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Gerardo Sandoval Ortiz |

Balacera entre policías y maleantes rompe la tranquilidad de Ixtapa

En el enfrentamiento registrado la tarde de este martes, al menos un agente estatal resultó herido y un maleantes fue a parar tras las rejas

“Eso parece un atentado a policías”, se soltó la espontánea frase. A la una de la tarde con 55 minutos se escuchó una andanada de balazos. De inmediato el sonar característicos de patrullas de policía. Si acaso trascurrió un minuto cuando se vuelven a escuchar tiros.

La segunda refriega fue directa y afloró la sangre. Fue casi frente al negocio La Gallada, ahí en la entrada al fraccionamiento Nuevo Ixtapa. Los temerarios pistoleros le asestaron por lo menos un tiro a un agente de negro. Sus compañeros lo auxiliaron. En minutos todo aquello fue un caos. El ir y venir de patrullas de policía, estatales, federales, municipales, marinos y soldados, se prolongaría toda la tarde. Luego, seis minutos y medio de silencio.

El reloj marcó las 14:06 cuando una potente ráfaga de rifle automático, de calibre alto se escuchó. Fue el inconfundible rifle automático y éste, sino lo acciona un policía proviene de un grupo de la alta delincuencia.

La ráfaga última la escuchamos fuerte por dos razones; por haber salido el plomo de un rifle de grueso calibre y por tratarse de una acción ocurrida al final de una persecución y aproximarse al punto de escucha.

Todo se registró en Ixtapa. Los datos disponibles más confiables nos permiten relatar que los primeros balazos sucedieron en los linderos de las colonias Niños Héroes y Maestros Idipe. Casi frente al taller de multioficios del amigo Jimmy. Los tripulantes de un viejo automóvil Nissan Tsuru dispararon contra una patrulla de la Policía Estatal.

Unos tiros y luego el rechinido de llantas

Eso fue el inicio de la persecución. El agarrón en realidad fue en el tramo de la carretera estatal frente al fraccionamiento Idipe. Los mirones nos platicaron que los chamacos del Tsuru lograron atinar un disparo a un “negros”. Sus compañeros lo auxiliaron pero sin renunciar al breve pero intenso intercambio de disparos.

Los pistoleros carecían de armas para enfrentar a los estatales. Esa desventaja los obligó a reanudar su huida pero en el primer arrancón, la gravilla los hizo impactarse contra una camioneta estacionada frente a los negocios La Gallada y la Refaccionarias Las Juntas.

Repuestos del golpe y entretenidos los policías en apoyar a su compañero herido, los tripulantes del auto retomaron el pavimento carretero y viraron a su izquierda por la avenida Independencia emprendieron con rumbo al centro de Ixtapa, pero en su primera oportunidad tomaron la calle Pavo Real, a su derecha.

Al internarse al fraccionamiento Los Tamarindos, no avanzaron. Impactaron de nuevo el auto con aparentes intenciones de introducirse a una vivienda desahabitada. En ese sitio sería un prolongado y por lo mismo cansado esperar, de policías, militares, fiscales y hasta de vecinos. Dos veces rompieron el cordón amarillo de seguridad. Ahí era el punto de reunión de patrullas.

Cuando todo aquello era un hervidero, llegaron dos patrullas municipales y en una de ella un detenido. Era un jovenzuelo, pelo chino, camisa blanca. Dentro del área acordonada a distancia de los mirones, todos corrieron como a tratar de identificar al apresado. De éste ya no volvimos saber.

Un amigo vecino nos contó detalles que a él a su vez le había susurrado su esposa por teléfono. El amigo pidió permiso del trabajo, llegó pero le impedían ingresar a su casa. Había tanta tensión que hasta el paquistaní que rara vez sale de su casa, salió a caminar con su vestimenta tradicional.

Los jóvenes del auto Nissan saltaron a toda prisa fuera del auto y corrieron en tres distintas direcciones. Se esfumaron por dos andadores distintos y uno se metió a la casa. Frente a esta se apostaron los representantes de gobierno y hasta el momento de redactar la historia, ahí seguía al menos dos patrullas y un puñado de policías.

Abandonan el lugar

Nos llamó la atención que a eso de la 14:44 horas, las tres patrullas de los marinos abandonaron el sitio y que menos de un minuto después arribaron dos unidades repletos de soldados. Parecieron ocupar los espacios dejados por los marinos. Pero los soldados también abandonaron el lugar diez minutos después.

Frente a la casa, los representantes de la ley parecían aburrirse. Por ahí en algún momento algo ocurrido dentro de la vivienda los sacó de su letargo. Luego, todo se relajó. A las tres de la tarde el desinterés se imponía. Antes, dos unidades, una militar y una de la Fiscalía del Estado, salieron rechinando llantas por la avenida Independencia con rumbo al centro de Ixtapa. Los siguió una vieja unidad de Protección Civil.

A media tarde, los amigos nos reportaban fuerte presencia y mucha actividad de patrullas de policía. Se mantenía acordonada el área de la balacera frente a La Gallada. El tráfico vial se bajó a la calle lateral.

Pudimos confirmar que el nerviosismo atrapó a los distribuidores de esas sustancias prohibidas de alta demanda. Los encargados recibieron instrucciones de hacerse ojo de hormiga. También a ellos asustó el colapso de una aeronave y la balacera de los del Tsuru. Al momento quedan muchas dudas por disipar.


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