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Gerardo Sandoval Ortiz |

La cercanía con el poder no empalma con el periodismo en voz de la experiencia

CONTEXTOS

 

 

Esta semana sucedió un encuentro con un viejo amigo y fiel lector, el que en algún momento preguntó por qué rehusé incursionar en el servicio público, aún más, qué razones me movieron para rechazar ofrecimientos de esta naturaleza. El un exitoso empresario, ya en retiro de los negocios, sabía lo que preguntaba y quedó satisfecho al citarle una frase contenida en el libro “Ni Venganza ni olvido”, coautoría de Julio Sherer y Jorge Fernández Menéndez, que cimbró las entrañas del régimen de la 4T.

Antes de salir a la venta, la agencia Apro, publicó un adelanto, se sobrentiende, con autorización de los autores y la editorial: “Desde su prólogo, el libro fija el tono: no es un ajuste de cuentas ni un ejercicio de autoexculpación, sino un testimonio sobre cómo el poder transforma vínculos, impone silencios y convierte la proximidad en estigma”.

Luego, una frase entrecomillada: “La cercanía es un privilegio, pero también es una condena”, frase extraída del libro y escrita por Scherer Ibarra, al reflexionar sobre las amistades con los hombres públicos y el precio que suelen exigir. La frase última entrecomillada, dice mucho o nada, según quien lo lea.

Cuando apenas leímos el artículo publicado por la Revista Proceso, fundada y dirigida por décadas por el periodista Julio Sherrer García, padre de Sherrer Ibarra, nos obligó a repensar la profundidad de una frase como la escrita por el hijo del legendario periodista. Desde cualquier perspectiva del periodismo, “la cercanía es un privilegio, pero también es una condena”, deberá entender como una gran lección para quien ha dedicado años preparándose para ejercer el periodismo, para ganarse a la vida, consciente en ser el garante de proveer al ciudadano su derecho a informarse.

Por varios años Fernando González Corona me habló de que, el periodista debería darse la oportunidad de apostarse del lado opuesto y probarse en el servicio público. Fue el primero ofrecer eso que él y sus amigos decían era una oportunidad. ¿Oportunidad? Jamás abrimos debate a fondo se les dejé claro que no aceptaría.

Los días posteriores, con dos de sus hombres, ambos ya fallecidos, hablamos del tema y con sobrada confianza. Ellos interrogaban queriendo saber mis razones del rechazo a la invitación. Por respuesta, solía repetir que se trataba de una broma. “El patrón habla en serio”, me dijo Jesús Manuel Díaz Zurita, periodista de profesión, que abandonó para ir al servicio público. Miguel Ángel Preciado Bayardo, me afirmaría por su cuenta me afirmó que la invitación no era ninguna broma. Fueron los hombres más cercanos del empresario, lastimosamente ambos ya fallecidos.

Por años me he cuestionado que diablos haría en el servicio público, como un empleado, como un servidor de segundo o primer nivel. “Ha. Voy a robar mucho de jefe de mordelones”, le solté a González Corona cuando habló de uno de los dos ofrecimientos. Naturalmente, no le gustó mi frase. Él decía tener el sueño de gobernar con honestidad y transparencia el dinero de los vallartenses, y refunfuñó cuando le reiteró que así se gobierna en México y no sería él quien cambiara el rumbo. Tal vez por eso me expresó un “es cierto, esta vez te doy la razón…”, cuando una tarde habló para hacerme saber que iba presentar su renuncia al PAN y pidió un comentario. Se declaró rendido a todo, incapaz de haber hecho casi nada desde el Partido Acción Nacional.

En el pasar de tres décadas de intentar hacer periodismo hubo varias propuestas tentadoras. Como una de un gobernador de Nayarit, que un viaje de Nueva York hacia escala en Puerto Vallarta, acompañado de su vocero, habló éste de aceptar una “buena chambita” en el gobierno estatal. La respuesta no sería diferente. Tecuala, porque si se dijo, o una delegación en Bahía de Banderas, no representaba nada para un tipo que por esos años estaba comprometido e el quehacer periodístico. Además, atrás estaba un extraordinario equipo de trabajo, que cuando se separaron del proyecto la empresa se enfiló a lo que es hoy, periodismo digital, medios electrónicos. Antes y hoy, el olor a tinta era y representaba todo.

Hubo un presidente municipal emergido del PRI que posiblemente se sentía comprometido que dos días después de la elección y un tanto apurado me habló para y una charla. El café erade ya, en 10, en 15 minutos y así se hizo. La redacción y la oficina del alcalde se situaban a unos pesos del café sugerido.

“¿Dime porque no aceptas la dirección…?”, cuestionó en tono de enfado menor.

“ (Porque) te conozco, no te aguantaría, te renunciaría un mes…”, traté de explicar mis razones. Ahondé en el tema cuando rechazó mis argumentaciones y aceptó dos ejemplos ocurridos en la campaña que exhibía un carácter incompatible con el nuestro.

La referencia última es de Javier Bravo Carbajal y vive para contarlo, diría en su último libro el gran Gabo García Márquez.

