Contextos Politica

Oscar Daniel Zamora, una pieza más del mochilismo

A Ramón Guerrero Martínez, “el mochilas”, se le atribuye haber sido quien literalmente lo sustrajo de las aulas del CUC y darle chamba en el gobierno municipal, trienio 2012-2015. También gracias a él, se pudo colocar en la Secretaria General del ayuntamiento de San Sebastián del Oeste y ahora, en pleno proceso de mutación y de la mano del “mochilas” y a la sombra del diputado, Luis Munguía y dan el nombramiento de director del Tecnológico de Puerto Vallarta.

Cuando hace dos semanas se oficializó el nombramiento de Oscar Daniel Zamora Cuevas muy poco, si no es que nada, sabíamos de ese personaje. Eso respondíamos cuando nos preguntaban quién era ese personaje referido con cierta frecuencia como aspirante a dirigir al Tec de Vallarta. Todos coincidían en un dato: es mochilista pero ahora anda de la mano de Munguía.

La semana pasada Zamora Cuevas protestó ya como director de dicho Tecnológico. Nos llamó poderosamente la atención una foto que él y sus amigos difundieron en las redes sociales. Se trata de su equipo de trabajo y eso es sobrada evidencia que confirma lo que ya nos habían dicho, que Zamora Cuevas es la cabeza de un grupito de amigos que no sabe nada de academia y cuyo mayor mérito es ser punta de lanza para trabajar y construir plataforma y alfombra del proyecto político de Munguía-mochilas.

Empecemos por el principio. Zamora Cuevas, a quien por su obesidad le apodan “el Winnie Pooh”, cursó estudios en el Centro Universitario de la Costa y ahí mismo consiguió su primero empleo. En la gestión del rector Javier Orozco Alvarado, uno de los más grises en la historia del plantel, fue coordinador de Servicio Social. No tenía mayor mérito académico y pero fue el más vivo ejemplo de la infame gestión de Javier Orozco al CUCosta.

Ya luego se vinculó con Ramón Guerrero, siendo parte de un grupo en donde hacían punta precisamente Luis Ernesto Munguía, Magaly Fregoso Ortiz, Héctor Briseño, entre otros. Con inusual alegría, estos muchachos forcejearon para granjearse todas las confianzas y el respaldo de “el mochilas” y conseguir la candidatura a la alcaldía para el 2015. En esos años ocurrió el raro romance de Magaly con el político de Ayutla. Briseño se peleó y fue obligado a irse de Puerto Vallarta. El romance se rompió. Los universitarios mostraron inmadurez y Munguía acabó arrodillado y domado frente a “el mochilas”. Todavía hoy no se desteta. Dávalos les ganó la candidatura y se ha convertido en un formidable adversario adentro del Movimiento Ciudadano.

En el destierro político, Briseño arrastró a varios enmochilados y uno de ellos fue Zamora, a quien le hallaron acomodo en San Sebastián del Oeste. Apenas en las resientes fiestas patronales del vecino municipios nos platicaron detalles de una borrachera en la plaza. “El mochilas” pidió la banda y al cabo de varias horas de tocada le dieron la cuenta. No quiso pagar y mandó a los músicos cobrar al ayuntamiento. No nos consta pero que en ese chupirul estaba Zamora pero tampoco quiso hacerse responsable de pagar la música. No había dinero en caja. Al lado de Puerto Vallarta, San Sebas es un municipio pobre.

En el gobierno de Ramón Guerrero, Zamora despachó al frente de Instituto Municipal de Atención a Jóvenes, el IMAJ y de ahí fue echado aparentemente por ciertos actos deshonestos vinculado a cuestiones de apoyos becas a jóvenes. “Desapareció” poco más de un millón de pesos. Prometieron y repartieron becas y tarjetas, pero jamás el dinero no llegó a los beneficiarios, todos estudiantes. Su banda se dedicó más bien a impulsar proyectos políticos pero fracasaron al exhibirse conductas carroñeras de los miembros del grupo universitario reclutados por “el mochilas”.

El alto nivel de aceptación popular de la administración de Arturo Dávalos ha sido una barrera infranqueable para los  mochilistas. A Zamora Cuevas lo trajeron de San Sebastián para apoyar la campaña del dúo Munguía-mochilas. El voto popular en su contra los mantiene raya. Ya con Enrique Alfaro, ordenó abrir las puertas a todos los enmochilados en las dependencias de su gobierno. A Zamora lo acomodaron en el Tec.

Normal ver al ingeniero Martín Villaseñor Flores, hijo de nuestro amigo Ramón Villaseñor Aldrete, sacrosanto líder de la FTSE en la ciudad. El ingeniero Villaseñor fue director académico, de vinculación y Servicios escolares en el Tec. De larga trayectoria en la docencia, a él méritos le sobran. Quizá por esa experiencia el titular de la red de Teconológicos en el estadio, José  Mario Molina Pasquel se lo llevó a Guadalajara y allá es su mano derecha en el área académica.

En las fotos aparece Angel “el güene” Marcial Carrillo. La imagen solo nos confirma que un grupo de universitarios se mantienen en el proyecto político de Luis Munguía. El hermano mayor del “güene”, Alfonso Marcial no va a separarse de la prepa de la Ude G en Ixtapa pero está dispuesto a ir a la aventura política. Augusto “el tito” Alcaraz Valencia también coquetea y que nadie se asombre si cualquier día aparece impartiendo alguna clase en el Tec. Ya antes dimos detalles y nombres de un grupo de egresados del CUC en pláticas con Munguía.

