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Gerardo Sandoval Ortiz |

Operativos viales, la revancha de Alfaro en Vallarta

“Son unos ladrones, ladrones. Salen a robar el fin de mes (…) A mano armada te roban en Puerto Vallarta Jalisco”, intenta defenderse un turista con acento sudamericano que indignado grabó el momento de caer en el retén de los agentes tapatíos que aterrorizaron por igual a vecinos que a turistas el fin de semana.

El osado turista interroga y cuestiona la falta de gafetes a la vista de los conductores y de oficio de comisión. Los acusa de estar robando, de quedarse con sus propiedades al despojarles de sus vehículos. “Acá nadie usa nada (gafetes) andan de rateros. Salen a robar” les restregó a los oficiales en su cara con la atenta mirada de un policía estatal que se limita a observar la escena.

El fin de semana, un usuario de facebook captó y difundió una imagen de una camioneta que transportaba motocicletas de la Secretaría de Trasporte del Estado. Se aventuró a lanzar una advertencia pública de un operativo en puerta y no se equivocó: agentes de vialidad tomaron por asalto las principales arterias de la ciudad, impartieron multas a discreción y causaron la indignación de los vallartenses.

Transcurrió el fin de semana, también el lunes y a primera hora del martes, el alcalde Arturo Dávalos Peña y el secretario general del Ayuntamiento, Francisco Vallejo Corona se fueron Guadalajara con el ánimo de poner un alto al operativo ordenado desde Guadalajara. Personal de Comunicación Social nos precisó que a las cinco de la mañana emprendieron el viaje Dávalos y el abogado Vallejo Corona.

Pasado las dos de la tarde, el alcalde Arturo Dávalos publicó un breve escrito de dos párrafos. Lo publicamos íntegro: “Con mucho gusto les comparto que hace unos minutos terminé una reunión con el Secretario General del Gobierno del estado, Enrique Ibarra Pedroza, con el coordinador General Estratégico de Seguridad, Macedonio Tamez Guajardo y con el Secretario General de Puerto Vallarta, Francisco Javier Vallejo,. Con quienes acordamos la suspensión de los operativos que realizan los elementos de Movilidad del Estrado en nuestra ciudad, concretándose sólo a trabajar en las zonas de su competencia como las carreteras estatales.

“Las operativos se reiniciarán una vez que se hayan firmado convenios de colaboración por mutuo acuerdo y una campaña de socialización con los ciudadanos, porque  un mejor Puerto Vallarta lo hacemos trabajando juntos y cumpliendo cada uno lo que nos corresponde”.

Los agentes estatales alegan que cumplen con la ley y Reglamento en la materia. Pero más allá de los márgenes de la legalidad, los agentes se conducen como verdaderos ladrones. En dos puntos distintos, ayer, literalmente huyeron cuando apenas sintieron la presencia de ciudadanos y periodistas con cartulinas de protesta.

La aplicación de las leyes y reglamentos aludidos le corresponde a la autoridad local desde hace ya casi tres décadas. En aquel tiempo se firmaron los debidos convenios y se “municipalizó” la operatividad. Los retes instalados en distintos puntos de la ciudad están en los límites de la legalidad por violentar los espacios entre estado y municipio. No existe convenio alguno entre las dos entidades y de ahí parte la ilegalidad. La afirmación se desprende en el último párrafo del comunicado de Dávalos.

No es la primera vez que de Guadalajara envían agentes de vialidad a realizar operativos. Tal parece que ese es el método al cual recurre el gobernador Enrique Alfaro Ramírez luego de sentirse que acá no es bien recibido. El operativo oculta actitud revanchista y provocadora de Alfaro al municipio, a sus ciudadanos y a su la autoridad municipal.

Lo de Alfaro se asume como su reacción al abucheo del antepasado domingo en la terminal marítima, frente al presidente de la república Andrés Manuel López Obrador. Aquel fin de semana recorrió toda la costa jalisciense y hasta el lunes se regresó a Guadalajara. El martes giró las debidas instrucciones y ya para el jueves estaba el equipo para venirse a Puerto Vallarta.

Es correcta la atribución normativa en su debida jurisdicción de los agentes estatales. Dávalos fue a la capital del Estado exigir se remitan a su zona de competencia y a esa orden superior apelaron ya en la tarde. Primero se apostaron en el llamado “crucero de la muerte”, a espaldas de la tienda Home Deepot y carretera a Las Palmas. De ahí “huyeron” rumbo a Ixtapa debido a la presencia de cámaras y micrófonos.

Lo poco que han dichos agentes del operativo es venir a cumplir su trabajo por órdenes de sus superiores. De ellos, su jefe superior es el gobernador Enrique Alfaro y nadie en la ciudad tiene duda para dar un nombre: Enrique Alfaro.

En la opinión de los vallartenses el operativo tiene fines recaudatorios y no el propósito de meter en cintura a los automovilistas y motociclistas.

