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Gerardo Sandoval Ortiz |

Andrés Manuel, entre ocurrencias, arrebatos y rifas sin sentido

CONTEXTOS

De cara al secretario de Salud y a la titular de la Secretaría de la Función Pública, Jorge Alcocer y Eréndira Sandoval, médicos y enfermeras del Instituto Nacional de Neurología, se quejaron de la escasez de material quirúrgico, medicinas, insumos, de gasas, sedas, guantes, jabón, batas.

Incrédulos, escucharon a una doctora: los familiares de los pacientes compran medicinas y el material; tienen que comprar las suturas y el paquete les sale en cinco mil pesos; nuestros pacientes están sufriendo muchísimo y eso nos duele. Llevo 30 años trabajando aquí y nunca había pasado eso”.

Los testimonios dejaron la sensación de haber corrupción en lo más altos directivos médicos. Los jefes se llevaron equipo y ahora cobran a los pacientes por estudios médicos que antes se hacían en el equipo extraviado. “No queremos ser cómplices de corrupción”, acusaron.

En esa visita sorpresa quedó al desnudo una de las grandes mentiras del gobierno de la 4t. Día tras día, el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador ha reiterado en sus mañaneras que hay abasto de medicinas pero de voz de los médicos y enfermeras, ahora sabemos que en los hospitales nacionales de Pediatría y de Neurología no hay ni jabón para lavarse las manos.

El desabasto de los medicamentos es apenas una de las crisis que reventaron en esos primero 15 meses del gobierno de López Obrador. El huachicoleo, la inseguridad, la economía y el cero crecimiento económico, son cuentas pendientes.

Puerto Vallarta y sus habitantes parecieran estar ajenos a los grandes problemas nacionales y escuchar con apatía las ocurrentes ideas y caprichosas decisiones del ejecutivo federal. Hubo cierto malestar cuando aun antes de tomar el poder anunció sus intenciones de desaparecer el Consejo de Promoción Turística de México y sus oficinas en todo el mundo. No era mucho dinero pero ahí los destinos turísticos perdieron una bolsa de 582.6 millones de pesos, el presupuesto del CPTM en 2019.

Puerto Vallarta y los destinos de playas “perdieron” cientos de millones de pesos, recursos destinados al Tren Maya, uno de los proyectos personales de AMLO.

La apatía de los turisteros reaccionó de su letargo esta semana con el anuncio de desaparecer los “puentes” vacacionales. A lo largo y ancho del país, autoridades estatales y municipales, los turisteros, todos y por todos lados levantaron voces de rechazo al plan de López Obrador de dar otro manotazo a la industria sin chimenea. Afecta a la industria, sostienen. AMLO lo niega.

El turismo genera una derrama económica de 22 mil 500 de millones de dólares y por cifras es el segundo pilar que mueve la economía nacional.

Desde sus primeras campañas electorales, López Obrador decía en sus discursos que el turismo era uno de sus prioridades. En el 2012, vino a Puerto Vallarta a decirnos que impulsaría proyectos turísticos. Para crear empleos tenía en su agenda construir un nuevo aeropuerto internacional, pero en Tizayuca, Hidalgo, no en Santa Lucía. En esos tiempos ya existía el proyecto del aeropuerto en Texcoco se guardaba comentarios. Tenía el proyecto del tren de la Ruta Maya y también alistaba la fórmula del “abrazos, no balazos”, tan aplaudida por sus seguidores, para dar seguridad al país.

AMLO propuso su infalible plan para extirpar la corrupción de la cultura de ellos mexicanos y una y otra vez garantizó que por esa vía se haría de recursos para hacer caminar la economía y hacer obra y elevar las condiciones de vida de los pueblos más desamparados del país. Para “administrar” esos fabuloso millones a autogenerarse a través del combate a la corrupción, creó el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado.

El genial nombre del “banco” lopezobradoriano dio forma, confirmaba a las sospechas de haber tropicales formas de gobernar pueblos y comarcas imaginarias, como Aracataca, Macondo y comarcas imaginarias ilustradas en las obras de Gabriel García Márquez.

A quienes han advertido que el de AMLO es un gobierno de ocurrencias y puntadas, el tabasqueño les ha dado sólidos argumentos para reforzar sus afirmaciones. El ejemplo se halla en el telenovelón del avión, la nave que creyó fácil de vender y al cabo de pagar un año de “pensión” guardado en un campo de chatarra aérea en el desierto californiano, ordenó regresarlo y como no halló qué hacer con él, ahora se le ocurre hacerse de unos millones con su rifa.

AMLO se exhibe como un presidente prolífico en eso de ocurrencias para deshacerse del afamado avión. Dijo que pensaba venderlo “en partes”, que lo ofreció a Trump en trueque por ambulancias, medicinas. Dijo que hubo un interesado pero ofreció apenas 125 millones, cinco debajo de su valor. Más allá de sus fans, nadie le creyó.

