmen Aristegui.

Para ilustrar que “va a quedar ahí” hizo referencia a la reciente salida del aire de Leonardo Curzio a la dirección y conducción de Enfoque Noticias, junto con María Amparo y Ricardo Raphael.

“Les hayan quitado el espacio, porque puso en duda la propuesta del PRI para no recibir ya nada –del dinero de prerrogativas- y eliminar a los plurinominales, con lo que el PRI tendría mayoría”, aseveró Meyer.

PRI SABE DEL “PASE DE CHAROLA”

Además, afirmó que “el PRI sabe muy bien cómo obtener recursos fuera de los canales legales; y del dinero privado”.

Tal y como en 1993 en cuando en una cena en Monterrey se documentó por primera vez “el pase de charola” en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari para la frustrada campaña de Luis Donaldo Colosio, donde cada empresario aportaría 25 millones de dólares.

“¡Fantástico, cuando uno de los empresarios que se rajó, y filtró la información que se dio a conocer en El Economista!”, recordó Meyer.

Una situación que asegura “cualquier partido que está en el poder, puede y sabe cómo sacar dinero a la empresa privada, porque se compromete a políticas futuras”.

“Y la oposición difícilmente puede competir con eso, y menos Morena, eso ni de broma”, finalizó Lorenzo Meyer.

 

 

Se va Armando Soltero con la satisfacción de ser útil a la sociedad

Publicado: Miércoles, 20 Septiembre 2017

* Murió en la primer ocasión que ocupaba un cargo de elección popular con una trayectoria política de 17 años

Martha Ramírez Ruiz

A 24 años de haber llegado a Puerto Vallarta, pese a que no le gustaba cuando se le encomendó venir a cristalizar un viejo anhelo de los vallartenses de dotar a un centro universitario a la región, al morir el pasado martes, Armando Soltero Macías deja una huella indeleble por sus aportaciones a la sociedad, desde diferentes trincheras.

En la primera ocasión que ocupaba un cargo de elección popular, le sorprendió la muerte a la edad de 62 años, cuando se desempeñaba como regidor en la administración municipal 2015-2018.

Aun cuando militaba en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) desde el año 2000, fue hasta hace dos años cuando accedió a un espacio en el pleno del Ayuntamiento postulado por el Partido Verde Ecologista de México, en alianza por el PRI, en la planilla que encabezó el priista Andrés González Palomera.

Plenamente identificado con el Grupo Universidad en el PRD, Soltero Macías fue candidato a regidor por el Sol Azteca en dos ocasiones, la primera justo cuando se afilió al PRD en el 2000 en la planilla que encabezó Martín Rodríguez Díaz.

También fue candidato a la diputación local por el principio de mayoría en el 2003 bajo las siglas del partido del Sol Azteca.

En varias ocasiones precandidato a la alcaldía por el Partido de la Revolución Democrática, la última ocasión en el 2015.

Sin embargo fue hasta que por el PVEM le coloca en la tercera posición en la planilla en alianza con el PRI, aunque no se ganó esa elección, si lograron los votos necesarios para convertirse en regidor plurinominal en el Ayuntamiento 2015-2018.

Presidente de la comisión edilicia de Cultura, a su fallecimiento se redimensionan sus propias palabras con las que concluyó una entrevista que concedió a esta reportera, en ocasión de los 20 años del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, y que se reproduce a continuación para honrar la memoria de Armando Soltero Macías.

CRISTALIZO UN AÑEJO ANHELO DE PUERTO VALLARTA

Fue en 1993 que llega Armando Soltero Macías a Puerto Vallarta, como responsable y coordinador de un proyecto de la Universidad de Guadalajara (UdeG), tenía como propósito cristalizar un anhelo colectivo de dotar de un centro universitario a la región.

Al trazar las referencias de esa encomienda por el entonces rector de la UdeG, Raúl Padilla López, rememora que un buen día en una exposición, Padilla López, le expresó “me gustas para Vallarta”, “sí, pero a mí no me gusta Vallarta”, le respondería, sin imaginar que la vida universitaria ya le tenía bosquejado otro proyecto de vida.

