CONTEXTOS
El miércoles de esta semana, 18 de marzo, dos días después del llamado de AMLO a apoyar a Cuba, el senador de Nayarit y aspirante de Morena a la gubernatura, Miguel Pavel Jarero Velázquez presumió que donará 10 mil pesos. Y cuando le preguntaron de sus apoyos a los habitantes de su entidad, en su desmesura total, solo atinó a decir que recién apoyó con bloques de construcción para un albergue de perros.
La relación del pueblo isleño con México, los mexicanos y el gobierno, es mucho más a la de cualquier vecino. Han sido los gobernantes de México incondicionales solidarios con el régimen de los hermanos (Fidel y Raúl) Castro Ruz-Miguel Díaz Canel, desde la exitosa campaña que culminó con el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista. Que en las calles de Ciudad de México, el galeno argentino Ernesto “El Che” Guevara de la Serna, Fidel Castro y un grupo de cubanos planearon embarcarse en el Granma y partir de Tuxpan con destino a la playa Las Coloradas y liberar del yugo dictatorial del títere protegido del imperio del norte.
Todavía entrado los años de los 80 del siglo pasado, los estudiantes universitarios en el país rendían culto fraternal a Fidel Castro y nafie regateaba simpatías al gobierno de Cuba. Al mismo tiempo, Silvio Martínez y Pablo Milanés, se convirtieron en auténticos monstruos con sus canciones de protesta, una moda conocida como la nueva trova cubana. Las veladas musicales y literarias con temática cubana, aunque pasajeras, fueron la onda universitaria.
El fin de aquella década ochentera marcó la caída del Muro de Berlín, aceleró el final del imperio comunista soviético y la crisis se apoderó de Cuba. El régimen de los Castro crujió con la sospecha y las evidencias de haber un narcogobierno en la isla.
El jueves 13 de julio de 1989, Cuba horrorizó al mundo. Desde un campo militar se televisó en vivo la ejecución del laureado general Arnaldo Tomás Ochoa Sánchez y a tres oficiales del régimen a los que una semana atrás un tribunal militar, en juicio sumario, declaró culpables por acusaciones de narcotráfico y traición a la patria. El mismo día 13, Fidel Castro y su hermano Raúl convocaron al Consejo de Estado y por unanimidad se ratificó el veredicto.
En aquellos juicios, los Castro y su gobierno no vacilaron en aplica la pena capital a sus camaradas. El general Ochoa era héroe de las misiones exportadas a países por Cuba a países africanos -Angola y Etiopia, asumiéndose en policías “internacionalistas” para apoyar movimientos de izquierda. Recién había regresado de aquellas misiones, de las que en el juicio se dijo abandonado y en solitario tomar decisiones, lo que lo había desgastado.
En aquellas dantescas escenas del infame verano cubano que los Castro regalaron al mundo, además del general de división Ochoa, fusilaron al coronel Antonio de la Guardia Font, capitán Jorge Martínez Valdéz y al mayor Amado Bruno Padrón Trujillo. Tres décadas atrás, todos habían acompañado a los Castro en su revolución. Dos altos funcionarios del gobierno, Diocles Torralba y José Abrantes, fueron sentenciados a 20 años de cárcel. El último murió en prisión en circunstancias extrañas.
Está por cumplirse 37 años de aquella infame ejecución de la que muchos amigos cubanos aún recuerdan y le atribuyen a los Castro como una de las peores injusticias que cometieron. Y mira que cometieron muchas, una en cada cubano que ha decido huir de la isla, unos en busca de una mejor vida, los más, perseguidos por el régimen castrista. Marco Rubio, el secretario de Estado del vecino del norte, es de origen cubano.
Con su llamado nacional a donar a Cuba, AMLO reavivó el debate de qué debe hacer México frente a Cuba, mantener el apoyo por causas humanitarias y enfrentar la ira de la Casa Blanca y congelar el apoyo. Sin embargo, también anima a hurgar en la historia que tan leal ha sido los Castro Ruz y Díaz Canel con los mexicanos que han escatimado respaldo político ni subsidios económicos y materiales.
Esta semana, el columnista Carlos Ramírez les recordó a políticos y funcionarios de Morena, entre todos al senador de Nayarit Pavel Jarero, la “traición” que a ellos sí les jugo Fidel cuando legitimó a Carlos Salinas de Gortari, al que todavía hoy, pasados 38 años, lo acusan de haberle arrebatado por la vía del fraude electoral el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas. Andrés Manuel López Obrador fue parte del staff cardenista, los que en el 2000 lo empujaron a ser jefe de gobierno del Distrito Federal.
Extrañado por el llamado de AMLO, escribió Carlos Ramírez: “En aquel diciembre de 1988, Fidel Castro hizo una machincuepa ideológica-política-circense para señalar que el líder de las guerrillas de Sierra maestra se había quedado en La Habana y que en la ceremonia del Palacio Legislativo de México estaba el jefe del Estado cubano con traje de calle. Y llama la atención la falta de memoria de López Obrador porque en 1988 él había estado al lado de Cárdenas en el Frente Democrático Nacional y el fraude del PRI lo alcanzó para derrotarlo en la competencia por la gubernatura de Tabasco”.