Lo de ofrecerlo a intercambio por equipo médico, ambulancias, tomógrafos, máquinas de rayos x, todo para hospitales, también fue una vacilada y nadie lo tomó en serio.

En sus mañaneras ofreció vender “en partes”, disponer la nave para proveer de piezas de refacción para otras naves e inclusive citó tener 12 compañías nacionales dispuestas a crear una sociedad y que cada uno aportará 11 millones de dólares. Éste también fue un cuento chino pues hasta ahora no aparece ninguno de esos 12 valientes empresarios. A lo más, ha pedido a la crema y nata de los hombres del dinero, a Slim, a Antonio del Valle, le ayuden “a reparar el daño”. Su llamado no tuvo eco.

La siguiente fue su última ocurrencia. Supo que un avión asiático se renta a 70 mil dólares, se le prendió el foco y en una mañanera anunció que podía optar por rentar el avión, administrado por la Fuerza Aérea. Otra vez tomaron su ida como su milésima broma.

Como sus amigos los empresarios tomaron por simplonas sus ocurrencias, AMLO prefirió ir a lo seguro, sabedor que sus seguidores no lo abandonarán y acabó la semana avisando su decisión de organizar la rifa del avión. Solo que no entregaría el avión, sino repartir dinero a 100 compradores de boletos.

AMLO acabó por darle forma a sus ideas en un auténtico galimatías. Rifará el avión peor no entregará el avión, sino dinero. Trató, y trata, de deshacerse del avión, de venderlo, no pudo, pero lo liquidará a través de la lotería nacional. Pero al ganador, o a los ganadores, no les entregará el avión. La nave se quedará en la Fuerza Aérea y ahí cumplirá una de sus ocurrencias, la de rentarlo y hacer algo de negocio.

A los vallartenses eso del avión y demás ocurrencias es una diversión momentánea que ya enfada. Lo que si preocupa es la idea de desaparecer los puentes vacacionales. No son muchos en el año pero hoteleros, restauranteros, dueños de tiendas de artesanías, elevan sus ventas en esas fechas.

Pequeños pueblos como San Sebastián del Oeste, Mascota, Talpa de Allende, aligeran su economía en días de puente. A ellos, AMLO prometió en campaña programas y recursos para estimular el turismo regional y ahora los castiga.

Revolcadero

Recuperemos la memoria y hagamos un listado de propuestas y compromisos que Andrés Manuel López Obrador hizo en campaña a los destinos turísticos del país. Tenía un plan para impulsar el turismo y combatir la pobreza de los destinos regionales. Decimos tenía porque lleva los hechos en sentido contrario, empeñado no en priorizarlos, sino en afectarlos. Ya anotamos que su proyecto estelar es el Tren Maya y ahí se irá casi el total del presupuesto para el sector. Propuso promover nuevos destinos para un desarrollo regional más equilibrado, disminuir la alta dependencia del mercado norteamericano y ampliar la oferta a mercados potenciales y emergentes; ampliar y apoyar con tecnología digital para dar cobertura y posicionar los destinos; aumentar el turismo interno con paquetes a segmentos de bajos recursos y proveer de manera gratuita de servicios turísticos a grupos vulnerables. En campaña, habló de turismo cinegenético, de turismo sustentable y hasta de consolidar los clústeres médicos. Siempre hizo énfasis en fortalecer el turismo rural, apoyar pueblos y localidades en posibilidades de ofrecer servicios turísticos como opción complementaria a sus tareas agropecuarias. Todo lo anterior se le olvidó a Amlo. Bueno, no todo porque el Tren Maya, parece que va.******* El impugnado neodirigente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar viene este fin de semana a Guadalajara. Jalisco es feudo del diputado barzonista pues el grueso de su base se halla acá borregueados por leales súbditos de su madrina Bertha Luján Uranga, invitada por cierto, al evento político “Avances de la cuarta Transformación”. El senador suplente y ex dirigente estatal, Alejandro Peña Villa y el diputado local, Bruno Blancas Mercado, son los guardianes de este grupo político. Además, hay un grupo de figurillas del magisterio alineados a grupo que intentan por todos los medios apoderarse del control del partido creado por Don Santo AMLO. Nosotros no lo hemos confirmado pero desde hace rato nos han asegurado que la maestra y diputada federal, Lorena Jiménez, apostó canicas por la también maestra Luján. Lo curioso es que a estas alturas ya ni se sabe si es Ramírez Cuéllar y la Yeidkcol Polevsky la presidente legal de Morena.****** Y bueno, mientras las figuras de Morena se desgreñan nos dicen que Juan Ignacio “el junior” Calderón Ibarría ha confiado a sus íntimos estar a punto de animarse dar el salto del Movimiento Ciudadano a ese partido para intentar ser su candidato a la alcaldía. Nosotros no creemos lo acepten, que si toca la puerta lo rechazarán y que si salta a ese barco, abrirá más el zanjón moreno.


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