El equipo de trabajo de Zamora Cuevas no puede ser peor. Ahí está Sandra Zepeda, quien se ha dado a conocer como maestra en la Universidad Tecnológica de Bahía de Banderas. Nadie nos ha dado una buena recomendación, tampoco referencia, como profesionista ni como trabajadora. En la UTBB es maestra de tiempo completo, con plaza de “investigadora”. Pero es pésima investigadora y peor académica pero ella se cree ser todo lo contrario. Trabaja en el Observatorio Turístico de Jorge Villanueva, a quien le maquila la chamba. Presume ser experta en asuntos de turismo pero no lo es. Por su amistad con “el güene” trae el gusanito de cambiar de aires e irse al Tec con el “wüini”.

En torno al muchacho adoptado por Ramón Guerrero apareen todos los que en su tiempo formaron el equipo de trabajo del Instituto de Atención a la Juventud. Solo se agregaron algunos universitarios extras. “Nos mandaron pura fichita. No veo académicos  capaz de diseñar y ejecutar un proyecto académico” nos comentó un profesionista amigo que imparte clases en ese plantel.

Buscamos y localizamos a un amigo del “Winnie Pooh” enmochilado. No fue necesario hacerle mano de cochi escuchar de este académico. “Se convirtió en un soberbio. En unos días, he? En dos días se subió al ladrillo. Le llamo y que está ocupado. No atiende, no regresa llamadas… Se encerró. Simple, se le olvidó que no sabe nada”.

Uno de los propios amigos de Zamora Cuevas nos confirmó que éste muchacho egresado del CUC estás metido en una burbuja y es rehén de una pandilla de amigos que si tienen algo no es precisamente conocimientos en la academia. Y que sí, Zamora y sus chamacos convertirán al Tec de Vallarta en un cuartel de mochilismo. Lo de  Roberto González Gutiérrez, será cosa de niños.

Revolcadero

No recordamos quién nos proporcionó un nombre pero tomamos nota y preguntamos. Se trata de un tal Edgar Luis Domínguez. No lo conocemos pero nos dijeron que le apodan “el grillo”. Ya sabrán por qué del apodo. Que no hace muchos años trabajó en la preparatoria regional con Armando Soltero Macías. Ya luego ingresó a la plantilla del Tecnológico con Roberto González Gutiérrez, el ahora regidor priista. Cobijado por Roberto González cometió algunos pecadillos, cometidos al momento de “ayudar” a estudiantes a solucionar determinados problemas. Que pedía ciertas “condiciones” a quienes ayudaba a sortear trabas administrativas y hasta académicas. Nos dicen que Roberto González supo de esas quejas pero no se atrevió a despedirlo hasta que desde Guadalajara llegó la orden de deshacerse con él. Quién sabe si sea cierto pero nos dijeron que “el grillo” también es parte del grupo de trabajo del “Winnie Pooh” enmochilado.****** Por ahí ya circula el CT, el Currículo Vitae de Oscar Daniel Zamora Cuevas. Que es natural por nacimiento de Autlán de Navarro. Cursó sus estudios de derecho del 2003 al 2008 y luego hizo una maestría entre los años 2009-2011. Al siguiente año ya era del equipo de Ramón Guerrero Martínez. Que fue profesor en el CUC y también en el CUCEA. Desde el primer día del mochilismo, 1 de octubre del 2912 y hasta junio del siguiente año coordinó el programa “Moverte me motiva” del DIF. Entonces, del 1 de junio del 2013 al 31 de diciembre de 2015 fue el jefe del IMAJ. Ya declarado mochilista, el team davalista le dio cuello. Ya en el Congreso local ocupó por solo dos meses plaza de “asesor legislativo”, a veces al lado de “el mochilas”, a veces de Luis Munguía. Cuando Luis Munguía y acabó por agarrar chamba también de asesor. Su paso por San Lázaro fue de junio de 2017 al 31 de marzo de 2018, cuando Munguía se vino a hacer campaña para brincar de la diputación federal a la diputación local. Del 01 de octubre de 2015 al 31 de octubre de 2016 fue secretario general de gobierno en San Sebastián del Oeste.****** Dejamos intencionalmente un dato extra de la trayectoria en el servicio público del flamante director del Tecnológico de Puerto Vallarta. En sus tiempos al frente  del instituto de Atención Jóvenes su programa estrella era “Poder Joven”. Consistía en dar apoyos a jóvenes estudiantes, recursos cien por ciento aportados por el municipio. Ramón Guerrero le dio un incondicional apoyo. Se repartieron  cientos de tarjetas y se dispuso poco más de un millón de pesos. Hubo quejas de los supuestos beneficiarios. Nunca les llegó el apoyo. Cuando trascendió un manejo deshonesto, Zamora se desterró. Ya en la era de Arturo Dávalos y pasados dos años seguían acudiendo beneficiarios del “Poder Joven” mochilista. Se quejaban de cobros que por el uso de la tarjeta una institución financiera les exigía. Dávalos orden una auditoria. Al final, dicha investigación interna arrojó la existencia de un faltante superior a un millón de pesos. El sospechoso del faltante era y sigue siendo Zamora Cuevas, el ahora director del Tec de Vallarta. “Alguien” ordenó” darle carpetazo al asunto y tan tán. Quienes conocen a “el güini” Zamora, a “el mochilas” y a Luis Munguía apuesta doble contra sencillo que ahí en el Tec se cometerán más pecadillos. Que ese trío ya está picado y cebado.

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