Ser el constructor de los cimientos del campus de la Universidad de Guadalajara en Puerto Vallarta, y comenzar desde picar piedra, porque cuando llega como coordinador ejecutivo del Campus, en diciembre de aquel 1993, “no teníamos ni oficina”. Había que conseguir un terreno, sin contar con el dinero para comprarlo, tenía ante sí una tarea titánica, y eso que apenas comenzaba a andar el camino que le llevaría a la coloración de la primera piedra del Centro Universitario de la Costa en septiembre de 1995.

Gestiones que fructificaron con la generosa donación de terrenos por ejidatarios de Ixtapa, una vez que se coordinaron los esfuerzos con el Patronato de Ixtapa, en donde la profesora Lidia Saracco, promovía un módulo de la preparatoria regional en esa delegación, fueron inicialmente seis hectáreas que se tuvieron al hacer realidad el Campus de la Universidad de Guadalajara.

Sin embargo, la presencia de la Universidad de Guadalajara en Puerto Vallarta, generó tal expectativa que con 400 alumnos arrancaron las clases en septiembre de 1994, en un edificio prestado por la Preparatoria Regional. De aquella primera generación de estudiantes, Armando Soltero Macías, recuerda que eran ya adultos en su mayoría de más de 25 años, y algunos hasta de cincuenta años, cuando el promedio de edad de egresados de universidades es de 22 años.

Las circunstancias económicas que se dieron, después del error de diciembre del 94, impactaron negativamente en el financiamiento a este proyecto que en su fase inicial consideraba seis edificios para aulas, un laboratorio y la rectoría. Y así en enero de 1995, se inician las clases, con cuatro carreras: Derecho, Contaduría Publica, Administración de Empresas y Turismo.

Clases que se impartían en el único edificio funcional en el Campus en Ixtapa, “no tenía ni herrería, ni luz, con un solo baño, para 400 alumnos, además de personal docente y administrativo… no había camino al Campus, era apenas una vereda… se suplían las carencias por el entusiasmo de los estudiantes, de los profesores… fue una parte en la historia del CUC, donde pasaron penurias, los alumnos, maestros y trabajadores, pero que le dieron un  sabor especial a aquella primera generación, ellos son el realidad los constructores de los cimientos de este centro universitario… basta recordar que las clases se impartían con la luz del día…la incomodidad por un solo sanitario, en tiempos de lluvia se inundaba el acceso, pero eso no impedía que los estudiantes llegarán a sus clases, estaban bien conscientes de la oportunidad de cursa su educación superior en su propio pueblo…”

Con la transición por la Ley Orgánica de la UdeG, a la llegada de Víctor Manuel Romero González, se da el cambio de una sola figura de rector, con la del rector general de la Máxima Casa de Estudios y la de rectores de los centros universitarios, en esta etapa con el nuevo rector general, “que más que político, es un hombre calculador, muy bueno para las cifras”, comienza a crecer el CUC, a arrancar la consolidación de este espacio educativo.

En la fase de poner los pilares y cimientos del Campus Universitario, no abarcó también el rol social que debe cumplir la universidad, como difusión y promoción de actividades culturales: las muestras de cine que iniciaron en 1996, el Festival de las Artes, ciclos de cine, así como dos proyectos que no se cristalizaron por falta de presupuesto, los museos de paleontología y de culturas prehispánicas.

Pondera el papel del Patronato del CUC, presidido por Luis Reyes Brambila, para poder dotar al CUC de un centro de cómputo de alto nivel tecnológico, con diez laboratorios y más de cien computadoras. Logrando también dotar de una excelente biblioteca a la comunidad universitaria, además del nivel académico de los profesores al contar con maestros que pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores.

Originario de Guadalajara, nació el 17 de abril de 1955, de profesión cirujano dentista de la UdeG, es profesor de la Universidad de Guadalajara, desde 1977, fue Oficial Mayor Administrativo en la Preparatoria 7, de la cual después ocupa la dirección, para incorporarse como Director en el Departamento de Egresados, hasta 1993, en que  es designado por el rector Raúl Padilla, como coordinador ejecutivo del Campus de la universidad en Vallarta.

