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Gerardo Sandoval Ortiz |

Los otros datos de López Obrador y la crisis que viene

CONTEXTOS

Geardo Sandoval Ortiz

 

La curva de Los López, Obrador y  Gatell

 

Nos habían dicho que el pico de la pandemia seria el 6 de mayo, luego que el 8, y que a partir de ahí el registro de contagios y muertos por el Covid-19 iría a la baja. Para hoy  miércoles 20, ya pasaron 12 días del “pico de los López”, convertido en un picacho y cumbre que amenaza con dejarnos arriba del más elevado altiplano del mundo.

En esa agónica espera de ver retroceder las cifras, los gobiernos en sus tres niveles se alistaron para reabrir sus fronteras, paso domésticos, vías de comunicación, y empresas, esenciales y no.

Nos dijeron que desde el lunes 18 de mayo, se reactivaría la economía con la apertura de los “municipios de la esperanza”, empresas grandes y negocios chicos. Otras ves nos mintieron. Luego corrigieron, que no, que se abrió un periodo de dos semanas para registro de empresas para la debida certificación y permiso de cada una de ellas, previa aprobación de una serie de condiciones.

En las entidades cuyos gobernadores fueron al extremo y aplicaron Ley Seca, esta semana se liberó la venta de esa espumosa bebida. En Nayarit, bebedores y autoridades cayeron en la cuenta que el fermento de cebada nunca dejó de venderse y como en el resto del país se agotó.

La pandemia mundial del coronavirus, Covid-19 es un guion sin final que al menos nos ha permitido compromiso y  capacidad de nuestras autoridades de estar con su pueblo y resolver sus problemas.

Antes inclusive de registrarse el primer contagio en el país, el 27 de febrero, escuchamos de nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador presumir que estábamos preparados para enfrentar a la pandemia. Ya cuando la realidad nos alcanzó, por increíble que parezca, repetía la misma frasecita. Se escucha como una burla cuando al mismo tiempo hacían compras de equipo, lo devolvían en medio de escándalos, y los hospitales se saturan de enfermos.

Hace dos o tres semanas, López Obrador juraba haber domado al virus. Diez después, ya en los días de su “pico”, decía lo mismo y con el mismo tonito. Las estadísticas del otro López, el Gatel, exhibían sus mentiras. Los números oficiales mantienen la línea hacia arriba y nada que la desdichada curva se aplana. Los días pasan, se va mayo y la curva plana nada que es aplanada.

No, no hay forma de creerle a López Obrador. De tanto repetir, ya quemó su trillada frase de “vamos bien, muy bien”. Pero desde el fin de semana, su propio conteo nos dijo que ya rebasamos a China, la tierra madre del maligno bicho, en total de muertos.

Abundan datos y hechos que reprueban el desempeño de  nuestros gobiernos. López Obrador se resiste en sacar s cartera y cuando anuncia algún programa de refaccionamiento financiero se lo rechazan. Del millón de créditos por un máximo de 15 mil pesos que ofreció a microempresas, solo se solicitó 150 mil préstamos. 15 mil pesos era igual a nada para cualquier negocio con dos o más empleados y lo rechazaron porque ese dinero se les iba en el trámite y no les serviría ni para renta del mes.

Por ahí se anunció con bombos y platillos un plan para crear dos millones de empleos este año. A casi medio año, lo habido es una pérdida de por lo menos medio millón de empleos.

Todas las mediciones en materia de empleo y economía indican que los hogares se quedan sin dinero al agotarse las fuentes de ingresos. Una quinta parte de los negocios cerraron. El 61% de los trabajadores vieron disminuir sus ingresos y reportan estar viviendo con el 45% del dinero que tenían gasta enero pasado. El registro en todo el país establece que cuatro de cada diez hogares, uno de sus miembros perdió el empleo. En Puerto Vallarta, cuya economía y empleos se vinculan con la industria del turismo, la situación es más grave debido al cierre de hoteles, restaurantes y todas empresas de servicios, que les es imposible sobrevivir sin turistas.

Aquí en Puerto Vallarta, pero también en todo el país, son casos excepcionales, las empresas que han sido solidarias con sus empleados. Muchos patrones optaron por el despido. Otros redujeron la paga al salario mínimo, poco más de 123 pesos por día. A la segunda semana del aislamiento en casa, Vidanta entregó despensas a sus trabajadores en receso y casi al mismo tiempo, el gobierno de Bahía de Banderas repartió vales de 200 pesos a desempleados. Ya no supimos que dichos apoyos se hayan repetido. La única ayuda consistente ha sido la del gobierno de Puerto Vallarta, que a la fecha ya suma 40 mil despensas.

