CONTEXTOS

Gerardo Sandoval Ortiz

Ya entrada la noche del martes, nos reportaron de San Juan de Abajo la aprehensión del ex director de la Policía Municipal, Ricardo Guerra Sánchez. Un día antes habían caído presos en Tepic dos subordinados del afamado policía, sumando ya cuatro los detenidos por el sonado caso Salvador “Chavita” Macías Valdez.

Es el caso de un curioso personaje, acorralado y detenido en un operativo de alcoholímetro, luego liberado y posterior e inmediata desaparición de un activista de Morena en Bahía de Banderas.

Desde que trascendió el extraño caso de “Chavita”, cayó una pesada bruma de confusión, con versiones encontradas, historias falsas y la inconsistencia de las mismas, narradaw por quienes supieron que ocurrió en las horas del fugaz encarcelamiento preventivo.

En Bahía de Banderas es una historia que por ser tan trillada no es fácil sostener ninguna versión como cierta. La única certeza es la ausencia de un parroquiano con aires de influencia.

Una noche de copas, cae el muchacho al filtro, no pasa la prueba del soplidito y lo remiten al bote. Sería cuestión de mero tramite pagar la respectiva multa, un recorrido de muchos vecinos cada fin de mes que son atrapados al volante con algo de alcohol en sus venas.

De fama pública por su proclividad a los escándalos, pero también por su activismo político, en la pasada campaña por Morena, “Chavita” recibió saludos de algunos genízaros y buen trato. Fue regidor en el trienio 2005-2007 y coincidió precisamente con el actual alcalde, Jaime Cuevas Tello.

De lo que ocurrió esa noche de trato “vips” al señor Macías Valdez poco o nada se sabe. Los sabuesos de la Fiscalía General de Justicia de Nayarit intentan reconstruir lo que realmente ocurrió dentro de la cárcel municipal de Valle de Banderas. Ahí se perdió el rastro. Para que confiesen y relaten la verdad los gorilas de Petronilo Díaz jalaron al número dos de la policía, Job Fernández, y a quien fue jefe de los asuntos jurídicos, Pedro Minjarez García. Este es un  connotado personaje de la política local y es de la regidora, Nilda Minjares García. Hay un tercer policía “invitado”. Ricardo Guerra fue la última pieza del engranaje.

“Chavita” cayó al bote en el transcurso de la noche del viernes 29 y la madrugada del sábado 30. Por horas no llegó a la tan ansiada por él elección federal. Con él murió su fe ganar y festinar el triunfo. Poco se supo de su caso en la siguiente primera semana, la de julio, y poco a poco la historio interesó a la prensa local, estatal y nacional.

Ese día de la elección, se platicó de la detención y se habló de un escándalo familiar. La historia apuntaba a violencia doméstica, golpes propinados una novia. En tono de broma, un vecino amigo de Valle Dorado hasta bromeó diciéndonos que a Chavita, “Don Amlo” le había adelantado su perdón y olvido con su libertad prematura pese a sus delitos y falta administrativa. 

Cuando el suceso se expandió y provocó ámpula en la clase política y ni los periodistas estuvieron exentos. La decidida injerencia de la diputada federal electa, Martha Villalvazo, a quien el desaparecido sirvió en la campaña, le imprimió un  notable matiz político al caso. Los morenos acusaron a Jaime Cuevas, y de ahí para abajo a todo sargento.

Más allá del círculo de policías de la guardia nocturna aquel fin de semana, todo lo ocurrido se cubrió por un manto desconocido. Si es cierto la versión de la atención “vips”, el detenido no necesitó de extraordinarias fuerzas para pelárseles de las manos. La versión dice que le dieron asiento en área común y nunca pisó las jaulas de las mazmorras. Se descuidó la guardia, alcanzó con unos pasos la salida y se esfumó pro las callejuelas del poblado. Nadie ha dado a saber si hay contenido de cámaras. Tampoco se conocen de testigos que lo hayan visto en su apresurado escape.

El señor Alvaro Macías Morales fue acaso el primero en ocurrir a auxiliarlo a la cárcel. Su padre abogó por él y pidió le fincaran cuantía de multa, pagarla y llevárselo a casa. Eso la mañana del sábado 30. Le negaron su petición y aceptó regresar por él ya más tarde. Ya no hubo forma de arreglar el problema y fue hasta el domingo que le dijeron que su hijo había huido. Al padre de Chavita todo le resultó confuso y las versiones inconsistentes. Está seguro que le mintieron. A él le confiaron policías que lo dejaron libre la noche del viernes 29. Supo aquel sábado y domingo que había mucho de raro, también mentiras, en la versiones.

El miércoles 4 de junio, don Alvaro fue a interponer denuncia por la desaparición forzada de su hijo. Tres días después, se día conocer el contenido de una publicación en la cuenta del desaparecido en Facebook. “Buenos días amigos y amigas, solo para decirles que estoy bien hice algunas cosas mal pero me arrepiento ya no se preocupen estoy en el estado de Jalisco”, decía el mensaje atribuido a “Chavita”. Antes, don Alvaro aceptó haber recibido una llamada de su hijo diciéndole estar bien. Después de eso se perdió la comunicación. Había pedido clemencia y perdón para policías de la guardia del viernes trágico pero al prolongarse su agonía por la ausencia de su hijo dio luz verde a las posteriores investigaciones judiciales.

