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Gerardo Sandoval Ortiz |

El desaguisado paso de Roberto González que terminó por borrar al PRI en Vallarta

El Puerto de las Peñas, fundado por Guadalupe Sánchez y familias Robles, Joya, Andrade, gobernado por el linaje priista de los Gómez, Palacios, Bernal, Baumgarten, Langarica, oficialmente ya se quedó sin un representante del PRI en el Ayuntamiento.

En el pleno del máximo órgano del gobierno municipal, Roberto González Gutiérrez renunció a representar como regidor al Partido Revolucionario Institucional por el cual compitió y perdió en la elección celebrada el año pasado.

Los priistas han perdido elecciones, las últimas tres ganadas por el Movimiento Ciudadano y en la década de los 90, otras tres derrotas frente al Partido Acción Nacional. Pero la derrota más vergonzosa fue precisamente la de julio pasado, cuando se postuló a Roberto González como su abanderado.

Al regidor González Gutiérrez se le acomoda la figura de ser “independiente”. Cuando el 12 de diciembre de 2017 fue el único en registrar su precandidatura y con ello se definió candidatura de unidad presumió haber sido su perfil “ciudadano” la razón por la cual fue elegido por el tricolor. José Antonio Meade había sido nominado candidato presidencial y Miguel Castro, gobernador en Jalisco. En Puerto Vallarta, Cesar Abarca tenía mayores simpatías pero su perfil de priista de cepa lo apartó de la decisión y se decidieron en Guadalajara imponer a Roberto González.

Si la campaña Pepe Meade jamás pudo despegar, igual ocurrió con el dos veces alcalde de Tlaquepaque, Miguel Castro. Los abanderados priistas fueron borrados del mapa, por el moreno Andrés Manuel López Obrador, y por el naranja, Enrique Alfaro. Acá en el puerto, Roberto González fue barrido por Arturo Dávalos en su reelección.

De la campaña electoral muy poco se puede rescatar. No fue la peor planilla pues participaron jóvenes profesionistas que aportaron frescura. Infame eso sí la mentalidad de individuos como Eliseo Aréchiga Castillo que con el temor a la derrota se negó recorrerse un espacio abajo en la planilla cuando en Guadalajara se negoció abrir un espacio al representante de la iglesia Luz del Mundo, Saúl Ginez Zepeda.

Con dignidad asumieron la derrota Lino Ortiz Muñoz, Perla Yazmín Torres Carrillo, la maestra Lolita Romero Medina, Alberto “el púas” Noriega, Jessica Carolina Ortiz, la maestra Rosa Limón.

Por estas fechas y hace un año los partidos vivían sus cruzadas internas en la lucha por ocupar un lugar en la planilla en unos casos, y en otros, como en el PRI y en el PAN, acaparar registro en los primeros lugares. El registro se las planillas se cierra el último día de marzo. Con la candidatura amarrada, Roberto González no tuvo razones para preocuparse pues sabía que tenía asegurada la regiduría.

Nos han afirmado que la candidatura de Roberto no tiene tutoría. Se cree haberlo impuesto el jerarca cetemista Rafael Yerena Zambrano y de alguna forma, Roberto se encargó de hacer correr esa versión. Poco a poco se ha ido aclarando dudas y un año después nos dicen que los dueños del PRI allá en Guadalajara le solicitaron a Yerena informarle al profe Roberto que él era el bendecido y debía reunir en calidad de urgencia todos los requisitos para el registro único.

No vamos a perder tiempo en hurgar en los archivos para dar las cifras precisas de los tantos votos computados en favor de Roberto González. Basta con decir que fue la peor cosecha de sufragios para el PRI en la historia del municipio. Cuando las tres derrotas ante el PAN, dos veces ganaron las cuatro regidurías y el PRD les arrebató una. Esa regiduría es la que les arrebató Roberto y condenó a su partido a no tener representante desde la fundación del municipio.

En realidad, el paso de Roberto González por el PRI es corto. A principios del 2005 intentó acercarse a Javier Bravo Carbajal, quien era diputado federal por esas fechas. El profe era el director de la UNIVA. Al autor confiaría alguna vez tener coincidencias con Bravo. Cuando se dio cuenta que los espacios estaban restringidos para él llamado “territorio bravo” apostó por el grupo del alcalde en ese tiempo, Gustavo González Villaseñor. Juan Carlos Castro Almaguer se entusiasmó. En éste Gustavo quería reencarnar y perpetuarse en el poder. La UNIVA se convirtió en el cuartel de Castro Almaguer y cuando este al final se hizo a un lado, la estructura se puso al servicio de Andrés González Palomera. En aquel, el último proceso interno totalmente abierto Javier Bravo le ganó la candidatura a González Palomera.