La pandemia es el origen de una crisis económica que se vive en casi todos los hogares de la ciudad y del país. El golpe afectó a los generadores de riqueza y de los empleos, a micros y medianas empresas. Se estima que un alto porcentaje de éstas morirán por asfixia económica y no reabrirán. Son ellos quienes imploraron por ayuda, un préstamo, diferir impuestos, alguna rebaja. La respuesta a los grandes empresarios de López Obrador fue criminal: no habrá “rescate”, dijo. No pedían dinero regalado, acaso algún crédito, un préstamo. Sin ingresos, sin vender su mercancía, su producto, sus servicios, la ayuda no iba más allá de unos meses, tiempo para pagar. Fueron condenados a morir en el abandono de un gobierno que los obligó a arrinconarse y aislarse en casa.

Del inicial optimismo ciudadano de retomar la vida normal, nuestros científicos y gobernantes nos regresaron al escepticismo: La vida ya será igual. Vendrá la nueva normalidad.

De esta semana en adelante escucharemos hablar de los semáforos de la pandemia, el terrorífico rojo o el verde de la esperanza. En medio, el naranja y el amarillo. Al fin de mayo, Jalisco probablemente estaré en posición de reactivar su economía y reabrir hogares. Las cifras indican que la ocupación de hospitales nunca rebasó el 50% de su capacidad. Del otro lado, está la Ciudad de México, en el semáforo rojo, con sus hospitales casi saturados por completo. Gobernado por los morenos, la capital del país debe esperar por lo menos el 15 de junio para abrir sus actividades no esenciales.

Si habláramos de política, diríamos que a los gobernantes morenos sí les urge aplanar la curva de esa línea que sube y sube y achicar el fantasma de ese “pico” que nomás no se le ve forma. Pero, “el no bajen la guardia” será el grito unánime socorrido de hoy en adelante.

 

Revolcadero

 

Citemos que esta el gobierno municipal está en proceso de su cuarta entrega de un paquete de diez mil despensas. En un boletín de prensa se confirma qua está el plan listo para una quinta entrega, también por diez mil paquetes alimentarios. Asi se garantiza un total de 50 mil despensas. La información pública indica que cada despensa tiene un costo de unos 215 pesos, debido a que se compró a precios de mayoreo el producto, equivalente a 10 millones 750 mil pesos si se consideran las 50 mil despensas. Es un apoyo extraordinario, desvalorizado por unos cuantos pero aplaudido por esos miles los beneficiarios, cuyas familias agradecen por tener un extra que comer. Sobre todo, se trata de una ayuda que agradecen por ser una especie de donativo de regidores y funcionarios que ofrecieron reducir su salario. El alcalde Arturo Dávalos aporta la mitad de su salario. A ello, pudiera agregársele el tiempo dedicado por decenas de empleados y empleadas municipales en empaquetar las despensas. Y, dada la situación en Puerto Vallarta, todo apunta a que se hará un esfuerzo final para una sexta entrega.******Desgraciadamente no hay forma de aplaudir al gobierno federal ni del estado porque sus programas de apoyo nomás no llegaron a los vallartenses, a las familias ni a los empresarios. Es más, al gobernador Enrique Alfaro Ramírez le llueven críticas por aprovechar los tiempos de la pandemia y pedir dinero prestado bajo la excusa de brindar ayuda a los jaliscienses. Hemos visto que hasta al diputado local, Luis Munguía le reclaman los ciudadanos por apoyar cada solicitud de préstamo de Alfaro. Ahora mismo le tronó el escándalo a Alfaro por atreverse a solicitar al Congreso le aprueben un nuevo crédito por 6 mil 200 millones de pesos. Lo curioso es que nadie sabe en qué se gastó un préstamo anterior por otro monto igual, cuyo fin sería justamente para enfrentar la pandemia del Covid-19. Alfaro parece no tener memoria porque cuando estaba en campaña, en un debate afirmó que él no endeudaría al estado. Sin embargo, apenas bien concluía su primer mes cuando se propuso pedir el voto de los diputados para conseguir 5 mil 250 millones de pesos. Al inicio del segundo semestre del año pasado, acrecentó en 14 mil 184 millones 780  mil pesos la deuda pública y apenas en enero pasado, “compró” más deuda, ahora por 2 mil 982 millones 581 mil pesos. Al mismo tiempo refinanció créditos heredados por otras administraciones por un monto total de 1 mil 882 millones 581 mil 89 pesos. Son cifras que están al alcance de cualquier ciudadano que pueden consultarse en el sitio web de la cuenta pública oficial.***** Se han publicado algunos escritos con títulos como el de “traición” y “engaño”, a los mexicanos y a los militares, el de Andrés Manuel López Obrador, por decretar el regreso a las calles de las fuerzas armadas, soldados y marinos. Sucede que, como el gobernador Alfaro, Don Santo Amlo en sus tres campañas presidenciales siempre sostuvo que él, a diferencia de presidentes del PAN y del PRI, sacaría a los militares de las calles y los regresaría a los cuarteles. Pero ándale que ganó la presidencia de la república, cambió de opinión usará a soldados y marinos en tareas de seguridad, lo que tantas veces le criticó a su odiado enemigo, Felipe Calderón. Aquí aplica esa de que más tarda en caer un cojo que un hablador.


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