Notamos que a los agentes los mandaron de Guadalajara en el desamparo y desarmados. En ningún momento de presión supieron argumentar su operativo. Atinaron a sostener la mentira de haber notificado a las autoridades municipales. La versión se negó en la oficina del presidente municipal. “Nunca avisaron nada. Solo llegaron el viernes, iniciaron el operativo, sin oficios de por medio y no siquiera una llamada a la oficina del alcalde ni al “tigre”, nos dijo un colaborador del primer círculo del alcalde.

El operativo mereció la atención de cientos, de miles de vallartenses. Hubo unos cuantos que hicieron suya la defensa de los agentes estatales pero los más reclamaron una abierta e inconstitucional invasión a las esferas locales. Hubo apasionadas defensas de la autonomía municipal mancillada por el impresentable Alfaro, el gobernador que se echó encima a todo un pueblo.

Siempre nos ha parecido interesante la respuesta de un poderoso señor gobernante cuando se siente ofendido por el pueblo en masa. Hasta López Obrador reaccionó con destellos virulentos luego del abucheo en un estadio de beisbol. Denotan sus debilidades y se exhiben faltos de humildad, rebosantes de arrogancia, envilecidos de soberbia y enfermos de un poder pasajero y temporal.

Creímos que Alfaro había aprendido su última lección, la recetada en la API el domingo 12 de mayo. Nos equivocamos. El sábado 11, domingo 12 y lunes 13, el gobernador se desvivió repitiendo el discurso de venir mejores tiempos para los habitantes de esta prolífica tierra. Que millonarias obras en colonias populares, el puente Federación, un macrolibramiento del cual nadie conoce proyecto, vendrían a la ciudad.

No se nos olvidan los comentarios de funcionarios del primer equipo de trabajo de Dávalos. Nadie le creyó a Alfaro. Y tenían razón. Lo que el gobernador envió a los vallartenses fueron patrulleros, que como acusa el turista con acento chileno argentinizado “salen a robar a mano armada”. Ocurre lo normal, que a un gobernador prepotente, el pueblo se le rebela y si no reacciona le lloverán mentadas en su próxima visita.

REVOLCADERO

Ya muy entrada la tarde, un amigo acá por Ixtapa nos preguntaba qué pecado cometieron los habitantes de la zona rural para merecer de castigo tolerar los abusivos retenes de los mordelones estatales y también de los policías de negros. Los corrieron del centro de la ciudad y se apostaron sobre la carretera estatal 544 y eso a nadie tiene contento. Toda la carretera es tramo donde circulan agroprodutores, ganaderos, y son los más afectados pues sus camionetas son dañadas con frecuencia por el uso rudo. Los agentes estatales debieron sorprenderse porque no los dejan descansar un grupo de ciudadanos que les pusieron marcaje personal. Del “crucero de la muerte”, atrás el Home Deepot, los persiguieron a Ixtapa y el crucero del CUC, sacaron sus cartulinas para orientarlos a dar vuelta porque “adelante hay ratas”. Nos confiaron que ya se multiplica el descontento de estudiantes universitarios  y en una de esos toman la bandera y salen a exigir su retiro de ese sitio. El tramo Ixtapa Las Juntas es la ruta de cientos de estudiantes y maestros de tres escuelas de bachillerato, una decena de primarias, del CUC y también de funcionarios del Poder Judicial del Estado que todos los días trabajan en los juzgados concentrados en el complejo carcelario de Ixtapa.****** La  noticia nacional más sonada es la renuncia de Germán Martínez  a la dirección general del IMSS. No es precisamente un secretario del primer círculo de Andrés Manuel López Obrador pero por tratarse de un exdirigente del PAN, la renuncia de Martínez Cázarez es simbólica y debe tomarse como el presagio para otras renuncias que pudieran venirse en cascada. Es sabido que al interior del equipo del presidente de la república se muerden entre ellos y ya muchos no pueden esconder las incomodidades propias del zopiloteo al que están sometidos. Germán Martínez presentó su renuncia como una forma de expresar sus desacuerdos a las intenciones de los señores de la Secretaría de Hacienda de trasladar a ésta la estructura administrativa, cobranzas todo los referente al ingreso, y dejarle estrictamente el área médica al director general del IMSS. ****** La organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad trae en la mira al superdelegado federal en Jalisco,  Carlos Lomelí. MCCI dijo haber hallado evidencias de nueve empresas farmacéuticas presuntamente propiedad y controladas por el ex candidato a la gubernatura de Morena. Lomelí solo reconoció ser dueño de cuatro empresas en su declaración “tres por tres” pero familiares suyos, su ex esposa y su actual esposa, sobrinos, han sido o son altos directivos de las otras cinco. Además, todas presentan el mismo domicilio en Zapopan. Con esas empresas, Carlos Lomelí ha hecho millonarios negocios con gobiernos de Morena, contratos que en suma superan los dos mil millones de pesos, según documento la MCCI. El superdelegado ya desmintió la información. El solo dato de estar domiciliadas las nueve empresas, y que en estas despachen como sus más altos directivos su familia, parece ser prueba y evidencia  de estar ante un funcionario de Morena tan corrupto y ratón como el peor de los gobiernos priistas o panistas. Por lo demás, desde hace ya muchos años Lomelí arrastra una fama tan negra como su conciencia.


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