Encomienda que cumplió cabalmente. Sin embargo dice “si tengo que hablar de logros, fueron logros compartidos, con un equipo de trabajo cercano, a los profesores, hasta al trabajador más modesto, a los administrativos, y sobre todo a aquellos alumnos que son los pilares de este centro, y aunque en mi periodo no egreso ninguna generación, me invitaron como su padrino generacional, ya que concluyó mi gestión en mayo del 98, y los primeros graduados fueron en junio y julio…”

Reflexiona sobre el significado y los alcances de la primer etapa en los diez años del CUCosta, “evidentemente ha ido mejorando, pero creo que en esa primer fase lo más importante fue dar la oportunidad a muchas personas que no habían podido estudiar una carrera universitaria, y eso les cambió la vida… lograron aquello que ni soñaban hace 20 años, esos señores de más de cincuenta años que pudieron ir a la universidad…”

A seis años de haber dejado la rectoría del CUCosta, desde el despacho en la dirección de la Preparatoria Regional, sonríe al recordar “y a mí no me gustaba Vallarta…y aquí tuve la oportunidad de arrancar este proyecto, y participa en la construcción y los cimientos…. Me siento satisfecho, me dejó una riqueza de experiencias, y conseguí el respeto y la amistad, y me permitió sentirme útil”.

 

 

José Luis Cuevas también dejó huella en Puerto Vallarta

Publicado: Martes, 04 Julio 2017

* Invitado por la desaparecida periodista Hilda Gartman para la inauguración del Centro Cultural Cuale

Martha Ramírez Ruiz

El recientemente fallecido José Luis Cuevas, quien alcanzó un prestigio nacional e internacional y que puso en alto el nombre de México en el mundo, se ganó un lugar en la historia del arte, como uno de los más destacados exponentes del dibujo, a la altura del español Pablo Picasso, también dejó literalmente “sus huellas” en Puerto Vallarta.

Fue a principios de la década de los 90´s del siglo pasado, cuando la visita de José Luis Cuevas en todo un acontecimiento porque considerado como uno de los máximos exponentes de las Artes Plásticas del siglo XX en México, venía a la inauguración de las instalaciones del Centro Cultural Cuale, en la parte oriente de la isla del Cuale.

Aunque no fue la única visita que hizo el pintor, dibujante, escritor, grabador, escultor e ilustrador mexicano José Luis Cuevas, reconocido como  uno de los más destacados representantes del neofigurativismo, quien murió a la edad de 83 años en la Ciudad de México, apenas el lunes 3 de julio.

Sí aquella visita para inaugurar el espacio que había logrado un grupo de artistas de diversas disciplinas de las bellas artes, así promotores culturales y periodistas habían logrado que el entonces Fideicomiso de Puerto Vallarta, les otorgarse un local en la parte oriente de la isla del Cuale fue la más significativa al ser precisamente Cueva, el máximo  exponentes de la generación de la ruptura, quien cortaría el listón inaugural de un lugar para exposiciones sin tantos requisitos como las galerías de arte.

Entre la docena de promotores de ese reciento, se encontraba la también desaparecida periodista Hilda Gartman, quien hizo amistad con José Luis Cuevas cuando ella fue la responsable del suplemento cultural del periódico Excélsior en los años 70´s del siglo pasado antes de llegar a esta ciudad como corresponsal de ese periódico.

Así que por la amistad que le unía a José Luis Cuevas, era también con su primer esposa, Bertha Riestra, como detonaba en las llamadas que les hizo a ambos para coordinar esa visita al invitar al prestigiado pintor a la inauguración del Centro Cultural Cuale, programando también una conferencia de Cuevas en el hotel Camino Real –hoy Hyatt Ziva-.

Resulto todo un acontecimiento en la vida cultural de este destino turístico, recuerda Miguel González Guerra, encargado de relaciones públicas del naciente  Centro Cultural del Cuale, donde asistieron representantes de la comunidad artística, además que hubo una exposición colectiva con obras de Javier Niño, Rodrigo Lepe y Cristina, entre otros.

Tras el corte del listón inaugural, José Luis Cuevas, plasmo las palmas de ambas manos en una hoja de barro dejando así literalmente sus huellas en Puerto Vallarta, además que esa hoja de barro también fue rubricada por el prestigiado pintor.

