Contextos Politica

Laurel Carrillo y ‘Los Pacos’, una disputa más allá de las sociedades

En las postrimerías de la década de los 70, en las aulas universitarias coincidió una camada de personajes que ahora asumen posiciones de primera línea en el Movimiento de Regeneración Nacional. Esos “doctores” ya se apoderaron de Morena y se agrupan para en el futuro inmediato competir directamente a los cargos de elección popular. El proyecto madre es la gubernatura reservada desde ya para Carlos Lomelí.

Para decirlo en otras palabras, un grupo de médicos amigos, son los dueños de Morena en Jalisco. En Puerto Vallarta la “concesionaria” es la regidora y química Laurel Carrillo Ventura. No es propiamente “doctora” pero se le considera parte de ese gremio por su profesión de química.

En aquel grupo de universitarios estaba el recién designado dirigente estatal de ese partido, Hugo Rodríguez Díaz, el “superdelegado” federal, Carlos Lomelí Bolaños y el ex regidor independiente acá en Puerto Vallarta, Francisco Sánchez Peña.

Los tres citados tienen antecedentes priistas y con ciertos vínculos con el Movimiento Ciudadano, el partido del gobernador Enrique Alfaro Ramírez. Apenas en la campaña anterior, el médico Paco Sánchez empujó al actual alcalde Arturo Dávalos Peña en su reelección, pero no es afiliado al MC.

Apenas se supo hace dos semanas que Paco Sánchez Peña había dado un paso dentro del equipo moreno un sector de militantes locales elevaron su grito al cielo. Amenazaron con pedirle cuentas, también explicaciones a Lomelí. Sin embargo, nos han dicho que en las oficinas centrales del partido nadie hizo llegar alguna protesta formal ni pedido explicaciones.

El exregidor independiente les dejó en público el reto de “pregúntenle a Lomelí”, de su incorporación al proyecto moreno, representado en la figura del “superdelegado” Lomelí. Todo indica que nadie le aceptó el reto y las protestas y muestras de indignación se limitaron a quedar inscritas en las redes sociales.

Cuando tomamos nota del clamor de rechazo a los “invitados” de Lomelí, el ejemplo concreto de Sánchez Peña, nos anticipamos a señalar que nadie se atrevería a encarar al dueño del partido, a Lomelí ni mucho menos recriminarle por los nuevos reclutas. En esta tersa semana de trabajo, al frente del partido, Hugo Rodríguez, no reportó quejas sobre el particular.

Cuando se hizo público que “los pacos”, Paco padre y Paco hijo, se incorporaron a Morena, nos sorprendió el mutismo de la regidora Laurel Carrillo. Pero existe una poderosa razón. Hace ya varios años supimos de una “sociedad” de Laurel Carrillo con Paco Sánchez Peña y otros médicos. Dicha “sociedad” quedó disuelta no hace muchos meses. Es decir, en este momento, Paco y Laurel ya no son “socios”.

La “sociedad” de Laurel y Silvestre “el chivis”, un cuñado de ésta, no fue un gran negocio. Fue como una puntada de profesionistas recién salidos de las aulas que se propusieron aportar diez pesos por día, 70 pechereques por semana, juntar una “polla” e invertir. Hubo primero para la renta de un permiso de taxi. Con mayor ahorro se compraron diez taxis y el respectivo permiso. En ese lapso casi todos los socios abandonaron “la sociedad”, entre ellos un hermano de Paco Sánchez. Al final, quedó la regidora y su cuñado y el ex regidor independiente. Ya más reciente, se repartieron un taxi para cada socio y cada quien por su lado.

Laurel Carrillo está condenada a tener a la vista a su colega por partida triple doble. Por partida triple porque ambos se apasionan por la política, por la medicina y también por los negocios.

Traemos a colación esta vieja información de la “sociedad” ya disuelta de esos colegas y “compañeros de partido”, porque nuestra corazonada apunta a ver en breve coincidir a la química y el médico en otro proyecto más. El proyecto podría ser la candidatura, otra vez de Laurel, y la de juntos ir de la mano vitoreando a Carlos Lomelí, en su segunda candidatura a gobernador.

Enterado de las expresiones de repudio a su persona, Sánchez Peña les lanzó el reto a preguntar a Lomelí por su incorporación y trabajo asignado.

Quienes con singular alegría se dijeron indignados por la incursión de “los Pacos” a Morena ignoraban los vínculos de Sánchez Peña con sus colegas los doctores Lomelí y Hugo Rodríguez. Es un grupo de amigos universitarios que coincidieron en una época en la carrera de medicina y coinciden ahora en la política.

El trío Paco-Hugo-Lomelí hicieron fila de patitos en las aulas de la Universidad de Guadalajara. En algún tiempo los tres fueron militantes destacados del PRI. A excepción de Paco Sánchez, los dos principales franquisitarios de Morena también fueron figuras de primer nivel en el Movimiento Ciudadano. Es más, Paco Sánchez coqueteó con los naranjas y aun como regidor independiente, hizo campaña para el candidato naranja a la alcaldía Arturo Dávalos Peña. Nada es secreto y no hay información inédita. Ahí están los archivos.