De presidentes como Luis Echeverría y demás priistas, los Castro parecieron abusar. Si bien el gobierno de Echeverría Álvarez, sus brigadas blancas, desaparecieron y ejecutaron a decenas de izquierdistas, socialistas o comunistas, en la época de la “guerra sucia”, fue la exportación de las milicias internacionalistas de la Cuba de Fidel, la que alimentó, entrenó y hasta financió a la “guerrilla mexicana” en la década de los 60 y 70. Ese ha sido el pago del régimen cubano a sus amigos los priistas presidentes de México.
Son muchos los que tachan de trasnochados a quienes 67 años después mantienen intacta su veneración al régimen cubano. A los cubanos se les atribuye exportar a el modelo denominado “revolución silente”, tan eficazmente aplicado en Venezuela, Nicaragua y México. En esas naciones, controlaron al país a través la vía democrática y desde adentro demolieron las instituciones, organismos electorales, se hicieron del Poder Judicial y finalmente se apoderaron de la milicia hasta construir un sistema que les permita perpetuarse en el poder.
En los países citados, la “revolución silente” observa algo más. En esos cuatro países donde mejor funciono el modelo, la clase política se vinculó con el narcotráfico. Nicolás Maduro está preso en el país gabacho acusado de ser el principal capo de Venezuela. La ejecución de los militares de Cuba en julio de 1989 fue por razones de su tipo. Hace unos dos años, en este espacio citamos algunos datos del libro El Rey de la Cocaína. Mi Vida con Roberto Suárez Gómez y el nacimiento del primer narcoestado”, de Ayda Levy Martínez. En una parte narra el interés de Fidel Castro en el negocio del contrabando de la cocaína, pero como “un arma contra el imperialismo yanki”. Fue Fidel el que invitó a Pablo Escobar y al boliviano Roberto Suárez a negociar. “Gracias por haber aceptado la invitación. Ustedes serán el misil con el que agujerearé el bloqueo y el injusto embargo que sufre mi país”.
No pasó mucho tiempo que los dos varones de narcotráfico internacional debieron salir huyendo de la isla. A tiempo fueron avisados que los Castro había ordenado aprehenderlos. Ya después aplicaron la purga que culminó con el fusilamiento del general Ochoa. Cuatro décadas después se sostenía la versión de haber eliminado a los militares para salvar la imagen del régimen de la isla, particularmente de los Castro.
Revolcadero
Como que el alcalde Luis Munguia se las está viendo negras para darle forma a una serie de enroques de personal y no dejar en el desamparo a quienes se la han jugado con él. Ahí esta el caso de las gerencias, una especialmente en donde pudo acomodar a su amigo Javier Navarro Chávez, el motejado como “el culichi”, a que finalmente se decidió moverlo de Servicios Públicos Municipales. Y conste, no sabemos quién puede creer que el susodicho “culichi” hizo buen trabajo, pues si así fuese, no le quitan la escoba de la limpieza. Al que si vemos como sacrificado (¿será crucificado?) es a nuestro amigo Ángel Marcial Carrillo, “el güene”, para los amigos. Que un día se duerme como gerente de sabe qué, y al otro día lo reciben con otro pergamino de director o de gerente. Es si, su eficiencia nadie se la regate al “güene”. Y esta misma semana, el popular Giovani Saracco Mardueño ha debido separarse de la Dirección Jurídica para abrir espacio a Sergio Eduardo Guerrero Bazzonisa. Han de extrañar al amigo abogado Juan Carlos Loredo, a quien vemos cómodo asesorando en sus líos al médico y sindico, Francisco Sánchez Peña. Ya nos reportan desde el Seapal, que otro buen amigo, Jorge Durán ha caído bien sentado, acomodándole los números de Rodolfo Domínguez Monroy en la dirección de administración. De esos funcionarios le hacen falta al Munguis munguis.******* Acá por nuestras tierras, las fuerzas castrenses no tienen tregua en su batida contra grupos bien apertrechados que se enfrentaron ahí en la entrada a Huajicori, frente al bachillerato. Bien preparados los soldados, marinos y guardias nacionales los acorralaron en el Cerro de La Cruz y los presentaron a la autoridad correspondiente. Supimos de esta topón de malos y buenos un día después de leer que el gober Miguel Ángel Navarro Quintero repetía su canto de que Nayarit hay paz. Lo curioso es que, mientras se difundían videos de estudiantes y maestros protegiéndose con pecho a tierra, el gober decía que la balacera no había afectado al pueblo. Eso si, Navarro Quintero hizo suyo el reporte de 11 detenidos y muchas armas de calibre grueso confiscadas.*******El gobierno municipal abrió la convocatoria pública para buscar profesionistas del derecho para ocupar vacantes del sistema de justicia cívica. Los interesados en postularse para ser juez cívico deben saber que el registro se abre a partir de este viernes 20 de marzo. De acuerdo a la convocatoria que trae la marca del arquitecto Luis Ernesto Munguía, el objetivo es reforzar el esquema de justicia administrativa y mejorar la resolución de conflictos ciudadanos en el puerto. Los aspirantes deberán cumplir con criterios específicos de formación y residencia, tales como formación académica, título y cédula profesional en Derecho. Además, acreditar al menos dos años de experiencia en el ejercicio profesional. Y naturalmente, comprobar residencia en la ciudad y presentar constancias de no antecedentes penales y de no deudor alimentario.
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