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Javier Frias |

Poco que celebrar en Puerto Vallarta este Día Nacional del Árbol

Pese a que existen campañas de reforestación, en esta ciudad se pierden cada vez más espacios vegetativos a causa del crecimiento urbano

Derivado de diversos factores, entre los que destacan el crecimiento urbano, el calentamiento global y la falta de conciencia entre la ciudadanía y las autoridades, Puerto Vallarta tiene poco que celebrar este día nacional del árbol, toda vez que cada día se pierden más árboles en este municipio.

México posee 138 millones de hectáreas de vegetación natural terrestre, que representan 70 por ciento de la extensión del territorio nacional, de los cuales del 2001 al 2017 se perdieron 3.2 millones de ellas.

En México, desde 1959 se celebra cada segundo jueves de julio el Día del Árbol, por decreto del entonces presidente Adolfo López Mateos.

Perdemos pulmones

Los desarrollo turísticos, de los principales devastadores de árboles en Puerto Vallarta.

A pesar de que en este municipio, se llevan a cabo campañas de reforestación, ya sea a través de la subdirección de Medioambiente municipal o de organismos civiles,  estos esfuerzos no han sido suficientes para revertir los efectos de la deforestación que lenta, pero contundentemente se ha presentado en Puerto Vallarta.

Con el paso de los año se ha visto la tala de árboles en la ciudad, ya sea por obstrucción, enfermedad o incluso, también el viento ha contribuido con la caída de estos, durante la presente temporada de lluvias. Sin embargo, es el crecimiento urbano el que ha contribuido más en la deforestación.

Se puede observar a simple vista como la montaña de Puerto Vallarta, baluarte natural de la ciudad así como uno de los principales atractivos turísticos de este destino de playa, se ha ido perdiendo con el paso del tiempo.

Asimismo, en las calles de la ciudad, se pueden apreciar cada vez menos árboles, generando con ello mayor percepción de calor, tal como lo han evidenciado estudios científicos y recientemente el proyecto Adaptur, el cual alerta acerca de los efectos del calentamiento global y el riesgo para el turismo y la propia humanidad.

Banco de tepetate que abasteció de material por varios meses al desarrollo Vidanta hasta su clausura por la Profepa.

De la misma manera se ha visto como la mancha urbana ha ido devastando el entorno, mismo que más allá de la ciudad, también está siendo desbastado y amenazado.

Tal es el caso del banco de material pétreo ubicado en las inmediaciones de La Desembocada, a un costado de la carretera Estatal 544, el cual fue autorizado por el municipio y posteriormente clausurado por la Profepa.

En el sitio, han sido derribos cientos de árboles para, inicialmente, abastecer de tierra al desarrollo de Vidanta. Hoy en día, continua operando, sin embargo se desconoce si sea de manera legal o clandestina.

De la misma manera, el proyecto del macrolibramiento de Puerto Vallarta, el cual vendría a reducir cargas vehiculares a la ciudad y tiempos de traslado entre la costa norte y la sur de la entidad, amenaza también el entorno y por ende a los árboles.

Devastación a un costado del río Los Horcones.

Proyectos como el de Garza Blanca Sur, propiedad del exalcalde vallartense Fernando González Corona o el de la mini hidroeléctrica en el río Los Horcones, también amenazan el entorno y en su desarrollo ya ha derribado decenas de árboles, sin dejar a un lado la grave amenaza que representa para el río y la cuenta misma de Las Juntas, tal como lo han mostrado científicos y especialistas de diversas universidades del país.

A pesar de que no corresponde ya a territorio vallartense, la tala indiscriminada de árboles en los municipios aledaños como San Sebastián del Oeste o Mascota, muestra la vulnerabilidad en la que se encuentra el entorno, propiamente ocasionada por la mano del hombre.

Algunos servicios ambientales del árbol
Los árboles son nuestros mejores aliados al proporcionarnos diversos beneficios, tales como captación de agua, producción de oxigeno, conservación de la biodiversidad y el hábitat, evitan la erosión, aminoran el calentamiento del planeta, protegen del ruido, regulan la temperatura, son barreras contra el viento, dan sombra y privacidad, mejoran el paisaje y retienen contaminantes.

 

De tal manera que el árbol en Puerto Vallarta y sus alrededores poco se puede festejar este Día Nacional del Árbol, toda vez que, reitero, a pesar de las campañas de reforestación, el desarrollo urbano y la explotación indiscriminada, caminan mucho más rápido que la propia naturaleza. Habrá que ver quién “gana” esta carrera, pues recordemos que ‘Dios perdona, pero la naturaleza no’. Al momento…

Para muestra, basta un árbol

Fue en la década de los años 80 del siglo pasado, durante el gobierno de Jorge Lepe, fueron plantados cientos de Ficus en la ciudad, mismos que adornaban las calles vallartenses.

Luego de que fue talado un ficus, ‘El Capi’ plantó y cuidó de un almendro el cual fue talado al abrir un restaurante en el lugar.

Con el paso de los años, estos árboles que no son endémicos, fueron talados, a excepción de uno en particular, el ubicado en la calle Francisco I. Madero, en la colonia Emiliano Zapata, específicamente frente al puesto de mariscos de José Manuel ‘El Capi’, quien cuidó el árbol hasta que definitivamente fue talado.

En su lugar, el comerciante de mariscos plantó un almendro, mismo que cuidó por años hasta su muerte a finales del año pasado.

Este almendro, por causas desconocidas, fue talado hace unas semanas, aparentemente por la puesta en operación del restaurante Los Molcajetes, cuyas mesas han sido colocadas sobre la banqueta, justo en el lugar donde se ubicaba el árbol.

De tal manera, que los árboles en esta ciudad, parecieran estar amenazados por sus principales beneficiarios, los seres humanos.


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