Siempre hemos pensado que los morenos también suelen asumir posiciones doble cara. Se asumen como políticos puros, acérrimos críticos de los “corruptos y ladrones prianistas” cual ignorantes de que sus principales figuras provienen mayoritariamente de esos malvados partidos. El superdelegado, ex candidato a gobernador y seguramente candidato otra vez en el 2024, Carlos Lomelí patinó en aquellos carriles. Su flamante dirigente estatal fue dos veces diputado local del PRI, la última vez apenas en el 2015-2018 y también fue diputado federal en el trienio 2003-2006. ¿Cuál sangre pura?

La química Laurel Carrillo no es más ni menos que sus colegas los médicos, Paco Sánchez, Hugo Gutiérrez  y Lomelí. Gracias a la empatía profesional fue candidata a la alcaldía y es regidora. Tan no son diferentes que hasta hace poco disolvió la “sociedad” con el médico dueño de la Clínica Las Palmas. No se pelearon en el plan político o por lo menos en eso ha sido cuidadosa en extremo la regidora morena.

Ahora, desde el exterior se percibe cierto disimulo de la regidora en su trato a su colega local. Ha eludido confrontar al “invitado” al proyecto de Lomelí y guardado toda referencia personal al médico de Las Palmas. En privado Laurel Carrillo alienta el repudió a Los Sánchez, Paco y Paquillo. En público no hay crítica.

Lo que viene en Morena es la segunda candidatura de Carlos Lomelí a gubernatura. Para eso incorporó a su amigo Hugo Gutiérrez, primero al partido y luego catapultándolo a la dirigencia estatal. Queda claro que nomás los chicharrones de Lomelí truena en el partido. Y si Lomelí y Hugo Gutiérrez le abrieron las puertas a los Pacos ya muchos otros priistas, también a otros cuadros naranjas nadie se lo recriminará.

Para decirlo con mayor claridad y otras palabras, en Morena hay niveles. A los charales les toca aplaudir y a los dueños tomar decisiones. La “pionada” morena está para cumplir las órdenes de los patrones. Guste o disguste, el partido de López Obrador tiene mucho de los vicios y conductas vistas en el PRI, en el PAN y en el resto de los partidos.

Y pues sí, es cierto. Sujetándonos a cabalidad al discurso lopezobradorista, el PRI y el PAN son la maquiladora de esa mafia del poder aludida todos los días por López Obrador que provee de materia prima también a Morena.

REVOLCADERO

Qué dirán y cuáles serán las reacciones de los muros puros al ver fotografías de su nuevo dirigente estatal lado de los odiados “enemigos” como el polifacético priista, Antonio Lugo Morales y Salvador Cosío Gaona. En ese grupo de amigos se incluyó el legendario junior sindical, Alberto Carranza Muro. El heredero del imperio sindical Organización Carranza, tiene al que es quizá el sindicato más charro y blanco de la entidad, el que aglutina a trabajadores de la prensa escrita, cotidianamente aludidos por Andrés Manuel López Obrador en sus mañaneras. Pero pues, caray, no se animarán a decir nada y deberán asimilar que la capacidad política es para eso, diálogo y más diálogo. La madurez política implica la capacidad para sentarse, discernir y construir acuerdos. Los fanáticos de Morena tienen entre sus tareas sembrar el odio, encono y dividir. El discurso de los buenos y los malos, los puros y los corruptos, es lo más cercano a las teorías hitlerianas que costó millones de víctimas. ****** La tarde del jueves nos reportaron que en el exclusivo Isla Iguana el hedor en el medio estaba en un grado insoportable. Eran los olores  dispersos en el ambiente a consecuencia de la gran contaminación de la zona del estero El Salado por reventar las tuberías del drenaje la madrugada del lunes en el ingreso a Mojoneras. El mismo día, los directivos del Seapal acabaron por aceptar lo que por dos días habían negado. Se ordenó una operación limpieza de un canal afluente del estero El Salado y cerrar las playas a los bañistas en la zona de la desembocadura del estero. Hasta nuevo aviso están cerradas las playas en todo Marina Vallarta y hasta la desembocadura del rio Pitillal. La medidas es provisional hasta solucionar el problema del derrame de las aguas negras del colector centro-norte.****** Por cierto, nos han preguntado desde cuándo se instaló la tubería del drenaje. A los vallartenses les ha llamado la atención la insistencia de directivos del Seapal en tono justificativo de que la tubería ya rindió su vida útil y tronó precisamente por el deterior propio de su larga vida. A menos que en algún momento se haya sustituido en ese tramo, pero estaría por alcanzar apenas sus primeros 30. Se instaló a principios de la década de los 90, cuando en el Seapal estaba Rodolfo González Macías. Fue aquella obra del drenaje y planta de tratamiento construida por la empresa inglesa, Biwater contra la cual se realizaron marchas y plantones de los vallartenses “bien paridos”.

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