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Gerardo Sandoval Ortiz |

«Polo» y «Rachel» cobran la factura a desarrolladores inmobiliarios de Punta Paraíso

 

CONTEXTOS

 

 

Punta Paraiso San Pancho, que parcialmente colapsó debilitado por el fuerte oleaje que erosionó la arena de sus cimientos, se consumen años de litigios en tribunales, por un lado, los desarrolladores que con amparos pudieron construir el complejo turístico, en oposición a vecinos y gobierno, hasta que finalmente la fuerza naturaleza resolvió contra los inversionistas.

Sin dar tregua, los primeros dos días de octubre el Huracán Rachel dejó sentir la fuerza de su oleaje hasta socavar por dos metros bajo pilotes y la estructura que soportaba dos torres de Punta Paraiso, el controvertido desarrollo repudiado por vecinos y activistas defensores del medio ambiente desde antes de colocarse la primera piedra. Quienes advirtieron del riesgo de construir sobre la arena hicieron público que el edificio descansaba en el “aire”, apuraron el desalojo de huéspedes y este miércoles 21 alertaron del colapso parcial de dos torres.

Cinco días después ocurrió lo esperado por años. El Décimo Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, por unanimidad resolvió negar un amparo directo interpuesto ir los inversionistas. El juicio de nulidad promovido por los inversionistas desde mayo del año pasado y el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA), que al fallar en contra, intentaban anularlo.

Atrás de la empresa Pacific Lifestyle Properties S.A. de C.V. se identifica a Carlos Lemus Mateos aparentemente asociado a un canadiense de nombre Francis Bast. Es la misma empresa que hace unas dos décadas construyó el desarrollo turístico Hacienda San Pancho. Cuando estalló el escándalo de la irregular construcción de Punta Paraiso se empezó a identificar como dueño a Carlos Lemus Mateos.

Los Lemus Mateos es una familia de hermanos, todos conocidos e influyentes en el mundo de los negocios de las bienes y raíces y en la hotelería tradicional, tiempo compartido y tiempo completo. Su presencia va mas allá de Puerto Vallarta y la Riviera Nayarit.

El líder de los hermanos es Miguel Ángel, que hace unas cuatro décadas se empleó en el Sheraton de don Abelardo García Arce. En sus mejores tiempos, fungió como director de Ventas y Mercadotecnia de grupo Situr-Sidek, donde el hermano Mauricio se empleó de “freelance” temporalmente, mientras atendía un restaurante en un local comercial de Villas Vallarta. Hoy está en las ligas mayores del negocio y se mueve Cancún y la zona del Caribe Mexicano y la zona del Caribe. Es el presidente de Asociación Desarrolladores Inmobiliarios de Quintana Roo, un influyente inversionista en proyectos residenciales y turísticos de lujo en aquella región.

Alejandro, es como el brazo político del grupo de hermanos, como hasta principios de los 90 lo hacía Miguel Ángel en Puerto Vallarta. en junio del año pasado protestó como residente de la Asociación de Desarrolladores y Promotores Turísticos de Tiempo Compartido, la Adeprotur, evento realizado en los salones del Sheraton la escuela de enseñanza de los hermanos.

Carlos fungió hasta no hace mucho tiempo como director de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios, la AMPI. Es una agrupación de quienes están en el negocio de los real state para hacer presencia, sumar fuerza, influencia y peso político, así como para infundir confianza en potenciales clientes. En algunos casos, es una carta de presentación para adquirir reserva territorial para proyectos en ciernes.

A principios de la década de los 90, Carlos Lemus pasó por el Grupo Sidek-Situr, de los hermanos Martínez Güitrón, quienes construyeron, desarrollaron y comercializaron Marina Vallarta. desde Puerto Vallarta importaron el modelo que los llevó a la lista de los multimillonetas de México a Acapulco, Ixtapa, Mazatlán. Ya habían iniciado la marina de Cancún cuando el grupo se declaró en quiebra en 1994. Cuando Situr remató bienes, hubo quienes aprovecharon la oportunidad y compraron terrenos valiosos a los bancos que vendieron para recuperar dinero prestado. EL negocio fue en grande, pues se estimó que en propiedades los activos podían alcanzar 3 mil millones de dólares, dinero de aquellos años.