Por años se mantuvo viva la creencia de haber ocurrido un “Javier no te cumplió”. Había quienes afirmaron que sería parte de ese gobierno y muy pocos creyeron mi negativa. “La invitación fue cierta y mi negativa también. No hubo incumplimiento de algo que no existió” debí repetir.

Por años busqué causas del porque algunos alcaldes, un gobernador, un secretario del gobierno federal consideró que podía serle útil en su equipo de trabajo. Estaba seguro que algunos de mis lectores conjeturaban la existencia de algún tipo de componendas con Javier Bravo pues particularmente en esa campaña concluí que Bravo derrotaría a Miguel Ángel Preciado. Nadie creyó que no un compromiso, que mi vaticinio era genuino.

Ahora, mi primera consideración para rechazar una y otra invitación de probar suerte en el servicio público, en la política pues, fue de lo más simple. Si eso ocurre deberá ser el adiós definitivo a una profesión para la cual dediqué cinco años en una universidad para prepararme. Desde un punto de vista personal, el periodismo no empata con la política, con el servicio público. En el fondo, son dos oficios irreconciliables, porque no escudriña en el quehacer del otro.

He sido testigo de varios periodistas, casi todos amigos, que con gran naturalidad han ido del periodismo al gobierno al cabo de algunos años se reincorporan a los medios de comunicación. Por su trabajo no hay forma de recriminarles nada. Se impone lo del “perro no come perro”. Corresponderá a sus lectores calificar su trabajo.

Estamos de acuerdo en la frase “la cercanía es un privilegio, pero también es una condena”, de Scherer hijo. A muchos periodistas nos fascina el poder y nos resulta irresistible desaprovechar el momento de apostarnos al lado del poderoso, de aquel influyente político, el diputado, el gobernador, y hasta tomarnos la foto y difundirla. Muy probablemente se sentirá complacido y aceptará esa invitación a unirse a su proyecto, a su grupo político, a su gobierno.

De la frase repetida, nos quedamos con “…pero también es una condena”. El mensaje aquí es profundo y variado. Ir del periodismo al gobierno no es nada complicado. Pero ir en sentido inverso no es nada sencillo. Los amigos se retuercen cuando enfrentan ese momento de publicar tal o cual secreto del gobierno al que sirvieron, del alcalde que los invitó. Es cuando se dan cuenta, como establece Scherer, de la condena que cae sobre ellos. La condena será ejercer un periodismo con reservas, limitado, restringido, con ataduras nada fácil de romper. El periodista difícilmente aceptará la obediencia a ciegas, el requisito de la subordinación total.

 

Revolcadero

 

Vaya, el que avisó que ya regresó es el legislador federal de Morena, Bruno Blancas Mercado. O Tal vez, el sobrino Pavel Blancas retomó sus actividades de difundir sus actividades y pronunciamientos. En un boletín de prensa, el diputado informó de avances de un paquete de dictámenes trascendentales en la Cámara de Diputados, algo del “la tipificación del acoso y acecho sexual” y el fortalecimiento de los derechos sociales y ambientales, dizque, orientados a fortalecer los derechos humanos, la justicia social y la protección del medio ambiente. ****** El Seapal Vallarta informo esta semana que durante el 2025a consolidó su capacidad operativa y alcanzó un promedio de producción diaria de 109.3 millones de litros de agua potable. Este volumen pudo lograrse y distribuirse a través de 41 fuentes de captación y 5 plantas potabilizadoras, lo cual permitió mantener la continuidad del servicio en los hogares y la zona turística, superando los retos de la creciente demanda en el destino. Bajo la dirección de Carlos Ruiz la producción anual alcanzó los 39.9 millones de metros cúbicos, una cifra que dimensiona el esfuerzo técnico del organismo. Para lograr estos números, mucho ayudó la construcción de las Galerías Verticales en el río Mascota y la activación del Pozo 42 en la cuenca del río Cuale y obras diseñadas para reducir el déficit hídrico recibido de administraciones pasadas. El fortalecimiento de la infraestructura hidráulica ha sido una prioridad para el alcalde Luis Munguía, quien ha instruido la reperforación de diversas fuentes para asegurar el suministro a largo plazo, informó el organismo.****** En el marco del Día Mundial de las Ballenas, el gobierno del “renacer verde” que preside el Arquitecto Luis Ernesto Munguía González lanzó la convocatoria para el concurso de dibujo “Ballenas de Nuestro Puerto”. Esta iniciativa busca despertar la creatividad de los niños vallartenses y fomentar el respeto por la ballena jorobada, especie emblemática de la Bahía de Banderas. La Dirección de Sostenibilidad Ambiental, en conjunto con SEMARNAT y el Instituto Vallartense de Cultura, invita a alumnos de 4°, 5° y 6° de primaria a participar con una obra en técnica libre. El objetivo principal es que la niñez comprenda la importancia ecológica y turística de estos gigantes marinos que visitan nuestras costas año con año. Los interesados tienen hasta el 22 de febrero de 2026 para enviar sus trabajos al correo sub.medioambiente.gobpv@gmail.com. Se premiará a tres ganadores por categoría; los primeros lugares obtendrán un tour de avistamiento de ballenas para el niño y un acompañante, además de un reconocimiento oficial. Los resultados se darán a conocer en una ceremonia de premiación el próximo 26 de febrero.

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