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Martha Ramírez Ruiz |

Convirtió en su estilo de vida pertenecer al cuerpo de bomberos

En marco al Día Nacional del Bombero, Alejandro García, paramédico-bombero que resalta la importancia de cada una de las facetas de la Unidad de Protección Civil, Bomberos y Guardavidas

Para Alejandro García Vázquez ser parte de la Unidad de Protección Civil, Bomberos y Guardavidas, no solo representa un trabajo como paramédico-bombero “es mi estilo de vida” desde hace 15 años.

A más de seis años de radicar en Puerto Vallarta, previamente había sido bombero voluntario en Tonalá, así como paramédico en la Cruz Roja y la Cruz Verde en Guadalajara, asignado desde hace aproximadamente tres años a la guardia permanente en la Presidencia Municipal, en donde ya es una figura conocida.

En un comienzo apenas contaba con una silla para sentarse, además de su equipo para atender a quien requiriese de la atención de un paramédico en caso de una emergencia, como la que se dio cuando un turista estadounidense se accidento en el Patio de la Presidencia Municipal, y se vio la necesidad de un paramédico permanente en el inmueble a iniciativa de la hoy ex regidora Elisa Ramírez Ruelas.

Con el paso del tiempo, se acondicionó un pequeño cubículo, en donde cuenta con el equipo más básico para la prestar atención a quien por un accidente o presenten síntomas de una emergencia médica.

Sin embargo, no se la desligado por completo de los apagafuegos cuando se producen incendios como los que suelen presentarse en el vertedero municipal conocido como “El Breño”, en incendio forestales, así como hace dos años en el voraz incendio de llantas en la Magisterio.

En aquel 30 de julio de 2017 cuando los bomberos tardaron más de ocho horas en apagar el voraz incendio que consumió miles de llantas, Alejandro García estuvo en sus funciones de paramédico-bombero para auxiliar a sus compañeros apagafuegos intoxicados por el espeso humo en su afán de apagar las enormes llamas, exponiéndose a lo denso del humanal, no les importa arriesgarse a la exposición prologada al monóxido de carbono. y literalmente son tragahumos. 

De ahí a que los protocolos obligan a que junto con las motobombas esté presente en incendios de esa magnitud sobre todo, una ambulancia, que en esa ocasión estaba ahí Alejando para atender a sus compañeros que llegaron a intoxicarse por tragar humo.

En la celebración del bombero

Y así como ha compartido con compañeros experiencias cuando van a apagar incendios y prestar ayuda en casos de siniestros o desastres, este jueves 22 de agosto estarán juntos, pero para la celebración del Día Nacional del Bombero, fecha en la que se creó el primer cuerpo de bomberos en el puerto de Veracruz en 1873.

En una ocasión para hacer un justo reconocimiento a todos los integrantes de la corporación en sus diferentes área como son Protección Civil, Bomberos y Guardavidas, más cuando en Puerto Vallarta que cuentan con certificaciones nacionales e internacionales.

En una jornada que comenzará con una misa en la Pattoquia de Guadalupe a las 7:30 horas, luego la tradicional foto en los Arcos del Malecón, para después un desayuno en el hotel de Los Arcos.

El perfil y los anhelos

Una corporación que de la que forma parte, Alejandro García Vázquez, de 34 años de edad, originario de Guadalajara, soltero, pero un orgulloso papá soltero, ya que tiene la custodia de su hija de siete años, desde que la pequeña tenía tres años. Alguien que aun cuando tiene la licenciatura de medicina por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la atención médica de respuesta inmediata en el cuerpo de bomberos o sea ser paramédico-bombero.

Con innumerables servicios que ha prestado desde que fue asignado a la guardia en la Presidencia Municipal, en donde en varias ocasiones ha podido “despojarle a la muerte” a más de uno, como un empleado de una funeraria que solía acudir a distintos trámites a la Oficialía del Registro Civil, y que un día estuvo a punto de caer el paro cardiaco. Pero la primera atención médica que le estatizó antes de ser trasladado al hospital fue la diferencia entre la vida y la muerte.

Y así ha sucedido en más de tres ocasiones en que como dicen entre los paramédicos: ha despojado a la muerte a varios desde que está ahí en ese reducido espacio.

Además que también habla inglés lo que ha sido útil cuando atiende a turistas que sufren una caiga o se sienten enfermos entre el turismo que suele visitar el inmueble, está estudiando el lenguaje de señas.

Se empeña en continuar profesionalizándose, porque pese a que cuenta con certificaciones estadounidenses como de la Asociación Nacional del Corazón y la Asociación de Bomberos, entre otras, además que ambiciona una día conformar un colegio de bomberos para intercambiar experiencias fortalecer la profesionalización de lo que para él no es un trabajo “se ha convertido en un estilo de vida”.


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