Sin chamba, Carlos fue rescatado por Miguel Ángel y se estableció en Puerto Vallarta, ayudando al plan de ampliarse al vecino Bahía de Banderas y en el futuro, a Compostela. Lemus Real State es una de las empresas de los hermanos, a la que le añadimos, Lemmus Inver Mexico Real State con Miguel Ángel al frente. De Pacific Lifes Style Property se habló cuando construyó propiedades dentro del campo de golf El Tigre, en Nuevo Vallarta.

En Sayulita y San Pancho, Carlos se mueve a sus anchas desde hace más de diez años. En San Pancho primero desarrollaron Hacienda San Pancho, proyecto que llevó años en construcción. Fue en ese balneario de playa donde Pacific Lifes Style Property ha sido tema nacional. Los vecinos, además de objetar el enmallado original que “privatizó” antes del inicio de la obra, también se les solicitó la playa una especia de planta tratadora de sus aguas residuales. Hay versiones de que no cumplieron con esto, pero como sea, la Semarnat les obsequió los permisos. Los detalles del arreglo con funcionarios federales se mantienen en secreto.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) le otorgó la concesión original para el uso de suelo y la ocupación de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT) en la playa de San Pancho a la empresa responsable del proyecto Punta Paraíso Pacific Lifestyle Properties. Apenas se recibió la notificación de la autorización de Semarnat en materia de impacto ambiental y a finales de septiembre de 2017 se iniciaron los avisos del inicio de obra. Para el 8 de diciembre de ese mismo año la Profepa intervino a petición de afectados que cuestionan la irregularidad de la obra y como resultado de esa visita ordenó la clausura parcial por diversos incumplimientos. Desde ese día se tachó de “irregular” el desarrollo.

Los vecinos acusaron de invadir terrenos ganados al mar y atentar contra la conservación ecológicas y anidación de tortugas. Se aplicaron las primeras sanciones y se clausuró la obra, acciones que los inversionistas combatieron hasta por 9 años, con veredictos en contra y posteriores a la acción de la naturaleza, lo que probablemente acicaló a los magistrados. En mayo de 2025 el TFJA validó la resolución ambiental de la Profepa y la fabulosa multa de 96 mil 220 pesos “y aceptar las pérdidas a favor de la Nación de las estructuras irregulares, la Torre I y Torre 11. Como última jugada, los inversionistas recurrieron al amparo directo y por unanimidad un tribunal colegiado en materia administrativa se los negó. La resolución mantiene firme la sentencia: demoler las dos torres, restituir 1 mil 466 metros cuadrados de terrenos ganados al mar a su estado natural y pagar una multa de 96.2 mil pesos.

Los Lemus Mateos debieron considerar que cuando Miguel Ángel Navarro Quintero llegó al ejecutivo estatal se les complicarían los negocios en la Riviera Nayarit. El gobernador insistió en que ese edificio debía ser demolido, pero fallos de jueces lo impedían. En Nayarit se preguntaban cómo le hacían para lograr resoluciones locales favorables y perpetuar la sentencia firma de la resolución de la Profepa.

Los días y 2 de octubre, Rachel hizo lo que no pudo el gobernador, el pertinaz oleaje hizo su trabajo de horadar desde sus cimientos los pilotes de las dos torres frente al mar, las que amanecer del miércoles 21 se inclinaron y amenazan con caer a la arena. Dos semanas antes, el miércoles 7 de octubre, el tribunal colegiado emitió su muy conveniente, oportuno y unánime fallo, contrario a Punta Paraiso.

