* Proposticane 16 ciclones tropicales; antes de que termine el mes deberán presentarse una o dos tormentas relevantes en esta región

José Fernando Ortega

En 2018 puede esperarse una temporada de huracanes en el Pacífico dentro del promedio, es decir, 16 ciclones tropicales, toda vez que no se tiene previsto que haya influencia de “La Niña” o “El Niño”.

Aunque todavía no se tiene la información que emiten las autoridades federales, el investigador Víctor Manuel Cornejo López, integrante del comité científico de Protección Civil de la región, considera que hay elementos para hacer ese pronóstico.

Este martes 15 de mayo inició administrativamente la temporada de ciclones tropicales en el Pacífico y sobre ello el meteorólogo refirió que “el mar aledaño a la república por el Pacífico tiene temperaturas apegadas a la norma y por ello el número de ciclones esperados para esta temporada tendría que ser muy cercano a la media, que en el Pacífico es de 16 ciclones, así que puede haber dos más o dos menos”.

Indicó que en ocasiones quienes monitorean los ciclones tiene criterios distintos y difieren de lo que informa el Centro Nacional de Huracanes de Miami, es decir, no etiquetan un fenómeno como ciclón hasta que ya alcanzó un considerable nivel de desarrollo, en cambio otros en cuanto empieza a parecer que tiene forma de ciclón lo etiquetan.

“En este caso en el Pacífico se formó la depresión tropical 1-E, no hay razón para pensar que tendría que haber mucho más o mucho menos fenómenos, pues cuando hay fenómeno Niño o Niña a veces traen ese sesgo”.

Agregó que más adelante cuando se incremente el calentamiento marino se podrían generar dos o tres ciclones intensos, es decir, huracanes de categoría tres o superior en la escala Saffir-Simpson.

Por otra parte el científico explicó que no se han presentado lluvias en la región de Puerto Vallarta porque la zona está bloqueada por el viento proveniente del Pacífico, entonces en una franja de hasta 100 kilómetros desde la costa no se han presentado lluvias por esa causa.

Agregó que se requiere la formación de un disturbio que rompa con esa inercia porque provocaría que el viento occidental