De aquella -aunque en un proceso interno- su primera derrota, Roberto aprendió a negociar en la política. Negocio dos veces espacios en la administración de gobierno diciéndose “candidato” a la alcaldía. Pintaba a ser otra mona de la política vallartense. Pero en esta última vez, la del año pasado, la pegó y cumplió su sueño de abanderar al PRI. No fue le mejor decisión del tricolor pues en vez de multiplicar, le restó votos al PRI. Tan simple como que el voto duro del PRI se esfumó.

Ya hemos citado que de Roberto González supimos por ser parte del aquel grupo de amigos conocidos como “los patos”. A la cabeza estaban los hermanos Gómez Pérez. Los apoyó en la Canacope. De eso ya pasaron 30 años. Con el paso del tiempo hubo un distanciamiento. Los Gómez abandonaron al PRI antes del encumbramiento de su aliado.

Como político y particularmente candidato, el profe demostró no ser tan brillante como algunos lo definen. No supo hilar el discurso ni elegir el mensaje para llegar y convencer a las masas. No pudo entusiasmar ni animar al electorado vallartense. Le sugirieron el discurso duro, el de la promesa de cárcel, el de combatir a los corruptos y cárcel para los ladrones. Prefirió el discurso rosa, el de la comodidad y el confort. Así, a duras penas puso acercarse a ocho, nueve mil votos. Dávalos se agenció 50 mil papeletas. La morena pero gris, Laurel Carrillo rondó los 40 mil votos.

REVOLCADERO

En el pleno del Ayuntamiento celebrado ayer se aprobó dar marcha atrás al comodato que por 45 años acordó en las postrimerías del anterior Ayuntamiento. Fue la empresa interesada Grupo ECOFAJ S.A. de C.V. quien presentó el escrito de desistimiento a dicha licitación. Cuando se acordó “concesionar” los servicios médicos municipales, estalló un escándalo al dar como hecho que el regidor Francisco Sánchez Peña estaba tras de la empresa atribuir se en el pasado ayuntamiento. A ello, ayer el alcalde Arturo Dávalos pregunta de por medio, respondió con un “no”. Quienes aparecen al frente de la empresa con Amado Valenzuela Portillo y Laura Ortega Cuevas. Queda al alcalde Dávalos aprovechar los 40 millones de pesos presupuestados en el ramo de la atención médica a los empleados municipales y sus familias destinarlos a mejorar instalaciones y los servicios.***** Por cierto, el alcalde Arturo Dávalos Peña informó que en los siguientes días estará de visita en la ciudad el gobernador Enrique Alfaro y que en su agenda está desarrollar una serie de reuniones con el propósito de hacer compromisos para impulsar obras y con ello resarcir obras canceladas con aquellos 650 millones de pesos, dinero reasignado a la Línea 3 del Tren Ligero en la zona metropolitana de Guadalajara. Esta semana, Dávalos se pasó media semana en la capital del estado y allá se reunió con Alfaro en al menos dos ocasiones. Allá declaró a la prensa que fue Andrés Manuel López Obrador quien ordenó quitarle los 650 millones de pesos a Guadalajara y cumplió a cabalidad la petición de Alfaro, que ya no siento lo duro sino lo tupido de la crítica. *******  Los que se declaran en franca rebeldía contra los directivos del plantel, los chamacos del Cbtis 68. Los bachilleres libran desde hace varias semanas una batalla contra los directivos en demanda de obtener la libertad de salir de las instalaciones y comprar sus alimentos en negocios de la calle Politécnico Nacional y alrededores de la escuela. El alegato único es que la comida está mala y prefieren los tacos del estanquillo del frente. Los escolapios se les habían ingeniado para proveerse de tacos por arriba dela barda. A ello las autoridades del plante respondieron con gastar en ladrillos y subir la alturas de la barda perimetral. Se pusieron de acuerdo y en el cambio de turnos, a eso de las cuatro de la tarde de este viernes, bloquearon la calle. Demandaron poner fin a la “concesión” de la tiendita, dando como cierto el cambio de “chef” y la garantía de haber más pimienta al pollo y mejor calidad a los tacos y botanas. Se nota que los chavales que un día llegaron rogando por un espacio, ya agarraron sangrita porque para ingresar.


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