 

Revolcadero

 

Por cierto, otro que se vio mal fue el presidente municipal de Bahía de Banderas, Héctor Santana García hizo alarde de haber pedido demoler las torres afectadas en San Pancho por un socavón. El posicionamiento ocurrió apenas antes con la publicación de la Profepa de haber enviado personal a San Pancho. Ya con el trascendido un día antes de la sentencia firme de un tribunal colegiado, Santana publicó la tarde de miércoles. “Quiero informarles que he hecho el llamado urgente a Profepa y Semarnat pidiendo la inmediata intervención para la demolición de las torres de condominios de Punta Paraíso en San Pancho”, publico en sus redes. Con una diferencia de horas, en su canal oficial la PROFEPA informo: “Ante la situación de colapso inminente de la construcción irregular en San Pancho, Nayarit, provocado por los huracanes y tormentas, Profepa acudió al sitio para encontrarse con las autoridades de Protección Civil. Acompañaremos los protocolos de emergencia que determinen para dar prioridad a la protección a la vida, la salud y la integridad de las personas. La Profepa continuará presente para apoyar y buscar que las medidas que se ejecuten tengan el menor impacto ambiental”. ******* Ahora, el gobierno municipal no es ajeno al desarrollo Punta Paraiso de San Pancho. La Semarnap pudo haber autorizado permisos relacionados al impacto ambiental, el MIA por ejemplo y recibir el trámite del cambio de uso de suelo. Pero el gobierno de Bahía de Banderas y otras instancias locales, no son ajenas al tema de uso de suelo y licencias que permitieron la edificación de las torres de San Pancho. Se impone la creencia de que fue irregular a expedición de dichas licencias. Cuando esto ocurrió muy probablemente la entidad federal no había dado las autorizaciones que le competían. La SEMARNAT otorgó la autorización en Materia de Impacto Ambiental, la número 138.01.00.01/3126/17, el día 25 de septiembre de 2017.  Y 9 días antes, el 16 de septiembre, José Gómez Pérez le había entregado la estafeta a médico Jaime Cuevas Tello. Suena poco verosímil que en su primera semana de su gestión, Cuevas haya firmado un documento de esta naturaleza. Es más probable que dichas licencias tengan la firma, si no de José Gómez, de algunos subordinados de su administración. Pepe Gómez llegó a la alcaldía con las siglas del PRI, el PVEM y el PANAL. ¿Y dónde esa ahora? Oficialmente en el Verde, pero se siente cómodo pasar por moreno. Y ahí, es un aliado de Héctor Santana, como lo fueron en los tiempos del PRI, la incubadora de los dos.****** Con la novedad de que la doctora Yussara Canales González ya anunció su registro para busca la coordinación municipal de Morena en Puerto Vallarta. No pierda nada con intentarlo y dice que apuesta a ganar el abanderamiento. Lo que si tiene seguro es ganar experiencia. Aunque no en plan estelar, mostró simpatías al color blanquiazul, el vinotinto de Morena, la de los Michel, acompañó a los verdes y como que todavía no se ha sentido a gusto porque hoy coquetea con los morenos. Con paciencia hallará acomodo. Tiene buenos concejales en su padre Toño Canales y el hermano Daniel. ******* El Seapal, donde destaca al frente al orgullo de Ixtapa, Carlos Ruiz se ha decidido agarrar al toro por los cuernos y acompañar a los vecinos de la colonia Versalles y resolver el eterno problema de las fugas de aguas del drenaje. Quien sabe porque, lo que deben saber los bien calificados trabajadores del organismo, pero por al menos tres décadas las aguas negras no han podido ser erradicadas de algunas calles de ese elegante barrio residencial. Acompañado por personal operativo y directivos del organismo, Ruiz Hernández dialogó con los vecinos y se comprometió a impulsar las acciones necesarias antes de concluir su administración. Entre los proyectos principales destacan el fortalecimiento del sistema de bombeo en la Planta de Tratamiento Norte I de Las Mojoneras y los trabajos de desazolve en puntos críticos del Colector Centro – Norte, que actualmente registra hasta un 40% de obstrucción en su diámetro interno.

 

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