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Gerardo Sandoval Ortiz |

Con el desplome del puente de La Desembocada reviven historias turbulentas

 

CONTEXTOS

 

 

Para quienes transitan cotidianamente de las Palmas a la ciudad, debió entristecerse al ver el desplome del puente La Desembocada, aguijoneado por maquinaria pesada en su estructura ya dañada dizque por explosivos  aquel “domingo negro”, cuando la violenta respuesta por el abatimiento de Nemesio Oseguera, “el Mencho”. La demolición representa el inicio de la reconstrucción de un Puerto Vallarta herido por el vandalismo en modo fanático que con saña se expresó, destacadamente en Ixtapa, en la Zona Romántica y cruceros de mayor intensidad vial.

El fin de semana recordamos que el puente que permite cruzar el río Mascota, la puerta del Vallarta rural, y más allá adentrarse a la zona de Jalisco, cedió desde sus cimientos a finales de enero de 1992 debido a un inesperado temporal que azotó en la costa central del pacífico. Aquella caída del puente fue obra de la naturaleza. La demolición iniciada por la revuelta del pasado domingo 23 de enero y acelerada por maquinaria del gobierno del estado no tiene comparación. Hoy duele, por tratarse de un acto criminal que afecta a cientos, a miles de familias decididas a mejorar condiciones de habitando precarias viviendas que con esfuerzos y privaciones han levantado con poco ladrillo y menos cemento, a veces con techo de cartón.

Es probable que en las colonias de Puerto Vallarta pudiente ni idea tienen que la mancha urbana ya se extienda desde la desembocadura del río Ameca hasta más allá del Zancudo, de uno y el otro lado de la carretera 544. El Aguacate, Rancho Nácar, Ecoterra, no existían hace tres décadas. Alrededor de El Cantón hay otros “fraccionamientos”, si es que se les puede llamar así, a parcelas en proceso de venta. Son terrenos barato, que con unos pocos miles de pesos, las familias necesitadas pueden tomar posesión y habilitar con un gasto relativamente menor. Es por mucha la mejor opción a pagar a perpetuidad una renta en la ciudad, en Mojoneras, en Las Juntas o en Ixtapa. Son terrenos mas distantes, por ejemplo, que la Getsemaní, La Nueva Providencia o La Palma Cuata, al fondo de la Hacienda Las Peñas, donde el costo de la tierra se ha encarecido de unos años a la actualidad.

Hablamos con dos amigos, uno de Ecoterra y el otro de Verde Valle, contiguo a El Zancudo, y están dolidos por sentirse víctimas de algo que ninguno acepta merecer. Uno, y por eso el breve diálogo, reaccionó al cabezal de un diario, que refiere que los cientos de vehículos y negocios siniestrados son el precio a pagar por la pérdida de “El Mencho”.

Nos hablan los amigos, que si el reclamo es al gobierno, federal, estatal o municipal, contra soldados, marinos guardias nacionales, pudieron reservar la saña y no lastimar a la población. No lo entienden ni aceptan que a ellos se les cobre un precio que no deben.

Uno de estos dos amigos ha sido por años lector de medios de comunicación y para pronto nos recomendó una lectura, que coincidentemente más temprano leímos. Es el tema “Las relaciones peligrosas del gobernador”, Pablo Lemus Navarro, abordado por el periodista Raymundo Riva Palacio. En otros tiempos, sin las redes sociales, había que ir a comprar el diario nacional, tal vez El Financiero, El Universal, Milenio, Excelsior, Proceso, para leer a un columnista de talla nacional. Es la segunda vez en pocas semanas que Riva Palacio explora en presuntas relaciones peligrosas de Lemus Navarro. Sugiere el columnista que en Estados Unidos existe una investigación sobre un pago pactado al cártel a cambio de brindar seguridad. Además, cita el caso de una relación de Lemus con un líder transportista que arrastra sospechas de mover drogas en sus camiones.