Entre las anécdotas se recuerda que aún con la bien ganada fama de L'enfant terrible, José Luis Cuevas fue sencillo y hasta bromista, sin dejar de lado su egocentrismo que no le permitía que ni en una fotografía alguien aparentase mayor estatura que la suya, ya que en la fotografía que ilustra esta reseña captada en el hotel Camino Real, accesible y de buen humor para la foto del recuerdo con los amigos en común con Hilda Gartman.

Al ver la estatura de Miguel González, pidió que la gráfica se captara sentados, y no solo eso, hizo que se sentara casi medio metro atrás para aparentar menos altura y Cuevas se puso al borde de la tarima para así dar la impresión de más estatura, física por supuesto.

Hoy a su muerte se remueven los recuerdos de la huella que dejó el maestro de las rupturas en Puerto Vallarta hace más de un cuarto de siglo. Y que este miércoles fue despedido en un homenaje en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México.

Al paso del tiempo se desconoce que paso con esas huellas que dejó al plasmarlas y su firma en esa hoja de barro en la apertura del Centro Cultural Cuale, espacio que perdió el espíritu que le dio origen. ¨Pero esa es ya otra historia, aunque si valdrá la pena investigar que sucedió con ese testimonio del paso de José Luis Cuevas por Puerto Vallarta.

 

 

Sin precio el valor estimativo de lo robado, dice escultor

Publicado: Domingo, 11 Junio 2017

* Además de sufrir la destrucción en el taller, los ladrones se llevaron su equipo de décadas de trabajo como escultor

Martha Ramírez Ruiz

Del primer impacto al descubrir el saqueo del taller de escultura en barro y ver la destrucción que causaron en el interior del espacio que ocupa en el Centro Cultural del Cuale, el escultor Francisco Quintero Curiel, paso a la rabia e impotencia al descubrir que los ladrones cargaron hasta con sus herramientas de trabajo de más de tres décadas de dedicarse a esculpir.

Aun con el costo estimado de 30 mil 200 pesos de lo robado, desde esmeriles y otros utensilios de trabajo, en una caja de herramientas donde guardaba las herramientas que había ido comprando desde hace más de treinta años.

No hay un precio en que se pueda tasar lo robado para el maestro escultor Quintero Curiel “por el valor estimativo, ese no se puede medir con pesos y centavos”.

Sin ocultar el enojo por lo que sucedió hace una semana, cuando la nula vigilancia en la Isla del Cuale y lo endeble de las puertas de acceso a su taller propiciaron el saqueo “destruyeron todo y encontramos en pedazos piezas de los alumnos, lockers abiertos donde rompieron los candados”.

Pero le gana más la impotencia y desilusión al sentirse desprotegido por los elementos policiacos, desconfía de los uniformados al aventurarse a sospechar que los policías tuvieron algo que ver con el saqueo por la violencia en que se dio.

Debido al antecedente de principios de año cuando denunció que policías habían irrumpido en su domicilio, porque si bien no presentó una denuncia formal “sí los exhibí en la prensa”.

Mientras continúa impartiendo sus clases en el taller de escultura en barro va descubriendo más objetos que se llevaron los ladrones, sin embargo lo que más le pasa en su estado de ánimo es que le hayan despojado de su equipo de trabajo.

“La primer herramienta la compré cuando tenía 18 años”, dice Quintero Curiel, quien incursionó en esta disciplina artística cuando tenía 17 años al participar con el reconocido escultor Rafael Zamarripa en el relieve de “La Fundación de Guadalajara” en el Teatro Degollado.

Con la caja de herramientas que robaron, iban junto con esas herramientas las que en estas tres décadas utilizó para moldear y luego esculpir en madera y otros materiales, un número incalculable de su obra escultórica en más de una veintena de exposiciones colectivas y otro tanto en individuales, no solo en Puerto Vallarta, también en Colima y en Guadalajara.

Todavía no se le informa por parte de la dirección del Instituto Vallartense de Cultura de qué manera se le apoyaría para resarcir el equipo robad.

“Pero lo que no se puede recuperar es el valor estimativo”, afirma entre la rabia e impotencia, más cuando desde hace tiempo se había pedido se reforzará no solo la seguridad, sino lo deteriorado de los talleres que no son rehabilitados desde hace aproximadamente una década.

 

 

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