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José Fernando Ortega |

Causa sensación elefante marino en playas de Los Ayala, Nayarit

Esta semana sorprendió la presencia de un elefante marino adulto en la playa de Los Ayala, municipio de Compostela, Nayarit, todo un espectáculo para locales y turistas.

El mamífero fue visto el domingo pasado en San Blas y dos días después en Los Ayala –muy cerca de Rincón de Guayabitos-, por lo que elementos de la Secretaría de Marina, Profepa y Protección Civil acudieron para garantizar que descansara sin estrés.

La zona fue acordonada y obligaron a la gente a mantener distancia.

Al respecto, la asociación civil Grupo de Investigación de Mamíferos Marinos (GRIMMA) explicó que la visita del elefante marino del sur (Mirounga leonina) tal vez se repitió, porque por las características del individuo y los registros previos, es muy probable que se trate de “Panchito”, un elefante marino que sorprendió a la comunidad científica al cruzar el hemisferio en 2020 y permanecer por varios años en la región del Alto Golfo de California.

Este caso extraordinario fue documentado científicamente en la Short Note

“Molecular Identification of a Southern Elephant Seal (Mirounga leonina) from the Nayarit Coast, Mexico”, publicada en Aquatic Mammals (49(3), 2023), donde se confirma mediante análisis molecular la presencia de esta especie típicamente subantártica en aguas mexicanas.

GRIMMA especificó que este individuo no se encuentra herido. “Los elefantes marinos suelen salir a tierra para descansar, termorregular y recuperar energía, por lo que su presencia en playa es un comportamiento natural”.

Es así que en estos casos, para bienestar y seguridad del animal, se recomienda mantener una distancia mínima de 15–20 metros, no tocarlo, alimentarlo ni intentar regresarlo al mar, no llevar animales de compañía, ya que pueden estresarlo o generar una reacción defensiva.

Evitar ruidos fuertes, acercamientos innecesarios o rodearlo para tomar fotografías.

Respetar su espacio es clave para que pueda completar su descanso y continuar su viaje.

“Registros como este nos recuerdan que el océano no tiene fronteras y que aún queda mucho por aprender sobre los movimientos y capacidades de dispersión de los mamíferos marinos”.