No será Lemus el único ni el primer gobernador, de Jalisco y de otras entidades, del que no se sospeche de arrastra nexos con el mundo del hampa. Su antecesor Enrique Alfaro Ramírez, se mereció un libro completo, El Amo de Jalisco, cuyo autor Ricardo Ravelo, lo presentó a distancia en diciembre de 2023 en la biblioteca Los Mangos. Ravelo acusó a Alfaro de amenazar y prohibir la presentación del libro en Guadalajara, y como en Puerto Vallarta “está peor la situación” desistió de su plan de viajar para evitar riesgos.

El periodista y escritor documenta la convivencia de quienes ostentan el poder político en la entidad con la delincuencia organizada desde los tiempos del priista, Aristóteles Sandoval Díaz -por cierto, asesinado en diciembre de 2020 en un antro de Puerto Vallarta- y coloca a Alfaro como el responsable de convertir a Jalisco en uno de los estados más mortíferos de México.

En El Amo de Jalisco, una clara y dolorosa radiografía del México de nuestro tiempo, Ricardo Ravelo compara al gobierno con una estructura criminal y define a Alfaro como un “intolerante a la crítica periodística” que se ha confrontado con periodistas que cuestionan su gobierno y que “con amenazas directas se ha mostrado violeto, insultante y bravucón ante la prensa crítica estatal y nacional”.

Asume que “el gobierno de Jalisco es una forma distinta de configuración política-criminal, basada en una nueva mafia inmobiliaria que los corrompe la infraestructura preexistente, sino que la dirige de manera colaborativa con los poderes vinculados a cárteles, instituciones legales, figuras políticas y sectores financieros, todo camuflado bajo la apariencia de legalidad”.

El noviembre de 2024 Alfaro abandonó la gubernatura y se marchó hasta el otro lado del Atlántico a hacer carrera de técnico del deporte de las patadas. Poner miles de kilómetros de distancia, de agua y tierra, le ayuda a no exponerse a las amenazas mortales, a tener un destino como el de Aristóteles Sandoval. Le entregó la estafeta a Pablo Lemus, quien probablemente se merezca nuevos libros, en el mismo plan protagonista de las crudas crónicas relatos de la última semana tras la muerte del último gran capo mexicano.

En la conclusión no estuvimos de acuerdo con los amigos. Los altos gobernantes, los encumbrados políticos, los que por lo regular disponen de sobrados recursos para evitar pagar el precio como el cobrado por los malosos el “domingo negro”. Alfaro se quedó, le cobraron y se le fue la vida. A nosotros que somos mayoría, el pueblo bueno, pobre y sin recursos, se nos condena a pagar el precio de quienes nos endeudaron, seguramente por pactos y acuerdos incumplidos.

 

Revolcadero

 

Por cierto, y a propósito de las millonarias afectaciones por los actos de barbarie cometidos el domingo 23 de febrero, el gobierno del renacer verde que preside Luis Munguía informo que se extenderá hasta todo el mes de marzo el plazo para el pago de refrendo de la licencia anual a todos los establecimientos comerciales. La prórroga es un respiro al comercio local, consideró el gobierno municipal en un comunicado de prensa. “Esta medida de apoyo directo al sector productivo permitirá que comerciantes y prestadores de servicios cuenten con más tiempo para cumplir con este requisito legal” se subraya. “El alcalde Luis Ernesto Munguía González instruyó esta prórroga como un mecanismo de respaldo a la economía de las familias vallartenses. La intención es que tanto pequeños emprendedores como grandes empresarios operen con certidumbre jurídica, reconociendo que el sector comercial es el motor que genera empleos y bienestar en el municipio”. Para realizar el pago, deben acudir a las ventanillas de la Unidad Municipal Administrativa (UMA) en un horario de atención de 8:00 a 16:00 horas, de lunes a viernes. La administración municipal busca que ningún establecimiento se vea afectado por falta de tiempo para su regularización, manteniendo un Vallarta activo y en orden

 

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