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Gerardo Sandoval Ortiz |

Operadores de Alfaro, le fallaron en movilización para neutralizar abucheos frente a AMLO

Los abucheos al gobernador Enrique Alfaro el domingo frente a Andrés Manuel López Obrador le dolieron y fiel a su costumbre reclama y acusa a los vallartenses de “conspirar” contra él. El siguiente paso de Alfaro, porque así lo ha hecho en anteriores ocasiones, sería “castigar” a Puerto Vallarta.

A Enrique Alfaro no lo sorprendieron en el evento celebrado en la terminal portuaria local. De ahí que a la víspera difundió un video al lado del alcalde Arturo Dávalos Peña en donde se esforzó por reivindicarse con los vallartenses. Anunció obras. Destacó que los 600 millones para las colonias se mantenían. Abogó frente al presidente de la república por Puerto Vallarta. Solicitó recursos del Fondo Metropolitano para construir el puente Federación y también para el macrolibramiento sur. Sugirió retomar el proyecto de desarrollo turístico para municipios turísticos.

El video hombro a hombro con Dávalos y la retahíla de demandas para el destino de nada le sirvieron. El domingo fue aplastador e intenso el abucheo de los asistentes. Fue quizá el peor momento al que se le ha sometido a Alfaro Ramírez desde que es gobernador. En el puerto no le perdonaron pasadas afrentas.

Bien, a casi una semana del evento hemos podido confirmar que Alfaro supo a tiempo que se le preparaba en la API una “emboscada”. Sabía de la vibra negativa a él de los seguidores de López Obrador. No lo sorprendieron pero fue incapaz de maniobrar y neutralizar a los morenos.

Antes del domingo hicimos notar a un funcionario municipal nuestra sospecha de que Alfaro había pedido chichi a Dávalos. Todo indica que así ocurrió y probablemente lo confirmación es el video de marras.

Cinco minutos después recogimos versiones que apuntan a que Alfaro implemento para reducir los abucheos en su contra. Nos han dicho que por ejemplo, al diputado local Luis Munguía le asignaron la tarea de acarrear suficientes seguidores como para llenar diez autobuses. Nos afirmaron que a lo sumo medio llenó dos camiones. Munguía llevó en grupo a la API y quienes lo vieron estimaron en no más de 80 personas.

Nosotros asumimos que bajo control de Alfaro está el Seapal y cada una de las dependencias con oficinas en el edificio de la UNIRSE. Se incluye la oficina de la Secretaría de Educación, el edificio contiguo donde despacha el talpeño, Roberto Preciado Palomera. En teoría, cada una de las escuelas del nivel medo superior son espacios de presencia total de profesores leales a Alfaro. Es ahí donde Munguía y Ramón Guerrero ha colocado a su gente. El pleno de la estructura directiva del Tecnológico, con Oscar Daniel “el Winnie Poo” Zamora Cuevas a la cabeza de nuevos y viejos asociados a Munguía, le responden al gobernador.

Sin embargo, como que la plana mayor del Seapal prefirió irse a la playa el domingo y abandonaron a su gobernador. Nos reportaron que el vocero de la paraestatal Osvaldo Granados fue uno de los pocos que se dejaron ver. A la hora de los abucheos a su jefe no movió ni sus manitas para con un aplauso neutralizar las muestras de repudió.

El que cumplió con su presencia fue Zamora Cuevas, el devaluado dire del Tec. Eso sí, muy orondo llegó rodeado de su cofradía rosita.

Alfaro muy probablemente perdió la batalla desde el momento de disputar ser él y su equipo los responsables de la logística. Por instrucciones del más alto nivel la avanzada dejó de lado todo lo que oliera a Alfaro. Su equipo trató de influir en la elección de la sede y se atrevió inclusive a difundir información en el sentido de que el acto se realizaría en la unidad deportiva Agustín Flores Contreras. De inmediato desmintieron los colaboradores de López Obrador.

Por razones de seguridad y porque la recién estrenada directora de la API, Constanza Suárez es amiga personal del AMLO, se decidió por el puerto.

Con todo el control de la organización, Alfaro no pudo meter las manos para influir en el acomodo de los invitados. Ahí fue cuando perdió la batalla. Aun así confió en la capacidad de sus seguidores, de Munguía e inclusive, en la gente de Arturo Dávalos.

La distribución de invitados especiales, de todos los asistentes, le garantizó a los morenos hacer tanto ruido y maniató a los seguidores del gobernador. Frente al escenario se sentaron beneficiarios de los programas sociales, particularmente adultos mayores. A la derecha del estrado estaba un espacio para invitados especiales. En el corralito atrás de adultos de la tercera edad, estaban discapacitados  y más atrás jóvenes. Todos ellos son parte del catálogo de beneficiarios de los programas lopezobradoristas.

Por los lados del escenario se apostaron, por un lado izquierdo los acarreados por Munguía y del costado derecho, naranjas identificados a Dávalos. Entre ellos y los corralitos centrales todavía se instaló, por un lado la prensa local y estatal y por el otro lado la prensa nacional que dan cobertura a las giras presidenciales.

Y atrás, muy atrás, se movían a su antojo los asistentes de todos colores que por sus propios recursos llegaron al acto. En el remoto caso de que estos intentaran neutralizar el abucheo a Alfaro habían sido neutralizados con el acomodo pues humanamente no podían hacerse escuchar hasta el sitio de los micrófonos y bocinas.