En las dos primeras posteriores al suceso se registró un curioso encontronazo de historias y versiones. Hubo quienes afirmaron que la “desaparición forzada” fue realmente una ausencia voluntaria. La prueba fue al mensaje del “feis”. Decían que el muchacho se hallaba escondido por decisión propia en casa de un familiar acá en Puerto Vallarta. Pero nadie acertó en dar una razón sensata del por qué el voluntario exilio en días políticamente decisivos.

Amigos y familiares de la víctima acusaron a enemigos políticos y con cierta condescendencia, anotaron en su lista de sospechosos al alcalde Jaime Cuevas. En su denuncia, el señor Alvaro enlistó al primer edil como uno de los que deberían llamar a declarar. Los cuatro detenidos entre lunes y martes, aparecen en la lista negra dada por el padre de “Chavita”. Entre estos hay quienes creen que a Chavita no lo liberaron sino que lo sacaron para entrarlo a un grupo de malosos y serían estos quienes decidieron el destino.

Resulta temerario a todas luces exponer como cierta cualquier versión en torno lo sucedido con el activista de Morena. Lo que se sabe es que nadie sabe en dónde se halla.  Su “desaparición forzada” deberá se runa mera línea de investigación. Si hay fundados indicios de lo último, eso solo lo saben los sabuesos del fiscal, Petronilo Ponce, el fiscal. Si de veras está escondido en casa de un familiar, en Puerto Vallarta y en algún otro lugar, es probable tengan un radar para seguir el rastro y dar con él.

Sin embargo, dado el desarrollo de las investigaciones, considerando las cuatro detenciones, no alientan a ser optimistas. Ya transcurrieron justo 40 días y ese tanto es demasiado tiempo para no haber dado con el paradero del escurridizo “Chavita”.

Ahora, claro que debe haber responsables toda esta parafernalia política de Bahía de Banderas. Aun en el supuesto de que mañana aparezca el muchacho, hay reparto de culpas en quienes participaron activamente en el desarrollo del novelón. Si se les escapó, si lo dejaron libre, o en el más grave de los casos, en los supuestos de haberlo entregado a un grupo de la delincuencia organizada o que los mismos policías lo hayan desaparecido, es una cuenta mayor por la que deberán responder los responsables.

La Fiscalía no ha dado pormenores de sus investigaciones. Los detenidos pidieron ampliar al doble los términos para definir si son vinculados a proceso o son liberados. En tanto, puede haber otras detenciones ya que desde el pasado fin de semana trabajan en Bahía de Banderas un grupo de agentes y traen manojos de órdenes de aprehensión.

Revolcadero

El gobierno de Bahía de Banderas emitió ayer un comunicado de prensa y define su postura frente a las investigaciones del caso de “Chavita” Macías. El siguiente es su contenido: “Respecto al proceso de investigación que realiza la Fiscalía General del Estado de Nayarit, en relación a Salvador Macías, el Secretario General del ayuntamiento, Cristian Valiente, señala que el tenor de este Décimo Ayuntamiento ha sido y será garantista y facilitador para que las diligencias judiciales y ministeriales ayuden a esclarecer las responsabilidades de éste y cualquier otro caso con alguna responsabilidad de autoridades municipales. El mayor interés del Ayuntamiento y de quién lo preside es el esclarecimiento total de lo acontecido. A casi 11 meses de administración, el acento garantista del Ayuntamiento en términos de darle puntal seguimiento a las recomendaciones de la Comisión Municipal de Derechos Humanos, a la ampliación de la participación ciudadana y todos sus sectores son evidentes en todas las políticas públicas que se han implementado para el beneficio del conjunto de la ciudadanía.******Andrés Manuel López Obrador recibió ayer su constancia de presidente electo luego que el  Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal declaro la validez oficial de la elección presidencial del domingo 1 de julio. Dice el tabasqueño que a él no caerá a las tentaciones propias de esa investidura, que nada le quitará su autenticidad y que impondrá a su gobierno su sello humanista. De su mensaje posterior a recibir su constancia destacamos la de que trabajará por el bien del país y con respeto a los otros poderes de la federación. Como que si lee y sabe que son muchos los mexicanos que desconfían de que en serio respete a los otros poderes, a diputados y senadores del Poder Legislativos y a los magistrados del Poder Judicial.****** Si la noticia anterior es buena, la que involucra a Elba Esther Gordillo no es tan buena. La emperatriz del magisterio fue absuelta por un juez y ya disfruta de su libertad plena. Un juez halló que no ha cometido delitos de nada, de delincuencia organizada ni ha desviado un peso del dinero de los maestros sindicalizados. Los chairos rechazan se vincule a don Amlo con la liberación  de su vecina natal. Elba Esther es oriunda de Chiapas y Obrador de Tabasco. En la campaña de don Amlo participó de lleno el nieto de Elba Esther, René Fujiwara, y su yerno, Fernando González. Pero no hay compromisos entre don AMLO y la maestra, juran los chairos.