Al final de la jornada, bueno, pasados cinco días, si algo le debe quedar en claro al gobernador es la incapacidad de sus hombres de confianza. Le falló el diputado Munguía. Los restos de “el mochilas” no se comprometieron y algunos  prefirieron irse a la playa.

Alfaro le permitió a Munguía hacer del Seapal su agencia de colocaciones pero el experimento ha sido fatal. Si hay piezas naranjas comprometidos con la causa alfaristas esos son los altos directivos de la paraestatal. Para los fines del gobernador, todos los naranjas del Seapal le son inútiles. Nadie le demostró tamaños ese domingo negro. Jaime Castillo Pesado fue hasta hace dos o tres años el líder del Movimiento Naranja pero fue incapaz de construir grupo propio y  no supo responderle a su gobernador.

Una última observación. Los morenos no abrumaron con su presencia a los naranjas el domingo en el puerto. Se impusieron en el aplausómetro más bien al aprovechar la divisó que el propio Alfaro alimenta en Puerto Vallarta.

El gobernador está todavía a tiempo de trabajar en la reconstrucción de la unidad naranja. Unida seria, no simulada. De alguna forma el responsable de su abucheo es él y no sus adversarios pues él los azuza con su soberbia y arrogancia. El domingo se mostró como un político cebollino al apelar al falso supuesto de presumir “aquí ganó Enrique Alfaro como gobernador de Jalisco. Así de sencilla y le duela a quien le duela”.

Un gobernador debe eludir el discurso de la provocación y el reto a sus gobernados. Si ese fue su recurso para detener los abucheos erró y solamente alimentó a sus adversarios.

Enrique Alfaro se equivoca en menospreciar a los vallartenses representados en Arturo Dávalos en el gobierno y en el partido político que lo encumbró y lo hizo gobernador. El camino a unificar a los naranjas debe pasar obligadamente con Dávalos y su grupo.

Alfaro se equivoca al reclamar a los vallartenses, sobre todo al grupo del alcalde, por el abucheo que le recetaron los morenos. De él depende que no le repitan la dosis. Aquí se le agradecerá si pasa del discurso a los hechos.

REVOLCADERO

Un último apunte de la balacera ocurrida el martes acá por Ixtapa. Dos informantes de nuestras más entera confianza nos han jurado que el menor detenido en la colonia 24 de Junio es el mismo chamaco herido y atrapado en el auto que posteriormente se informó es un Toyota Corolla, color negro. Preguntaos pero tampoco tienen respuesta en qué razones pudo haber para manipular de esa forma los hechos y posterior la supuesta manipulación. Desde el martes hubo quienes afirmaron que dentro del auto Tsuru, el de la confusión con el Corolla, hubo un herido que no pudo correr como sus demás compañeros. Ese tarde, los policías estatales instalaron el cordón amarillo desde la avenida Independencia y prohibieron el paso a la calle Pavo Real. Luego lo quitaron y recorrieron y posteriormente lo regresaron a la esquina. Por más de una hora sitiaron una casa de la calle Pavo Real pero no hubo operativo ni otra actividad. Dos horas después, la acción de concentró en una finca de la calle Pedro Morelos. La información oficial indicó que el menor herido fue localizado y entregado por su madre. Nuestros informantes nos afirmaron que el chamaco sí era tripulante del auto desde el cual tirotearon a los negros. Es más, nos aseguraron que el auto Nissan Tsuru existe y ya también desapareció de la calle Pavo Real.***** La ley, gabacha y nacional, ya trae cortito al ex gobernador Roberto Sandoval Castañeda. El área de Inteligencia Financiera y Terrorismo del Tesorero de Estados Unidos lo catalogó como un político corruto por supuestamente haber agarrado dinero de los malosos. La acusación va en grande. Incluye a la esposa, a la hija y al hijo, todos relacionados con sus actos ilícitos. La esposa, Ana Lilia López Torres, Lidy Alejandro Sandoval López y Pablo Roberto Sandoval López mantienen propiedades adquiridos con recursos de origen sospechoso. Le hallaron varios vehículos de lujo y uso de tarjetas de crédito por las que dispuso más de un millón de pesos. El titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, entidad mexicana ésta. Santiago Nieto dijo que le congelaron todas sus cuentas a Sandoval “por favorecer las actividades del CJNG”. Las e ´presas señaladas de ser propiedad o estar bajo control del ex gobernador cora, son cuatro: la carnicería Bodecarne SA de CV, la tienda de ropa y accesorios, Iyari, la inmobiliaria L-Inmo SA de CV y Valor y Principio de Dar, una Asociación Civil dedicado a la cimentación de tierra.****** El gobierno gabacho le puso marcaje especial a Roberto Sandoval Castañeda desde principios de 207 cuando en San Diego aprehendieron a su fiscal, Edgar Veytia, quien se halla encarcelado en Nueva York. A Veytia, de apodo “el diablo”, “el fiscal zeta”, “Edpp”, le fincaron delitos de tráfico de drogas en modalidad de introducción y distribución en aquel país. Por lo  menos otros dos colaboradores en el gobierno sexenal de Sandoval han sido sometidos a juicio político. Se trata de quienes fueron titulares en la Secretaría de Administración y Finanzas Mario Alberto Pacheco Ventura y Luis Antonio Apaseo Gordillo, éste jefe de la Contraloría General de Gobierno. A ellos dos se les acusó de ser presuntos responsables de desvío y maneo indebido de recursos públicos.


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